Ideas y razones

«Si todos los que se dicen amigos de Bergoglio fueran de verdad llenaríamos dos veces la cancha del River»

Francisco Olveira, durante la entrevista.
Francisco Olveira, durante la entrevista. / Fernando González

Francisco Olveira Cura, enfermero y abogado son el tres en uno biográfico con el que este malagueño trata de llevar una vida a uno de los suburbios de Buenos Aires

José Vicente Astorga
JOSÉ VICENTE ASTORGA

En Maciel lo es casi todo después de doce años de un activismo diverso –comedores, asistencia jurídica, microcréditos, lucha contra las adicciones...– que también ha ejercido en México, Colombia, Paraguay y Uruguay. «Los sábados caso y los miércoles divorcio», bromea sobre las exigencias de su peculiar liderazgo en un barrio en el que está por la gracia de Dios, aunque con llamada previa del hoy Papa para que un obispo le hiciera sitio en un suburbio a medida de este cura díscolo y villero.

Cuando se va de Málaga con 23 años, ¿ya tenía claro su lugar bajo el sol?

–Sí, pero mi visión hoy es muy distinta. Tenía claro que quería ir a América Latina a trabajar con los más humildes y eso me daba más posilbidades allí que aquí. Podría haber sido África, pero siempre me atrajo una misma cultura, un idioma. Yo dejo los dominicos por eso, porque éramos pocos y no había posibilidades de abrir comunidades en villas miseria. Desde que salí, en 2005, he estado en Maciel.

¿Maciel es su obra?

–Es mi lugar. La isla Maciel está junto al barrio turístico de Caminito de la Boca, nos separa un río supercontaminado, del que yo digo en broma que es sobre el que Jesús hizo el milagro de caminar sobre las aguas. A cinco minutos está Puerto Madero, el barrio más rico de Argentina, donde la gente de Maciel va a buscar comida entre la basura. Es un barrio portuario que nació con la inmigración italiana del XIX, con casas de chapa, conventillos o corralones y al que hay que ir expresamente porque no se pasa para ir a ningún lado. El barrio creció mucho, fue el lugar de la prostitución, con diez mil obreros diarios, pero las fábricas se cerraron, hoy es un barrio estigmatizado. Si coges un taxi y dices vamos a Maciel no te llevan. Es un barrio con mucha pobreza, mejoró pero queda mucho por hacer. La droga no es el primer problema, sino la falta de oportunidades.

«Cuando la derecha empieza a perder privilegios hace cualquier cosa por el dinero, su único Dios»

Una mejora con altibajos, entonces.

–Hay tiempos políticos diferenciados. Cuando llegué era la hiperinflación, la época de Menem, que privatizó todo de forma escandalosa. Ycon De la Rúa llegó el corralito. Sé que acá ni Néstor ni Cristina Kirchner tienen buena prensa, ya sabe, el populismo, pero le diré que cuando hay populismo la gente come y vive mejor. Se repararon el puente con las primeras escaleras mecánicas del país, logramos que 80 personas de organizaciones sociales y de la parroquia se contrataran para el cuidado interno. Desde 2015, con Macri,muchos derechos se están quitando. Es un Gobierno mentiroso y cínico, lanza globos sonda, doce a la vez, y sólo el que más rechazo provoca lo retiran. Quitaron las pensiones a los discapacitados. Un síndrome Down, dicen por ejemplo, puede trabajar, claro, pero ¿quién le da trabajo?. A alguien con una sola pierna, también porque tenía un Fiat panda a su nombre. La verdad es que se genera tal rechazo… eso es Macri, y su ‘Cambiemos?. Después me critican. La pobreza en Argentina en este año y medio aumentó en 1,5 millones, los niños en riesgo de pobreza del 33 al 48,8 por ciento y el paro, de un cinco a un diez. Las condiciones de vida empeoraron. Yo lo veo en mi barrio. En 2013 no necesitaba comedores. Ahora sí. La gente llegaba a fin de mes. Ahora cada noche más de 300 chicos comen porque las madres se llevan la vianda de casa. Los alimentos han subido un 70 por ciento y los programas del Estado se reducen. No sólo aumentó la pobreza y la desigualdad. Macri dice que tenemos que ser el supermercado del mundo. Se abandonó la industrialización

¿Recibe como cura dinero del Estado?

