Diario Sur

¿Cómo llegaron las cotorras a Málaga?

Cotorras argentinas en un parque de Málaga.
Cotorras argentinas en un parque de Málaga. / Ñito Salas
  • Andalucía debe cumplir la ley y eliminar esta especie que campa a sus anchas en muchas zonas de España, entre ellas, la provincia de Málaga, con 3.000 ejemplares

Según el censo nacional realizado por iniciativa de SEO/Birdlife, en Málaga hay unos 3.000 ejemplares de cotorras argentinas. Pero, ¿cómo llegó esta especie a la provincia? La respuesta es sencilla: una moda que surgió en los años 70. En esta década, a un empresario avispado se le ocurrió que se podían vender como animales de compañía, según apunta Antonio Román Muñoz, investigador de la Facultad de Biología de la Universidad de Málaga (UMA) y autor de numerosos trabajos sobre aves en la provincia. El motivo: es mucho más baratos que cualquier otro loro. El inconveniente: posee un graznido muy potente, por lo que muchos compradores tardaron en algunos casos apenas unos días para sacarlos de las casas y dejarlos en libertad. Otros ejemplares simplemente se escaparon, y que empezaron a desarrollarse con profusión en los eucaliptales de las riberas del Guadalhorce así como en otras zonas de Guadalmar.

Se detectaron por primera vez en libertad en 1975 en Barcelona y Murcia y tres años después en Málaga y Tenerife, aunque su presencia se generalizó a partir de 1985.

La cotorra es una especie colonial (vive en grupos de varias parejas) y es la única entre más de 300 de su género que es capaz de construir su propio nido comunitario. Se reproducen durante todo el año, con varias puestas; tienen comida en cantidad gracias a la basura y no hay depredadores capaces de cazarlos; así que los estudios de Antonio Román Muñoz prevén que su población en Málaga se duplicará en sólo 3,8 años.

Suelen instalarse cerca de núcleos urbanos, autovías, autopistas, áreas llanas y preferentemente con inviernos suaves y anidan en árboles de gran tamaño, sobre todo de hoja perenne y con las ramas secundarias muy horizontales.

Además , según señala Nicolás López, técnico del área de Conservación de SEO/BirdLife, es un animal "muy inteligente y tiene la ventaja de ser omnívoro", ha recordado el técnico de SEO/BirdLife, lo que hace que se adapte con facilidad, y su presencia masiva es "competencia directa" para otras especies y causa importantes daños al arbolado urbano o a las cosechas.

Ahora, SEO/BirdLife ha recordado a las comunidades autónomas, donde las cotorras se han convertido en una especie exótica invasora, entre las que se encuentra Andalucía, que deben cumplir con la ley y elaborar planes para su control y erradicación, en cumplimiento con el Real Decreto sobre Especies Exóticas Invasoras.

Pero las comunidades autónomas le han dejado esta responsabilidad a los ayuntamientos, que corren con los gastos de podar los árboles o retirar los nidos, una solución "poco eficaz" teniendo en cuenta que las cotorras "volverán a construirlo en cuanto les sea posible".

Para Nicolás López, lo ideal sería "extraer a las cotorras del medio natural", y eso pasa por capturarlas "con métodos no cruentos" y confinarlas en centros públicos de recogida de animales "hasta su muerte".

Asimismo, el técnico del área de Conservación de SEO/BirdLife recomienda que los propios comercios adviertan a los ciudadanos que adquieran una mascota del peligro de las sueltas o los escapes, y ha señalado que en otros países han funcionado estrategias como la "detección temprana", que consiste en actuar en el momento en que se detecta la presencia de la especie para "no dejar que se expanda".

Y si cualquier ciudadano advierte la presencia de un nido de cotorras en su finca o jardín debe ponerlo en conocimiento de su ayuntamiento o su comunidad "para que proceda a su retirada".

La cotorras argentina procede de zonas subtropicales de Sudamérica y su distribución abarca desde el sudeste de Brasil hasta Argentina, además de Bolivia, Paraguay y Uruguay