Diario Sur

Málaga baja de los 200.000 parados, pero con una fuerte caída de la población activa

  • Hay 38.000 desempleados menos que hace un año en la provincia, aunque sólo se han creado 7.300 puestos de trabajo

La Encuesta de Población Activa (EPA) del tercer trimestre tiene un titular obvio: la provincia baja de los 200.000 parados por primera vez en siete años y se queda en los 198.000. Es el resultado del descenso récord del desempleo registrado en los últimos doce meses: nada menos que 38.000 personas han dejado de buscar trabajo, la mayor reducción interanual de la actual serie histórica de la EPA, que llega hasta 2002. A nivel nacional, sólo las provincias de Barcelona y Sevilla han registrado caídas del paro superiores a la de Málaga.

En consecuencia, la tasa de paro malagueña se ha quedado situada en el 25,26% de la población activa, alrededor de tres puntos por debajo del 28,97% que marcó el tercer trimestre de 2015. Es la segunda tasa más baja de Andalucía después de la de Almería (22,65%), y se sitúa por debajo de la media regional (28,52%). No obstante, Málaga sigue muy por encima de la media nacional, que está en el 18,91%. Además, hay grandes diferencias entre sexos: la tasa de paro femenina roza el 28% y la masculina es del 23%

Hasta aquí, lo obvio. Ahora empiezan los matices. ¿Por qué ha bajado tanto el paro en la provincia? La respuesta no es que se haya creado empleo, o al menos ésta no es la principal respuesta. Entre los terceros trimestres de 2015 y 2016 Málaga ha sumado 7.300 personas a su población ocupada; una cifra insuficiente para explicar la bajada del paro, que ha sido de 38.000 personas. Es una creación de empleo inferior, además, a la que se produjo a lo largo del anterior año móvil (de 2014 a 2015), que fue de 20.200 puestos de trabajo.

La caída de la población activa es la principal explicación para la fuerte bajada del paro detectada por la última EPA. El colectivo de personas que trabajan o están en disposición de trabajar ha perdido 30.700 efectivos en los últimos doce meses en la provincia. Se rompe así, pues, la tendencia de aumento de la población activa que ha venido registrando Málaga a lo largo de la crisis. Desde Comisiones Obreras llamaban ayer la atención sobre esto: «Es muy mala noticia para nuestra provincia que la población activa lleve cuatro trimestres seguidos disminuyendo en Málaga», comentaba su secretario provincial, Antonio Herrera.

Hay dos fenómenos que se conjugan para provocar esta caída de la población activa en Málaga: el aumento de estudiantes (la encuesta realizada por el INE detecta 15.000 más que hace doce meses, y ya superan los 90.000) y de jubilados (11.000 más, hasta alcanzar los 267.000). También aumenta el colectivo de personas inactivas que no son ni estudiantes, ni pensionistas, ni amas de casa ni incapacitados permanentes: de 7.000 a 12.000.

Crece el empleo industrial

La evolución del empleo por sectores deja una sorpresa en la última edición de la EPA. Y es que esta vez no es el sector servicios el que tira del carro en la provincia. Por el contrario, entre el tercer trimestre de 2015 y 2016 ha disminuido un 0,38% la población ocupada en el sector servicios, lo que resulta sorprendente dado el extraordinario verano que ha vivido la Costa del Sol a nivel turístico. La construcción y la industria han sido las ramas más dinámica de la economía malagueña en cuanto a creación de empleo. La primera ha sumado 5.800 trabajadores (lo que representa un crecimiento del 17%) y la segunda, 5.100, que en términos proporcionales representan casi un 20% de aumento. La agricultura fue el sector con peor comportamiento: perdió 1.600 efectivos, un 12% de los que tenía.

La EPA también permite analizar cómo ha ido el verano en términos de empleo. En el tercer trimestre hubo de media 10.600 personas más trabajando en la provincia que en el segundo, prácticamente todas englobadas en el sector servicios. El paro bajó de trimestre a trimestre en 3.500 personas, mientras que la población activa se incrementó en 7.100 personas. Son resultados que se explican por la estacionalidad de la economía malagueña y los efectos de la temporada alta turística.