Diario Sur

Condenan a trabajos para la comunidad a la joven que se inventó una agresión sexual

  • El juez considera probado que cometió un delito de denuncia falsa al acusar «de forma deliberada y maliciosa» a cuatro compañeros de clase

La joven que acusó a cuatro compañeros de clase de haberla agredido sexualmente ha sido condenada ahora a 100 horas de trabajos en beneficio de la comunidad al quedar acreditado que los hechos que denunció eran falsos. El juez ha rebajado la pena que inicialmente solicitaba el fiscal, que pedía un año de libertad vigilada.

En marzo de 2015, la chica, que entonces era menor de edad, relató con todo lujo de detalles que había sido víctima de vejaciones, insultos y agresiones por parte de cuatro compañeros de clase, llegando incluso a manifestar que había sido violada por dos de ellos en los jardines del centro concertado donde estudiaban.

Como consecuencia de la denuncia, los cuatro jóvenes fueron detenidos por la policía y el juez dictó contra ellos una prohibición de acercarse a la víctima, lo que les impidió volver a clase en el último trimestre lectivo, justo cuando tenían que enfrentarse a la Selectividad.

Sin embargo, las investigaciones realizadas por los propios padres de estos alumnos terminaron por demostrar la falsedad de la denuncia, por lo que las acusaciones contra los cuatro jóvenes fueron archivadas. Y la causa se volvió contra ella.

La sentencia que ahora la condena declara probado que la chica, pese a ser consciente de los hechos que estaba achacando a los cuatro menores, «y con la clara intención de faltar a la verdad, de forma deliberada y maliciosa procedió a denunciar y a realizar las imputaciones delictivas».

El magistrado le reprocha que mantuviera esas falsas acusaciones tanto en comisaría como en la Fiscalía de Menores. En un momento posterior, y en relación a unos hechos que al principio dijo no recordar bien, efectuó una nueva comparecencia ante la policía y realizó un «relato pormenorizado» de dichos hechos; incluso, le contó lo sucedido a su entrenador, al que envió una foto de un hematoma –para demostrar la agresión– que se había descargado de Internet, según la sentencia.

«Apariencia de realidad»

Además de aportar toda clase de detalles a su historia, «con datos concretos de momentos, lugares, e intervención de los participantes, proporcionando una apariencia de realidad de lo que contaba, lo que le daba credibilidad», llegó incluso a realizar un «reconocimiento fotográfico de los denunciados con toda seguridad», añade el fallo judicial, que no es firme. «En definitiva –insiste el magistrado– la acusada maquinó para efectuar una serie de imputaciones falsas a los cuatro menores».

Pese a lo contundente de la sentencia, el juez considera que la joven «no representa riesgo delictivo» y que, según los informes del equipo técnico de Menores, «ha presentado una actitud disciplinada, respetando la normativa establecida», por lo que opta por imponerle 100 horas de trabajo en beneficio de la comunidad, en lugar de la medida de libertad vigilada que pedía el fiscal.