–Existe una ley de Videla que fijó sueldo de juez para los obispos y también paga un tanto por cada seminarista... Yo estoy en desacuerdo con todo eso. Se supone que la comunidad parroquial nos sostiene, algo relativo pero nos apañamos con solidaridad interna. Yo he trabajado como enfermero profesional, que ha sido mi sueldo. Ahora hago algo como abogado laboral, y sobre todo, tengo un pequeño sueldo como enfermero del centro de prevención de adicciones.

¿Para qué le sirvió estudiar Derecho?

–Para tejer redes, cooperación entre oenegés, como Microjusticia, que lleva gratuitamente casos de todo lo que tiene que ver con familia. Tenemos un convenio con la fundación Maciel. También con ATAJO(Agencia Territorial de Acceso a la Justicia), fiscales que nos solucionan problemas con violencia de género. Si antes la expulsión del hogar de un maltratador era cosa de meses, ahora es en dos o tres días. Hace dos meses me dejaron a una nena de 16 años esposada después de una redada en busca de droga. Se fue la policía y la dejó tal cual. «Anda, negra villera y sácate los grilletes», le dijeron. Allí no es fácil. Existe el abogado de oficio penal, pero en cuestiones civiles no. Un cura en un barrio donde todo el mundo te conoce es una referencia. Un poco trabajador social. Digo de broma que los sábados caso y los miércoles, divorcio. A mí nadie me mandó al barrio, y no me voy a dedicar sólo a bautizar

«Me duelen los curas que viven como castas superiores, cuando somos los primeros servidores»

¿Argentina está resignada a convivir con sus bolsas de miseria?

–No soy un iluso que piense que en el sistema capitalista se vaya a acabar la pobreza. Sé que muchas veces se responde con la frase de Jesús de que siempre habrá pobres entre ustedes. La pobreza no es ni designio divino ni algo natural. La teología de la liberación. Aunque la coexistencia de ricos y pobres por hipótesis no obedeciera a la injusticia, que lo es, igual es un fracaso rotundo de la humanidad. Yo no puedo ser feliz donde el 1 por ciento tiene toda la riqueza del otro 99. Esta humanidad es una porquería. A Dios le salió todo para ‘miér... coles’. No me puedo resignar. Yo creo en una religión, en un obispo como monseñor Angeleli al que la dictadura asesinó en el 76 por no predicar la resignación, como a Oscar Romero. Hace dos años lo hizo santo oficial, pero para nosotros ya lo era. Cuando la derecha empieza a perder sus privilegios hace cualquier cosa para seguir defendiendo el dinero, su único Dios. Nuestro lema es trabajar y vivir con dignidad. Aportamos un granito desde los derechos, pero no somos las damas de la caridad. Un obispo brasileño decía que si daba pan a un pobre le llaman santo, pero si pregunto por qué no tienen pan me llaman comunista. Teresa de Calcuta tocó a las consecuencias de un sistema, pero hay que preguntarse por qué Argentina, que puede dar de comer a todos, porque hay pibes que tienen que ir a un comedor. Todo eso se cambia desde la política, con impuestos, con que no haya ‘Panamá Papers’. La mitad del Gobierno tiene el dinero en Panamá.

La política argentina no parece que sea muy homologable a otros países. El peronismo...

–El kirschnerismo redistribuyó la riqueza, pero entender el peronismo desde fuera es muy difícil. Néstor pagó la deuda al FMI. Desendeudó al país y estuvo contra la usura internacional. En este año y medio se endeudó más que en toda la historia. Un país donde había retenciones fiscales a minería y el campo a gran escala, lo primero que hizo Macri fue quitarle los impuestos tras un verdadero ‘lock out’ patronal. Para una escuela de circo en isla Maciel, sin embargo, no hay dinero.

¿Hay una manera argentina de estar en el mundo?

