«Mi consuegra estaba como muerta y su compañera vomitando»

Una de las turistas malagueñas sale del hotel entre llantos./ Sane
Una de las turistas malagueñas sale del hotel entre llantos. / Sane

Cinco malagueños, en la UCI por un escape de gas en un hotel en Cantabria. Otras 87 personas, muchas de ellas de un grupo de jubilados de La Cala del Moral, han sido atendidas por inhalación de monóxido

MARIÑA ÁLVAREZ y JUAN CANOMálaga

«Entré y mi consuegra estaba en la cama, parecía que estaba muerta. ‘¡Rubia, rubia!’, le grité zarandeándola. Y su compañera de habitación vomitando… Y no reaccionaba, hasta que vinieron a echarnos a todos…». Mercedes no logra quitarse esa imagen de la cabeza tras el drama vivido en su hotel de Isla, núcleo poblacional que pertenece a Arnuero (Cantabria) ayer por la mañana. Forma parte de una excursión de 45 jubilados procedentes de La Cala del Moral, cuyo viaje al Norte se truncó por un escape de gas en este establecimiento de la playa de La Arena. Cinco de los turistas permanecen ingresados en la UCI –tres en estado crítico y los otros dos graves– por inhalación de monóxido de carbono. Uno de ellos fue encontrado en parada cardiorrespiratoria y tuvo que ser reanimado en su habitación antes de ser evacuado al hospital.

Lo llaman el ‘gas del sueño’ o ‘la muerte dulce’. Se sospecha que pudo proceder de una mala combustión de la caldera y que se filtró por las rejillas de ventilación de los cuartos de baño de la segunda planta en cuanto se accionaron las primeras duchas. Los huéspedes más madrugadores se salvaron de sus funestas consecuencias, porque a la hora del desayuno se notaron varias ausencias. No contestaban el teléfono. Tampoco abrían la puerta cuando fueron a comprobar si les pasaba algo…

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La responsable de la agencia de viajes subió con la llave maestra acompañada de Mercedes y empezó a abrir todas las habitaciones que estaban cerradas. El panorama fue desolador. Varias personas yacían inconscientes, otras semiinconscientes, otras tantas con vómitos, dolores de cabeza… El cuadro ya hacía presagiar que estaban ante algún tipo de intoxicación, como así confirmaron los bomberos del 112 que se desplazaron al hotel antes de las nueve de la mañana. «Anoche olía un poco a quemado, como a calefacción. Dormimos con la ventana entreabierta, eso es lo que nos ha salvado», cuenta el marido de Mercedes en la sala de espera del hospital de Laredo, donde todo aquel que pudo tener contacto con el gas se sometió a análisis para determinar la cantidad de monóxido en sangre. «Y anoche no funcionaba el agua caliente, y esta mañana tampoco», contaron, como buscando una explicación.

Las cifras de este suceso apabullan: Han sido atendidas un total de 92 personas, cinco de ellas permanecen en la UCI con pronóstico grave (todos del grupo malagueño, que ocupaba la segunda y tercera planta). Al hospital de Valdecilla se trasladó también a 20 adultos que permancen en observación, y otros siete que ya han sido dados de alta. Además, el hospital atendió a 17 niños británicos –se alojaban en la primera planta del hotel–, que también recibieron el alta.

Otros afectados fueron trasladados al hospital de Laredo: 26 recibieron el alta ayer mismo y 17 permanecían en observación –al cierre de esta edición– con pronóstico leve. Entre ellos figuraban profesionales de los equipos que habían intervenido en los trabajos de asistencia, tanto del 061, como de los bomberos, la Guardia Civil y Protección Civil.

En total, en el hotel Campomar se alojaban 78 personas, que fueron evacuadas en cuanto los servicios de emergencia activaron el protocolo de accidentes con múltiples víctimas. Todos ellos recibieron asistencia médica, al igual que los cuatro empleados del hotel que habían estado en contacto con el gas esa mañana, y también los bomberos, el personal sanitario y los guardias civiles que entraron en el edificio. En total, 106 personas afectadas en mayor o menor medida por el incidente. Fuentes del Gobierno de Cantabria informaron anoche a SUR de que el número de heridos malagueños –entre leves y graves– ronda la veintena.

El Gobierno de Cantabria cifra en una veintena los malagueños heridos, entre leves y graves

La de ayer fue una mañana soleada, que invitaba a pasear. Varios huéspedes del Campomar decidieron salir a dar una vuelta por la playa antes de la hora del desayuno mientras el resto dormía todavía. Al regreso al hotel se toparon de bruces con el drama. Un hombre subió a la habitación y se encontró a su mujer«mal, dormida». A la par, algunos que ya estaban en la cafetería echaron en falta a un matrimonio… «Todo sucedió a una velocidad tremenda», dice Carmina, la responsable de la agencia de viajes con la que este grupo había programado una excursión de cinco días por País Vasco y Cantabria que terminaría este sábado. Porque en cuanto Carmina, Mercedes y el marido de la mujer indispuesta dieron la voz de alarma, el chófer de los malagueños avisó al 112. Eran las 8.30 y el protocolo se puso en marcha en minutos.

El foco del escape

Mientras los sanitarios atendían a los heridos, el resto de huéspedes quedaron confinados en la terraza del hotel, donde se instaló el ‘punto de encuentro’ de este protocolo.«Quédense aquí, no deambulen, pidan lo que necesiten», ordenó el jefe del parque del 112 de Laredo, Antonio Hernando. Separados de esta zona, unos niños ingleses y sus monitores esperaban en el prado aledaño.

Poco a poco, empezaron a salir del hotel las camillas con los heridos. Algunos iban intubados, inconscientes. Se colgó una sábana del toldo para que los demás no tuvieran que ver el estado en el que estaban sus amigos. Aun así, los ataques de nervios fueron inevitables. Una mujer comenzó a sollozar, nombrando a su hermano en cuanto supo que estaba entre los heridos más graves. Su llanto se volvió incontrolable y tuvo que ser atendida en una de las ambulancias apostadas a las puertas del hotel.

Las unidades móviles del 061 llegaban y salían con pacientes, compartiendo un ordenado trajín con los coches de bomberos y las patrullas policiales. A la hora decidida, llegaron los psicólogos de Cruz Roja a consolar y acompañar a los afectados en el trance y la aceptación del suceso que les tocó vivir en sus vacaciones.

El consejero de Presidencia, Rafael de la Sierra, y el alcalde de Arnuero, José Manuel Igual –que mantuvo informado a su homólogo rinconero, Francisco Salado–, acudieron a interesarse por el desarrollo de los acontecimientos. Destacaron la«coordinación» entre los servicios de emergencia y prestaron su apoyo a los afectados.

El hotel quedó precintado. Una empresa especializada se encargará de verificar la idoneidad de las instalaciones antes de permitir su reapertura. Todo el hospedaje fue realojado en otros establecimientos. Sobre la posible evolución de los heridos, la subdirectora de la Gerencia de Atención Primaria de Cantabria, Adelia Gallastegui, señaló que «su recuperación dependerá de los niveles de monóxido en sangre que determinen las analíticas, y también de las patologías previas».

Visita de la delegada de Salud de la Junta

La delegada territorial de Igualdad, Salud y Políticas Sociales, Ana Isabel González, se ha desplazado en la mañana de hoy, acompañada por un técnico de la Junta de Andalucía, a Santander para coordinar la ayuda sanitaria a los malagueños afectados por el escape de gas, según ha comunicado el Gobierno andaluz en un comunicado. Ana Isabel González acudirá al Hospital Universitario Marqués de Valdecilla, donde se encuentran los afectados más graves.

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