«El temporal nos ha hecho perder las reservas de más de 300 clientes»

La marea llegó a entrar muchas veces en los chiringuitos
La marea llegó a entrar muchas veces en los chiringuitos / Salvador Salas
  • El encargado de los Baños del Carmen, Antonio Baños, y otros chiringuiteros hablan de los daños del fuerte oleaje en sus negocios

Los paseos marítimos quedaron inundados en varios puntos, llenos de arena, agua y cañas (había incluso peces muertos) y con destrozos en sus muros. La marea llegó a entrar muchas veces en los chiringuitos. El subdelegado del Gobierno en Málaga, Miguel Briones, garantizó ayer que las playas estarán en perfecto estado para la temporada de verano, aunque habrá que esperar hasta el fin del episodio para evaluar la situación. Hablamos con los hosteleros.

«El temporal nos ha hecho perder reservas para unas 300 personas mañana (por hoy), nos ha hecho mucho daño», asegura el encargado, Antonio Baños. Había varios eventos previstos y el establecimiento está llamando a los clientes para explicarles la situación, ya que hoy permanecerá cerrado para intentar recuperar la normalidad. «El domingo estamos a tope, con reservas para mesas de hasta 50 personas, espero que el temporal nos deje trabajar».

El bar Paco, en Sacaba, tiene medio siglo de historia y ha resistido a cientos de temporales. En cambio, su propietario, Rafael Martín, considera que este ha sido el peor en 20 años. El negocio, que está adosado al muro de defensa de la urbanización, amaneció lleno de agua y arena de la playa. «Ha sido muy fuerte, mucho más que otras veces». «Cada vez hay menos playa y las olas llegan con más fuerza», critica, y recuerda que todo el vertido que Costas hizo antes de Semana Santa ya se ha perdido.

«La solución es que hagan un nuevo espigón, aquí vive gente y es un problema que tienen que solucionar, pero todavía no han hecho nada», denuncia Luis Muñoz Rodríguez, presidente de la asociación de vecinos Los Sacabeños, de Sacaba, delante del muro destrozado por el que no para de entrar agua y arena, y cuyos cascotes rotos han caído cerca de las casas. «Tenemos miedo de que una vez abierto pueda entrar mucha más agua y llegar a las viviendas. Han aparecido hasta medusas en las calles».

«Llevo 24 años en Guadalmar y esto no ha ocurrido nunca, en la vida», asegura Servando Cidoncha, y señala al agua que corre por el paseo marítimo. «Un levante como este en abril no es normal», añade, y critica que la construcción del espigón de Levante provocaron que las olas se lleven la playa, que antes era mucho más ancha. «Tampoco han arreglado los espigones y el resultado es que nos inundamos, porque aquí llevamos cinco años sin arreglar nada».

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