–Por su puesto. A veces digo: la Iglesia es como el peronismo. Vos tenés desde la ultraizquierda a la ultraderecha. A veces prefiero pelearla de adentro. El peronismo proclama que reine en el pueblo el amor y la igualdad, pero si utilizas a Perón y Evita para llenarte los bolsillos... El radicalismo, el irigoyenismo, el peronismo, ojalá viniera otro movimiento.

¿Un Podemos argentino?

–Conozco muy poco de la política española. La única visión de cambio en Argentina es dentro del peronismo. Ojalá surja otro movimiento.

¿Ha decrecido la influencia y el interés por el Papa Francisco?

–Se lo podemos preguntar a Trump, que le regaló la ‘Laudatio Si’. Unos días después Trump se salió de la cumbre del clima. No la usó para el baño pero la tiró abajo del avión. Creo que la de Francisco es una voz fuerte, importante. Si hiciéramos lo que dice tendríamos otro mundo, creo que es posible. Yo me siento representado. Muchas cosas que creí y pensé se las escucho. A raíz de él hay múltiples iniciativas de cambios más estructurales, aunque tampoco es que tenga mucha esperanza. Dentro de la iglesia no hubo reformas estructurales. Por su edad y otra por las resistencias será difícil.

Movimientos

Benedicto XVI se fue entre conspiraciones y el actual ha relevado al responsable de finanzas. Parece que hay fuerzas invencibles.

–No sé si podrá hacer cambios estructurales y si puede venir un Benedicto XVII, pero hay gestos que marcan caminos. Que se encuentre con los movimientos sociales del mundo y no se quede en las ligas menores, que cambien las estructuras. Cuando les dice a los financieros que el mundo no es de ellos sino de Dios, que antes que la propiedad privada está el bien común, que tierra, techo y trabajo es para todos, que el campesino que toma tierra no es un usurpador, que un villero, un chabolista no es un usurpador.

¿Y qué falta dentro de la Iglesia?

–Un Vaticano III donde vuelvan a tener importancia las iglesias locales.

Y qué huela mucho a oveja, supongo...

–(Ja, ja, ja) Por supuesto. Él llama a la sencillez. Al que le gusten los boatos, los autos de lujo, los trajes caros... que por favor no se meta en los movimientos sociales ni en el Seminario. Me duelen los curas que viven como una casta aparte, cuando somos los primeros servidores.

«Sé que ni Néstor ni Cristina tienen aquí buena prensa, pero la gente comió cuando hubo populismo»

¿No le veo haciendo carrera eclesiástica?

–No, por el amor de Dios. Si vos llegas a un lugar haciendo carrera sois un tipo indigno que se va a servir de ese puesto. Otra cosa es si haces lo que crees y luego te llaman. Una economista amiga mía va a ir a primera en Unidad Ciudadana, la de Kirckner. Yo en esta tipa sí creo. Mi lugar en el mundo es la isla Maciel. Llevo doce años y allí puedes construir. Estoy feliz. Hacer carrera es tan contrario, a mí me repugna.

Pero toda estructura necesita ser renovada con los mejores.

–Sin duda, pero los mejores por voluntad de servicio no por carrera. Si algo demuestra Francisco es que es el mismo que iba en autobús y metro y hoy no quiere vivir en un palacio.

Ni tampoco pisar Argentina.

–Mire, Hebe de Bonafini le ha pedido que vaya. Le respondió con una carta y también a Milagro Sala, nuestra presa política, el referente de Tupac Amarú. Necesitamos tu palabra acá en este momento, le pedía Bonafini. Por ahora no va. Cada explicación tira para su molino. Él le dice que escuchó el mensaje, que lo tendría en cuenta, que lo pensaría. Unos pueden pensar que no quiere ir porque sería utilizado por Macri. Otros, lo contrario, que no quiere que lo manipulen. Me parece bien que no vaya.

¿Irá a Isla Maciel?

–Seguramente vaya a alguna villa de emergencia, y yo estaría entre el público con atención y alegría.

