Un centenar de centros docentes de Málaga carece de ascensor o rampa de acceso

Escaleras para acceder a las aulas en el CEIP La Biznaga, de la capital. / Francis Silva

Un informe de CSI-F denuncia que otros cien carecen de instalaciones adecuadas para personas con problemas de movilidad, como aulas en la planta baja

Francisco Gutiérrez
FRANCISCO GUTIÉRREZ

Lesiones habituales entre los niños, como esguinces, torceduras u otras más graves, como fracturas, pueden suponer en muchos casos un serio obstáculo en el caso de los colegios: son muchos los centros en la provincia con barreras arquitectónicas. Casi un centenar de centros docentes de Málaga y provincia presentan problemas de accesibilidad, que afectan tanto a docentes como a alumnos con movilidad reducida.

El colegio Hogarsol, en la calle Ayala, tiene las aulas distribuidas en cuatro plantas, baja más tres, las más altas para los cursos superiores. En caso de algún accidente, el niño o la niña permanece en clase durante los recreos. «Permitimos a los padres que le ayuden a subir a clase, pero luego durante el recreo algunos compañeros se quedan en el aula, no puede hacer el esfuerzo de subir y bajar para media hora de recreo», explica el director, Víctor Cordero.

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Algo parecido sucede en el colegio La Biznaga, con escaleras para acceder a los distintos pabellones. Los padres han protagonizado algunas protestas por las dificultades de acceso al centro, con una carretera estrecha. Pero dentro del colegio tampoco es fácil moverse. Su directora, María José Parages, explica que cuando se les han presentado estos casos también los niños se quedan en clase durante el recreo, como se hace en el Hogarsol. En El Limonar tampoco tienen ascensor, aunque el edificio cuenta con tres plantas. Su director, Emilio Alcaraz, señala que el año pasado «toda una clase se trasladó a la planta baja para que un compañero escayolado no tuviera que estar subiendo y bajando escaleras».

En algunos casos se ha comprobado que los ascensores son inaccesibles con silla de ruedas

Un informe del sindicato CSI-F pone en evidencia la falta de ascensores en los edificios, la ausencia de rampas de acceso a las instalaciones o la ubicación de todas las aulas en plantas superiores. Hay algunos centros que tienen alguna de estas carencias, y hay otros que no disponen de ninguna adecuación de infraestructura para las personas con problemas de movilidad. El informe de CSI-F se ha realizado en centros de titularidad pública, por lo que el número será mucho mayor ya que no se han incluido los privados. De acuerdo con este estudio, en la capital 70 centros no tienen ascensor y alrededor de 20 carecen de rampa de acceso. «Estos centros necesitan de una inversión fuerte para atajar los problemas de accesibilidad», señala el responsable del sector de Educación de la Central Sindical Independiente y de Funcionarios, Francisco González.

Pero a esos hay que sumar alrededor de otros 50 centros que presentan alguna de estas carencias y que hacen que tampoco sean accesibles, como falta de rampa de acceso o ausencia de aulas en planta baja. Entre los que carecen de toda adaptación y los que sufren alguna de las deficiencias suman más de un centenar, que supone el 16,5 por ciento del total: centros que no son accesibles por carecer de alguna característica de adaptación concreta (como contar con ascensor pero que es inaccesible en silla de ruedas).

Según Francisco González, para los docentes la principal dificultad deriva en que «desconocen qué centros son accesibles en el momento de solicitar el centro de destino, y solo cuando se incorporan ven que el centro en el que tienen que prestar servicio no es accesible». Esto genera numerosas dificultades diarias al obstaculizar al docente el desarrollo de su actividad con normalidad, y «también a los equipos directivos, que poco pueden hacer por el afectado, ya que depende directamente de la Administración la adecuación de los puestos de trabajo». Finalmente, el alumnado también se ve muy perjudicado por las dificultades de acceso al centro.

Útil para solicitar destino

El sindicato presentó este estudio a la Delegación de Educación, en concreto al jefe de servicio de Gestión de Recursos Humanos, para que los docentes conozcan las características de los centros. «El proceso para adaptar el centro es largo, y entretanto el docente, en los casos más extremos, no puede desarrollar su actividad. Es en estos casos en los que el alumnado se ve más perjudicado, ya que si el docente se da de baja comienza el arduo proceso de cobertura de bajas en la Administración educativa, donde, por normativa nacional, no se permite la cobertura de bajas inferiores a diez días lectivos. Como consecuencia, esta plaza queda sin ocupar un mínimo de diez días, y, además, muchas veces se gestiona con personal del centro, debiendo dejarse otras funciones sin atender. Este sistema de cobertura de bajas en la Administración educativa es ineficaz y penaliza al alumnado, que durante el tiempo que dura el proceso permanece sin recibir formación, y al propio colectivo docente», sostiene González.

Al mismo tiempo, CSI-F Málaga reclama un incremento de los recursos materiales y humanos del servicio de Prevención de Riesgos Laborales de la Delegación de Educación para trabajar de forma efectiva en la integración en el entorno laboral, detectando y solventando las deficiencias en infraestructuras en los centros.

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