La Dana causa inundaciones en la comarca de Antequera y mejora la situación de los embalses

Dos coches fueron arrastrados por el agua en el polígono industrial de Antequera.
Dos coches fueron arrastrados por el agua en el polígono industrial de Antequera. / Antonio J. Guerrero

Diez vuelos con destino a Málaga se tuvieron que desviar a Sevilla y Granada porque las nubes tormentosas les impedían aterrizar

IGNACIO LILLO , IVÁN GELIBTER y ANTONIO J. GUERREROMálaga

En los 76 agostos que han transcurrido desde que hay registros oficiales (1942), en 50 de ellos no hubo ninguna precipitación en todo el mes, o esta fue de menos de un litro por metro cuadrado. Hasta ese punto es atípico este mes de 2017, que pasará como uno de los pocos de la historia reciente en los que llovió. Tal y como se venía advirtiendo, la Depresión Aislada en Niveles Altos (Dana) finalmente se dejó sentir ayer en la provincia. La cantidad acumulada en la capital fue muy baja, de unos cinco litros por metro cuadrado, pero no así en el interior, especialmente en la comarca de Antequera.

De los 70 litros recogidos en el río Guadalhorce en Bobadilla, según los pluviómetros de la Red Hidrosur, dependiente de la Consejería de Medio Ambiente de la Junta, 42 cayeron en sólo una hora. En los embalses del Guadalhorce y Guadalteba estuvo rondando los 40 a 45 (32 entre las 10.00 y las 11.00); 45 en Fuente Piedra (16 en una hora) y 25 en Vélez-Málaga, de los cuales 23, en sólo media hora.

Máquinas reparan una de las carreteras afectadas. / SUR

Con estos mimbres, las peores inundaciones se registraron en Humilladero, Mollina, Villanueva de Algaidas, Campillos y la propia ciudad de Antequera. Además, Aemet contó unos 800 rayos entre las 8.00 de la mañana y las 14.00 de la tarde, de los que 685 se produjeron antes del mediodía. Además del aparato eléctrico, las nubes tormentosas –llamadas cumulonimbos– situadas justo en la cabecera de entrada de los aviones para aterrizar en el Aeropuerto de Málaga, contenían granizo en suspensión, que fue detectado por los radares y provocó el desvío de diez vuelos a los aeropuertos de Granada y Sevilla. En caso de colisión, las masas de hielo habrían provocado grandes daños en el fuselaje. Hoy podría seguir lloviendo en la provincia, aunque menos y no hay avisos activos.

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La tormenta llegó hacia las 14.00 horas a Antequera, donde afectó al Centro (Mercado de Abastos, Alameda de Andalucía) y al polígono industrial. Una fuerte tromba inundó las calles, donde el agua entró en bajos comerciales y arrastró a dos vehículos en la zona del Hotel Lozano y McDonald’s, uno de los cuales estaba ocupado por un joven que pudo salir por su cuenta.

En cuanto a las carreteras, la situación obligó a cortar la N-331, vía de entrada y salida de Antequera con Córdoba, por el desbordamiento del arroyo Serrano entre los kilómetros 104 y 114, según el 112, aunque ya se ha reabierto. Se trata del tramo que hay entre la Venta los Pilotos y la gasolinera, colindando con los Viveros Mariano Soria en la recta que hay antes de la autovía a Córdoba, justo antes de las industrias ALSUR y Dcoop y el Hotel-Restaurante Finca Eslava. La campiña de la vega de Antequera llevaba 40 litros recogidos desde la mañana. Por precaución, se amplió el corte hasta los Llanos, en el cruce de autovías en la zona próxima a Cartaojal. El alcalde antequerano, Manuel Barón, convocó a la Junta Local de Protección Civil junto a los cuerpos y fuerzas de seguridad.

Los controladores aéreos denuncian que los procedimientos para estos casos son «obsoletos»

Humilladero y Mollina también se llevaron la peor parte. Un aguacero pasadas las 10.30 de la mañana anegó algunas de las principales calles. Protección Civil, así como los Servicios Operativos del Ayuntamiento de Humilladero, se afanaron para evitar que el agua entrara en las viviendas, aunque en el Consistorio se llevaron la documentación a los pisos superiores para evitar que se moje. La concejala responsable de Comunicación, Nazareth Heredia, aseguró en declaraciones a SUR que la situación que se vivió ayer en el municipio no se recordaba en muchos años. Ante la previsión de la Dana, se limpiaron las alcantarillas, aunque no ha sido suficiente para evitar las balsas de agua, y que ésta haya entrado en garajes y locales. En el caso de Mollina, la situación a grandes rasgos fue similar, aunque la cantidad de agua en sus calles fue sensiblemente menor.

Una vecina achica agua en Humilladero. / I. G.