¿Conoció a Bergoglio en Buenos Aires?

–Sí, pero no he sido íntimo ni nunca fue mi jefe cuando era arzobispo. Ahora todos dicen que son amigos de Bergoglio, pero como decimos allá: si todos los que estuvieron con él existieran, llenaríamos la cancha del River dos o tres veces. Alguna vez nos hemos encontrado en algún funeral de un cura villero. «Y Paco, ¿qué quilombo estás haciendo ahora, qué despiole?», me decía cariñosamente.

Tenía ya usted cierta fama...

–Ya había hecho hacía veinte años una huelga contra una autopista que pasaba por una villa. Y el obispo me echó. Tuve que buscarme otro lugar, Merlo, pero al volver de Colombia con mi titulación de enfermero necesitaba un trabajo en un hospital cerca de la parroquia. Con esos antecedentes no era fácil, pero Bergoglio me recomendó isla Maciel. Levantó el teléfono y el obispo que tenía que decidir me recibió. Se lo agradeceré siempre. Más que currículum tengo antecedentes. No era normal que me recibiera un obispo. Lo que sí hice cuando lo eligieron Papa fue escribirle un email agradeciéndole esto y me respondió. No tengo su teléfono ni quiero tenerlo, pero si queremos hablar con él hablamos y le hablamos de Milagro Sala.

El próximo Papa, ¿africano o asiático?

–¡Qué se yo! Está bien que haya una visión desde el culo del mundo porque hay cosas que no se entienden. Sé que España no es ninguna maravilla, pero es otro mundo. La distancia es abismal. No le digo nada Amsterdam, donde hice escala cinco horas para volar hasta España. Si algo agradezco es haber caído en una comunidad con opción por los pobres y que me ayudaran a ver la realidad con ojos latinoamericanos.

La gestión de los abusos sexuales por el clero o el celibato hacen que la Iglesia pierda seguidores.

–No tiene que haber Vaticano III para denunciar a quien comete abusos, sea mi hermano, mi primo o el cardenal primado de Argentina. La Iglesia se buscó el problema ocultándolo muchísimo tiempo. En el celibato estoy a favor de que sea optativo. Hasta la Edad Media el clero se casaba, tenía hijos, y eso no es incompatible. Otra cosa son los consagrados con su voto de castidad, pobreza y obediencia. Te puedes casar con el dinero, con la carrera y también es algo cultural. Para un africano es difícil de entender. Si no cambia lo cambiará la realidad, porque cada vez hay menos curas y la mujer también tiene que acceder al sacerdocio.

¿Es optimista sobre la capacidad de reinvención de la Iglesia?

–No. Lo que digo es que prefiero estar de este lado de la historia. Vivimos un mundo que es una vergüenza. Es triste que acá todos los días vean cómo se ahogan personas en el Mediterráneo. Vivimos en un mundo muy injusto, prefiero estar de este lado de la historia y hacer lo que pueda. Soy un privilegiado, tengo familia, gente que me ayuda, qué se yo…

Proyecto Pibe, una mano tendida desde Málaga hace dos décadas

Será el próximo jueves, día 20 cuando reciba el VIII Premio Provincial de Solidaridad Internacional y Derechos Humanos que concede la Diputación. El cura malagueño agradece el premio. Han contado no sólo los resultados de su esfuerzo por mejorar la vida de su gente, también ese altavoz de medio centenar de paisanos que desde hace casi 20 años aportan a Proyecto Pibe con la colaboración de la parroquia de San Pedro Apóstol de Málaga. El dinero del premio –10.000 euros– abrirá el nuevo impulso a la iniciativa en isla Maciel, donde los microcréditos para las pequeñas necesidades de reparaciones y reformas de las casas son uno de los puntales de la ayuda. El viernes 28, una cena benéfica en el Colegio de Médicos dará nuevos recursos a través de un sorteo de artículos, algunos donados por campeones como Rafa Nadal, Edgar Torronteras y Manolo Sarria. También habrá donaciones de empresas en un acto cuyos organizadores ofrecen más información en proyectopibe.malaga@gmail.com.

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