Piden 22 años de prisión para un acusado de matar a su cuñado delante de sus sobrinas en Torremolinos

Imagen del lugar en el que ocurrieron los hechos.
Imagen del lugar en el que ocurrieron los hechos. / Álvaro Cabrera
  • La Fiscalía explica que el procesado atacó a la víctima por la espalda cuando estaba sentada frente al ordenador y le dio numerosos golpes y puñaladas

La Fiscalía ha solicitado que el hombre acusado de matar a su cuñado delante de sus sobrinas en Torremolinos hace poco más de un año sea condenado a 22 años de prisión. Asegura que el procesado, un hombre de nacionalidad rumana y 36 años de edad, le dio numerosos golpes y puñaladas a la víctima con el objetivo de acabar con su vida.

Los hechos ocurrieron el 19 de febrero del año pasado en el piso en el que ambos vivían juntos en una vivienda situada en la calle Zodiaco de Benalmádena. Junto a ellos también residía la hermana del procesado y pareja de la víctima, con sus dos hijas, de 7 y 5 años cuando ocurrieron los hechos.

Desde el Ministerio Público se explica que sobre las 12.00 horas, estando solos la víctima y el acusado con las niñas en el piso, el procesado se abalanzó de forma repentina y por la espalda sobre su cuñado, que estaba sentado frente al ordenador. Entonces comenzó una violenta disputa en la que el fallecido recibió varios puñetazos en el rostro y numerosas puñaladas en el cuerpo que, presuntamente, le dio su familiar.

La fiscal señala que el procesado empuñaba un cuchillo de unos ocho centímetros de hoja. En concreto, precisa que le produjo a la víctima, también de nacionalidad rumana y 45 años, 13 contusiones y 21 heridas, siendo cinco de ellas muy graves, ya que le alcanzaron los pulmones, el cuello y una el corazón, que resultó mortal.

Como consecuencia de la agresión, la víctima falleció, pero no lo hizo en la vivienda, sino un piso más abajo, lugar hasta el que se dirigió para pedir ayuda. Y es que, tras ser apuñalado, el hombre salió de la vivienda y corrió escaleras abajo para refugiarse en unas oficinas situadas en la primera planta, donde cayó desplomado. La primera patrulla de la Policía Nacional que llegó al lugar lo encontró tumbado boca abajo sobre un charco de sangre.

Los empleados de la oficina, que trataron de auxiliar al herido mientras llegaban los servicios de emergencias sanitarias, explicaron a los agentes que se había producido una pelea en la segunda planta del edificio. Los policías siguieron el reguero que la víctima había dejado en las escaleras, que les llevaron hasta el lugar de los hechos.

La puerta del piso estaba abierta. Al entrar, hallaron al sospechoso agachado intentando limpiar las manchas de sangre que había en el suelo del salón. Junto a él estaban las dos niñas, sus sobrinas, que no paraban de llorar. Tras arrestar al presunto autor del crimen, que no opuso resistencia, los agentes localizaron en la misma habitación la que presuntamente sería el arma homicida, un cuchillo de cocina.

Tras pasar por la comisaría, donde el procesado prefirió no hacer ningún tipo de declaración, fue puesto a disposición judicial. Asistido por su letrado, Guillermo Jiménez, al que llegó el caso a través del Turno de Oficio, ante la jueza del Juzgado de Instrucción número 5 de Torremolinos sí explicó lo que, según él, le había llevado a apuñalar a su cuñado.

Tal y como adelantó este periódico, expuso que esa mañana su hermana había discutido con el fallecido y que, cuando ésta se marchó de la casa para hacer la compra, siguieron ellos. Aseguró que las peleas entre su cuñado y su hermana eran habituales. De hecho, insistió en que hasta hubo amenazas y denuncias interpuestas por malos tratos por parte de ella contra la víctima. En este sentido, le dijo a la jueza que las dos niñas tampoco se llevaban bien con el fallecido, con el que incluso se escupían.

Declaración del procesado

Durante su declaración, señaló que llevaba viviendo con la pareja desde hace un mes, ya que antes había pasado una temporada en Rumanía. Contó que esta situación venía produciéndose desde hace tiempo, ya que justo antes de marcharse a su país su hermana le pidió ayuda y él habló con la víctima para que se fuera de la casa en la que convivía con ella y las niñas, ya que no podía tratarla por la fuerza.

El procesado, que aseguró que había recibido tratamiento de salud mental, explicó que cuando regresó de Rumanía un mes antes de los hechos el fallecido había vuelto a casa de su hermana. Afirmó que la situación llegó hasta tal punto que el día de los hechos forcejearon y que él cogió un cuchillo y apuñaló a su cuñado.

Ahora será un jurado popular el que tenga que resolver sobre lo que ocurrió en el piso aquel día. Para la Fiscalía, los hechos suponen un delito de asesinato y otro de tenencia ilícita de armas, algo de lo que considera responsable al procesado, para el que pide, además de la citada pena de prisión, que pague 150.000 euros de indemnización a la madre de la víctima.

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