Bancosol alerta de que todavía atiende a 52.000 malagueños sin recursos para poder comer

Campaña de la Gran Recogida de Bancosol del pasado año, en la que trabajaron 5.200 voluntarios en la provincia. /Álvaro Cabrera
Campaña de la Gran Recogida de Bancosol del pasado año, en la que trabajaron 5.200 voluntarios en la provincia. / Álvaro Cabrera

El Banco de Alimentos advierte de que, pese a la sensación de mejora económica, la cifra de usuarios en la provincia creció un 6% en un año

Amanda Salazar
AMANDA SALAZARMálaga

La sensación de mejora económica es generalizada. Julio terminó con 2.739 personas menos en la cola del paro en Málaga, con lo que la tasa de desempleo en la provincia se sitúa en 143.570 desempleados, el nivel más bajo desde 2008. Por primera vez en una década, se han superado los 600.000 trabajadores afiliados a la Seguridad Social, rompiendo la barrera psicológica tras doce meses de extraordinario crecimiento del empleo.

Pero los números no terminan de cuadrar para los responsables del Banco de Alimentos de Málaga, Bancosol, que alertan de que la cifra de personas que necesitan apoyo de las ONG para poder comer ha vuelto a crecer en lo que va de año, tras sufrir una ligera mejoría en 2016. En los años más duros de la crisis, Bancosol llegó a atender a 55.000 malagueños en la provincia, entre los que se encontraban muchos niños. En 2016, esa cifra cayó hasta los 49.000, pero en lo que llevamos de año, los beneficiarios han subido un 6%, hasta alcanzar la «alarmante» cifra de 52.000.

Así lo explica el vicepresidente de la entidad, Joaquín Jiménez, quien señala que la recuperación está siendo más lenta en los hogares afectados por la crisis a pesar de la percepción general. «Aún existe una necesidad bárbara en la provincia; solo en la capital, el Ayuntamiento contabiliza en cien mil personas las que necesitan ayuda de las entidades sociales para poder comer, y estos son solo los usuarios valorados por los servicios sociales, puede que sean aún más», añade el responsable de Bancosol, que trabaja actualmente con 240 asociaciones que son las que realizan directamente el reparto a las familias.

La sexta edición de la Gran Recogida ya tiene fecha

Ante el escenario de necesidad que sigue existiendo en la provincia, desde Bancosol aseguran que aún son necesarias las actuaciones extraordinarias para recopilar alimentos por lo que desde la entidad, integrada en la Federación de Bancos de Alimentos de España, trabajan para celebrar una nueva Gran Recogida en los supermercados. La cita ya tiene fecha. Será los días 1 y 2 de diciembre y supone la sexta edición de este gran evento solidario que en los últimos años ha movilizado a miles de voluntarios y a ciudadanos anónimos para aportar su granito de arena contra los efectos de la crisis. El pasado año, se alcanzaron los 500.000 kilos de comida gracias al trabajo de 5.200 voluntarios.

Para la directora del Área de Derechos Sociales del Ayuntamiento de Málaga, Ruth Sarabia, esta situación se debe a que el perfil de las personas que han tenido que recurrir a este tipo de apoyo son las que se encuentran en una situación más vulnerable, sin estudios y con una situación de precariedad. «Son los que más tardan en beneficiarse de la bonanza económica y necesitan que dicha mejora general sea muy prolongada en el tiempo», señala Sarabia, quien también constata un estancamiento en los beneficiarios de ayudas de los servicios sociales. Por otro lado, el aumento de usuarios de Bancosol, añade Sarabia, se debe también a que la entidad ha transformado su línea de actuación, añadiendo ahora formación para el empleo –precisamente para tratar de sacar a las familias con mayores problemas de la espiral de la pobreza– y trabajando directamente con los servicios sociales comunitarios de la capital, con lo que desde los mismos les derivan más casos de los que venían atendiendo con anterioridad, cuando les llegaban únicamente a través de las ONG.

En la primera mitad del año, Bancosol ha repartido 470.000 kilos de alimentos dentro del programa del Fondo Español de Garantía Agraria (FEGA), y 750.000 kilos del Fondo Andaluz de Garantía Agraria (FAGA), es decir, más de 1,2 millones de kilos de comida, a las que se añaden otros 700.000 kilos de donaciones directas al Banco de Alimentos y otros 250.000 kilos de productos frescos, según datos de la entidad.

Producción propia

Un reparto de alimentos que, sin embargo, resulta insuficiente para atender el total de la demanda. Por eso, desde Bancosol llevan a cabo otras actuaciones para poder incrementar sus recursos y, de paso, reducir el desperdicio de comida otra de sus áreas de batalla. En este sentido, desde hace varios años recogen los excedentes agrarios y, a través de acuerdos con empresas del sector alimentario, los transforman en productos de larga duración. Comenzaron con las latas de fritada, de las que este año han repartido 60.000 kilos. Después, han elaborado tetrabricks de caldo, con 75.000 kilos repartidos desde el mes de enero. Y este año han incorporado la leche deshidratada en polvo, con una producción de 10.000 kilos y que elabora la empresa Reny Picot, señala Jiménez.

Además, realizan campañas periódicas de recogida de alimentos en los supermercados en las que animan a la colaboración ciudadana. Sin embargo, de cara a la próxima campaña de la Gran Recogida, desde la ONG temen que puedan tener dificultades para encontrar voluntarios suficientes para atender los puntos de venta. Ya lo han vivido en otras citas a lo largo de este año en distintas ‘operaciones kilo’, donde se han visto obligados a disminuir el número de puntos de recogida ante la imposibilidad de poder mandar gente. «Se suman varios factores: El primero es esa falsa sensación de que la situación ha mejorado; después, los voluntarios que llevan varios años colaborando se van cansando, nos ocurre lo mismo con los voluntarios de nuestra sede, que se van haciendo mayores; necesitamos un relevo generacional», asegura Jiménez. Un reto que esperan superar en los próximos meses.

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