La bajada de las temperaturas, antesala de una semana blanca con lluvia y fuertes vientos en Málaga

La bajada de las temperaturas, antesala de una semana blanca con lluvia y fuertes vientos en Málaga

Las precipitaciones, que serán débiles aunque persistentes, pueden suponer un importante alivio para la sequía

I. LILLO / A. NOGUÉS

Las lluvias del invierno vienen con retraso. La semana blanca, periodo en el que no habrá clase en los colegios, y la jornada festiva del 28 de febrero estarán previsiblemente pasadas por agua en Málaga, a tenor de las predicciones del Centro Meteorológico de Aemet. Es muy probable que las lluvias sean generalizadas a partir del próximo lunes -cuando se fija una posibilidad del 85%-, y se esperan casi todos los días, con mayor o menor intensidad. Según los cálculos iniciales, el fenómeno que se aproxima suele dejar precipitaciones débiles aunque persistentes en el tiempo, sin tormentas fuertes, sobre todo en el sur de la Península. La media que se estima estará en el entorno de los diez litros por metro cuadrado al día, aunque variará en función de los días y las zonas. Por lo que el episodio podría dejar del orden de 100 litros por metro cuadrado, y en el caso de que caigan en las cuencas de los ríos, supondrá un importante alivio para la sequía y las reservas de los embalses.

Pero antes de dicho 'calentamiento súbito estratosférico' -fenómeno atmosférico que traerá este próximo cambio de tiempo- este fin de semana estará marcado en la provincia por una ligera bajada de los termómetros, tanto en las temperaturas mínimas -que caerán hasta los 10 grados- como en las máximas, que según Aemet oscilarán entre los 15 grados previstos para mañana sábado y los 17 del domingo.

Con el arranque de la semana blanca, sin embargo, los mercurios volverán a escalar -hasta los 21 grados de máxima previsto para el martes- pero llegarán los chubascos... y el viento. Al respecto, José Luis Escudero advierte de que a mitad de semana hay probabilidad de rachas muy fuertes en toda Andalucía, "principalmente en los litorales atlántico y mediterráneo"., señala en su blog Tormentas y rayos. "De momento todos los modelos coinciden más o menos en situar una borrasca muy profunda al oeste de Portugal. De cumplirse se darían esas rachas muy fuertes de viento y las lluvias más abundantes", añade Escudero.

Aire siberiano

El director de Aemet en Málaga, José María Sánchez-Laulhé, prevé un claro cambio de tendencia, e incluso advierte de que la situación que se va a generar tiene posibilidades de prolongarse en el tiempo. Frente a situaciones anteriores, motivadas por el paso de frentes o la generación de Danas (depresiones aisladas en niveles altos), que dejan fuertes aguaceros en poco tiempo, ahora lo que se va a producir es una entrada muy fuerte de aire siberiano, que producirá mucho frío en Europa y, con menos intensidad, en el norte de España. Junto a ello, explica, se sitúa un anticiclón al oeste de las islas británicas, que impedirá que pasen por allí las perturbaciones. De manera que los frentes más cálidos y húmedos del Atlántico entrarán y chocarán con el aire frío sobre España, que será la zona de convergencia de las masas de aire.

Ello no sólo dará lugar a la generación de frentes que dan lluvias, sino a un refuerzo de los que llegan del Atlántico. Andalucía se espera que se quede justo en la zona de contraste, en la frontera entre el aire frío y el cálido, de ahí que las lluvias descarguen con más frecuencia. “Se avecina un cambio muy importante de tiempo, va a llover en toda la España habitualmente seca”.

En el caso de Málaga no se espera una bajada fuerte de la temperatura, que se quedará en el entorno de los 17 grados, pero sí muchas jornadas con nubosidad intensa, lo que dejará una sensación térmica menor, durante el día, y mínimas nocturnas más elevadas. En cuanto a las lluvias, aunque pueden afectar a toda la provincia, serán más probables en la parte occidental.

El director del Centro Meteorológico pone de relieve que este cambio de tendencia está relacionado también con un fenómeno estratosférico polar, que tuvo lugar la semana pasada y que tiene grandes consecuencias. Se trata de un calentamiento repentino en la zona polar de la estratosfera (por encima de los diez kilómetros de altitud) y que llegó a más de 50 grados. “Es un fenómeno conocido, que ocurre cada 3-4 años, y que es favorable a dar precipitaciones en latitudes bajas de Europa, mientras que en el norte deja frío y tiempo seco”.

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