La Cónsula recupera el tirón, aunque sigue cerrado el restaurante

Los alumnos, en el salón de La Cónsula con Ruiz Araújo y Ruiz Espejo / Ñito Salas

Las escuelas de hostelería de Málaga y Benalmádena reciben casi el doble de solicitudes que plazas, estimuladas por la alta inserción laboral

FRANCISCO GUTIÉRREZ

Las escuelas de hostelería La Cónsula, en Málaga, y La Fonda, en Benalmádena, arrancan un nuevo curso sin previsión de que sus restaurantes puedan abrir al público. En ambos centros se han presentado más solicitudes que plazas, como venía siendo habitual, aunque en esta ocasión fue necesario ampliar el plazo de solicitudes en el caso del itinerario de sala. Ambos centros consiguen mantener el prestigio de hace años, como prueba el hecho de que llegan alumnos de otras partes de Andalucía o que todos los que terminaron sus estudios en junio están trabajando.

«No podía dejar pasar la oportunidad de venir a La Cónsula», señaló una joven granadina que ha dejado su casa y su entorno para estudiar en Málaga. Natalia Arias, de 23 años, afirmó que «no me lo podía creer» cuando le comunicaron que había sido seleccionada para este curso, y no ha tenido inconveniente en trasladarse de Granada a Málaga «para hacer realidad un sueño, dedicarme a la cocina». Adrián Bruño y Antonio Jiménez han estudiado primero de sala en La Fonda, y como en Benalmádena no hay segundo curso, solicitaron seguir sus estudios un año más en La Cónsula. «Estudiar en La Cónsula te abre muchas puertas», afirmó el segundo de ellos, aunque los dos ya han trabajado este verano «en muy buenos hoteles», recalcaron. «Cuando te quieres dedicar a la cocina, cuando sabes que tu futuro es este, no hay mejor opción que venir a La Cónsula», sostiene otro joven, Juan Daniel Gallardo, de 29 años, que tiene experiencia en cocina al haber trabajado en restaurantes del centro y que este año terminará sus estudios. «Pero como esto no hay nada, lo que te enseñan aquí no se aprende en ningún otro lado», dijo.

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Otra de las alumnas de nuevo ingreso es Ana Francisca Vicaria, malagueña de 19 años, que tiene un grado medio de Auxiliar de Enfermería pero que está en paro. Pidió estudiar en La Cónsula porque le gusta la cocina, pero también «por tener formación y un buen empleo». Sabe que la inserción laboral está casi asegurada para todos ellos. Mérito de los estudiantes, pero también de los profesores. «Son unos máquinas», añadió Francisco de Asís Martín, un joven malagueño de 24 años que estudió cocina en Alemania y que pone en valor la formación de esta escuela.

Formación de excelencia

El delegado provincial de Empleo, Mariano Ruiz, y el del Gobierno andaluz, José Luis Ruiz Espejo, dieron la bienvenida a los alumnos en las instalaciones de La Cónsula en Churriana. Destacaron la formación de excelencia que reciben en ambas escuelas, un nivel de calidad que ha hecho posible que todos los que terminaron sus estudios el curso pasado estén trabajando.

Los alumnos de sala han sido los últimos en incorporarse. La selección se retrasó al ampliar el SAE el plazo para solicitar plaza: uno de los requisitos era estar en desempleo, y en plena temporada turística eran pocos los interesados en cursar estos estudios en situación de desempleo.

Las autoridades mostraron su apoyo a las escuelas de hostelería y se declararon optimistas respecto a la puesta en marcha de este nuevo curso, el segundo que comienza con estas escuelas plenamente integradas en el Servicio Andaluz de Empleo. Tanto en La Cónsula como en La Fonda siguen sin abrir sus respectivos restaurantes al público, que funcionan como aula de prácticas. Una posibilidad que no despejaron ni Ruiz Espejo y Ruiz Araújo, que han señalado que se sigue trabajando en esta posibilidad, pero sin concretar plazos. Ante los estudiantes, reunidos precisamente en el restaurante de La Cónsula, Ruiz Espejo destacó la importancia de la formación para el empleo en un sector estratégico para Andalucía como es el turismo. En La Cónsula y La Fonda se han realizado inversiones en las cocinas, unas obras que en ambos casos han tenido un importe de 9.000 euros. Mariano Ruiz compartió con los estudiantes los buenos resultados de inserción laboral de este curso pasado, con la práctica totalidad de los alumnos que terminaron trabajando en el sector. Desde que se abrió esta escuela en 1994 se han formado más de 700 profesionales.

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