Diario Sur

Málaga, segunda ciudad más cara para repostar y con hasta 8 céntimos de diferencia con la provincia

La gasolinera Petroprix, la más barata de la capital con un precio de 1,069 euros por litro de gasóleo.
La gasolinera Petroprix, la más barata de la capital con un precio de 1,069 euros por litro de gasóleo. / Fernando González
  • El control de la mayoría de las gasolineras por las grandes petroleras y la falta de competencia eleva los precios por encima de la media

Era un secreto a voces entre los conductores: los precios de los combustibles en la capital malagueña son más altos que en otros sitios, y con las recientes subidas se nota todavía más. No es una leyenda urbana: un estudio elaborado por SUR, a partir de los datos del Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital, revela que repostar gasóleo –el combustible de mayor consumo–en Málaga es más caro que en casi todas las ciudades españolas. Según las estadísticas oficiales, el precio medio en las estaciones de servicio es de 1,147 euros por litro de diésel. Sólo Barcelona, con un nivel de vida mucho más elevado, la supera (1,155); mientras que en Sevilla es casi el mismo (1,146).

Llama la atención que ciudades con un poder adquisitivo mayor ofrezcan precios del combustible más bajos. Así ocurre con Madrid (1,119) y Valencia (1,138). Muy lejos quedan los casos de Granada, que es una de las urbes más baratas, con 1,124; Bilbao (1,126) y Zaragoza (1,127).

La cuestión es más llamativa si cabe cuando se compara con el resto de la provincia. Salvando la dispersión geográfica y la variedad de situaciones, lo cierto es que sin ir demasiado lejos es posible encontrar diferencias de hasta ocho céntimos por litro. Dicho así no parece mucho, pero sobre un depósito de 50 litros supondría ahorrar cuatro euros, en función del sitio donde se reposte. Ello se debe a la existencia de un mayor número de gasolineras «libres», sin marca, en contraposición a las «abanderadas», que es como se denomina en el sector a las que están vinculadas a una gran petrolera en exclusiva. Desde fechas recientes también es posible encontrar algunas ‘low cost’ en los polígonos industriales de la ciudad. La nota discordante la pone Marbella, que tiene un precio medio de 1,16 euros, lo que la situaría como uno de los municipios más caros de España (aunque a su escala poblacional).

En el caso de la provincia, a la rebaja también ha contribuido la entrada en escena de Oil Distribution Terminals (ODT), que el año pasado movió por el puerto un total de 103.163 toneladas de gasóleo, y que sirve a las independientes. Ello está permitiendo «contener los precios», según expone el presidente de la Autoridad Portuaria, Paulino Plata.

Este periódico ha consultado a directivos del sector y a representantes de los consumidores sobre estas conclusiones. Luis Calero, vicepresidente de la Asociación Provincial de Estaciones de Servicio, explica que en la capital las gasolineras libres y desatendidas no están tan implantadas como en otras partes, donde la competencia es mayor: «Hay una estructura de grandes petroleras, como Repsol y BP, que mantienen la estabilidad de precios en el mercado».

Descuentos y personal

Calero reconoce que puede haber diferencias de hasta 12 céntimos entre unas estaciones y otras, pero aclara que eso es «en el monolito», esto es, sin tener en cuenta los descuentos de cada compañía (de entre 4 y 5 céntimos por litro), en colaboración con marcas como El Corte Inglés o Carrefour, que devuelven parte del consumo. «La diferencia no es tan grande como se ve. Recomiendo a los consumidores que no se ciñan sólo al precio, sino que se paren a pensar en los acuerdos de colaboración, aparte del personal, que no tienen las que están desatendidas. No todo es el precio». También apunta –de manera diplomática– que las desatendidas sirven «un producto con otras características que el de las marcas».

Gasolinera de Repsol en Málaga, que marca estos días 1,159 euros por litro de diésel.

Gasolinera de Repsol en Málaga, que marca estos días 1,159 euros por litro de diésel. / Fernando González

Lola García, presidenta de Facua Málaga, critica la posibilidad de que pudiera existir un acuerdo entre gasolineras de la ciudad, lo que sería «ilegal»: «Estaremos atentos, la Comisión del Mercado de la Competencia pone sanciones a diario por cárteles y monopolios», advierte.

«Los gasolineros somos el último eslabón de la cadena», apunta Álvaro Fontes, presidente de la Agrupación Andaluza de Vendedores al por Menor de Carburantes y Combustibles (Agavecar). «Siempre se ha dicho que Málaga está lejos de las refinerías; si en conjunto está más caro no es un problema de las estaciones de servicio sino de logística». Sobre las diferencias en la provincia, lo achaca a «una cuestión de competencia», y a que actualmente es casi imposible abrir un nuevo centro en el casco urbano, tanto por el rechazo vecinal como por el coste del suelo.

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