La alta ocupación de atraques saca a los puertos de la crisis

El Puerto Deportivo de Benalmádena, declarado mejor marina del mundo en dos ocasiones, cuenta con más de mil atraques, cerca del 90% ocupados / A. G.

El sector crece en la provincia hasta superar el 90% de amarres alquilados y se lanza a nuevos nichos de mercados como las celebraciones en yates

ALBERTO GÓMEZ

Los puertos deportivos malagueños han vuelto a registrar un incremento en la ocupación de sus atraques y en el tránsito de embarcaciones por cuarto año consecutivo. Tras una temporada alta «extraordinaria», la media de puntos de amarre ocupados supera el 90 por ciento, cerca de los niveles anteriores a la crisis económica, cuando muchos de estos puertos tenían lista de espera. Desde La Caleta de Vélez, en Torre del Mar, hasta La Duquesa, en Manilva, la provincia cuenta con más de una decena de recintos portuarios de gestión pública y privada que, según la Asociación de Puertos Deportivos de Andalucía, mueven unos seis millones de euros anuales, una cifra que se multiplica si se añade el impacto que estas infraestructuras tienen sobre sus entornos.

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La firma de contratos por atraques, por lo general por plazos de un año, supone la principal fuente de ingresos de los puertos malagueños, que también ofrecen la posibilidad de alquilar un amarre por días e incluso por horas. Aunque la mayoría de recintos mantiene acuerdos con empresas que alquilan amarres para organizar celebraciones en yates o comercializar salidas en barco, se trata de un nicho de mercado aún por explotar en Málaga. «En otras ciudades como Mallorca o Ibiza funciona muy bien, pero aquí no termina de cuajar», explica Antonio Guerrero, comodoro del Real Club Mediterráneo (RCM), que en 2015 duplicó su capacidad de amarres con la construcción de una marina seca, una instalación que permite abaratar el precio de los puntos de atraque para embarcaciones de hasta ocho metros de eslora.

Las cifras

600
embarcaciones han pasado por Puerto Marina este verano, con una estancia media de cuatro a cinco días.
95% de ocupación
registra el Puerto de Fuengirola, que dispone de 226 atraques.
2015
fue el año en que el Real Club Mediterráneo construyó su marina seca, que duplicó su capacidad de amarres.

La desmitificación de la náutica, hasta hace años asociada a ambientes elitistas y exclusivos, ha contribuido al resurgimiento de los puertos deportivos. «No todo son megayates de personas acaudaladas, de hecho son los casos más aislados», explica el director del Puerto de Fuengirola, Miguel García Vilaseca, que detalla que la mayoría de sus clientes «son pequeños empresarios o grupos de amigos que compran una lancha o tienen motos de agua o zodiacs y que aprovechan el buen tiempo para salir a navegar». Las embarcaciones más adquiridas tienen entre seis y ocho metros de eslora cuyos precios oscilan entre los 10.000 y los 150.000 euros.

El Puerto de Fuengirola dispone de 226 atraques y supera el 95 por ciento de ocupación. Es uno de los puertos privados de la provincia cuya concesión recae sobre empresas públicas dependientes de los ayuntamientos, como también ocurre en Puerto Marina y en el Puerto Deportivo de Marbella. Se rigen por las mismas normas que el resto de puertos privados, de las que solo están exentas en la provincia La Caleta y La Bajadilla, de titularidad pública y gestionadas directamente por la Junta.

Plan estratégico

En el Puerto Deportivo de Benalmádena la ocupación registra un aumento del diez por ciento respecto al año pasado, casi el doble del objetivo marcado en su plan estratégico. Durante los meses de verano han pasado por Puerto Marina más de 600 embarcaciones con una estancia media de cuatro a cinco días y actualmente disponen de 900 atraques ocupados sobre un total de 1.050. Su gerente, Manuel Jiménez, incide en la necesidad de que los puertos diversifiquen su oferta y recuerda que el gasto medio de los turistas náuticos es superior al de la mayoría de segmentos. Jiménez critica que haya ciudades «que vivan de espaldas a sus puertos», como considera que ha ocurrido «durante demasiados años» en Benalmádena: «Tenemos campeones en casi todas las disciplinas deportivas, hasta un Isco, pero no en deportes náuticos. Nunca se han fomentado».

Las embarcaciones más adquiridas tienen entre seis y ocho metros de eslora: «No todo son megayates»

En el Real Club Candado, con 285 atraques en agua y ocho en seco, apenas han notado la crisis. Al tratarse de un puerto pequeño, la ocupación siempre ha rozado el cien por cien, pero desde hace años se enfrentan a un problema «casi peor que la crisis»; el acceso al puerto corre el riesgo de quedar enterrado en arena. «Estamos hartos de reclamar a las administraciones que draguen, porque la arena está limpia y es adecuada para las playas, pero cada vez perdemos más calado y no hacen nada», explica su gerente, Carlos Saavedra. Cabopino y Puerto Marina son otros de los recintos donde el dragado resulta urgente. El tapón que sufre El Candado se ha agravado por la sucesión de temporales fuertes en los últimos meses.

En Marbella, joya de la corona andaluza, se suman los atraques de su Puerto Deportivo, Cabopino (169), La Bajadilla (268) y Puerto Banús (915). Todos ellos han renovado contratos anuales, como en Estepona, donde la ocupación roza el 90 por ciento y el tránsito «ha sido mucho mejor este verano que otros años».

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