El Consorcio Provincial de Bomberos (CPB), dependiente de la Diputación, atendió ayer numerosas incidencias por las fuertes lluvias que han caído en la provincia. Las principales actuaciones se centraron en Antequera, sobre las 15.00 horas, por viviendas y calles inundadas. Los bomberos rescataron a una persona que había quedado atrapada en su vehículo cerca de un arroyo; y ayudaron a otros dos coches que se vieron afectados por el agua. En Humilladero, intervinieron en casas y calles anegadas, al igual que en Campillos. Se desplazaron a una residencia de mayores de Villanueva de Algaidas porque el agua caída empezaba a plantear problemas, aunque no llegaron a intervenir ya que el personal del centro solventó la situación. En los trabajos para retirar el agua en varios municipios también han colaborado los especialistas del Plan Infoca, dependiente de la Junta.

Carreteras cortadas

La Diputación Provincial comenzó ayer mismo a realizar tareas de limpieza en cuatro carreteras locales de las comarcas de Antequera y Nororiental de Málaga afectadas por desprendimientos. De momento, la MA-6416 (que une Villanueva de Algaidas con Cuevas de San Marcos) fue la vía más afectada, y se encontraba cortada en un tramo de unos cinco kilómetros. Y la A-7300, en Cuevas Bajas, en el kilómetro siete. El diputado de Fomento e Infraestructuras, Francisco Oblaré, explicó que operarios de la empresa adjudicataria del mantenimiento de estas vías, Pavimentos Asfálticos Andaluces, trabajan para restablecer la circulación. Para ello, están retirando la tierra y la vegetación que han caído sobre el asfalto, además de desatorar los arcenes.

Asimismo, actuaron en la MA-6101 (en la zona de La Parrilla, en Villanueva de Algaidas); en la MA-6414 (que comunica la N-331 con Villanueva de Algaidas) y en la MA-4403 (en Bobadilla, Antequera). En estos casos, las carreteras no llegaron a ser cortadas, sino que se despejaron las vías en los puntos afectados por desprendimientos y se dio paso alternativo a la circulación de vehículos.

Las cifras

70 litros
por metro cuadrado se recogieron en el río Guadalhorce, en Bobadilla, el máximo de la provincia
42 litros
cayeron en solo una hora en Bobadilla, la máxima intensidad
45 litros
por metro cuadrado han caído en la cuenca de los embalses de Guadalhorce y Guadalteba.

En la Serranía de Ronda, entre las escasas incidencias que hubo destaca el hecho de que un rayo dejó sin suministro de agua al municipio de Cortes de la Frontera, según confirmó su alcalde, José Damián García, según informa Vanessa Melgar.

Embalses

En el otro lado de la balanza, las zonas agrícolas del interior y concretamente los embalses del Guadalhorce y Guadalteba se llevaron el premio gordo de la Dana. Según los datos disponibles en la Red Hidrosur de la Consejería de Medio Ambiente de la Junta, en las presas del Guadalteba, del Conde de Guadalhorce y zonas aledañas se registraron más de 40 litros por metro cuadrado; mientras que en el río Guadalhorce, a la altura de Bobadilla (Antequera), fue la máxima del día, con 74. Aunque ayer ya se empezaron a notar mejoras en las reservas, todavía es pronto y las próximas escorrentías dejarán a buen seguro una leve recuperación del volumen de agua almacenado en los pantanos de esa zona, que se encuentran en situación de prealerta por sequía.

Vuelos desviados

Otra consecuencia de los fenómenos meteorológicos adversos fue el desvío de diez vuelos que pretendían aterrizar en el Aeropuerto de Málaga, de los que seis lo hicieron en el de Sevilla y otros cuatro en el de Granada, según fuentes de Aena. Las nubes tormentosas –cumulonimbos– se colocaron justamente en la zona de aproximación al aeródromo malagueño desde el interior, que era el que funcionaba ayer por configuración. Según informaron los controladores aéreos, estas suelen estar cargadas de granizo en suspensión, lo que es peligroso para las aeronaves, que las tienen que evitar. En cambio, la mayoría pudo tomar tierra en Málaga, aprovechando ventanas con menor actividad tormentosa.

Los vuelos desviados procedían, entre otros, de Newcastle, Cardiff, París, Tenerife, Amsterdam, Londres y Estocolmo. En muchos casos, permanecieron en los apartaderos de las pistas con los pasajeros en su interior, esperando un hueco para regresar a Málaga, algo que en algunos casos ocurrió hasta seis horas después, como informaron a SUR algunos afectados. En estos casos, la decisión de terminar la ruta por medios aéreos o terrestres corresponde a cada compañía, añadieron desde Aena.

La situación que se vivió ayer en la torre de control de Málaga fue «delicada», según los controladores aéreos. Y es que, a su juicio, los procedimientos operativos para estos casos son «obsoletos» y están diseñados para una carga de vuelos mucho menor que la que soportan ahora; por lo que es necesario actualizarlos a la situación real. Además, denunciaron que la falta crónica de personal y la sobrecarga de trabajo hizo que la operativa fuera muy difícil. «La torre de control está muy por detrás de la demanda del Aeropuerto», criticaron.

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