Diario Sur

Redes organizadas utilizan a mujeres que se prostituyen en Puerto Banús para desvalijar a turistas

Las prostitutas dedicadas al hurto seleccionan a sus víctimas, generalmente hombres en estado de embriaguez.
Las prostitutas dedicadas al hurto seleccionan a sus víctimas, generalmente hombres en estado de embriaguez. / Josele-Lanza -
  • Un informe policial desnuda la actividad de las mafias de hurtos asociadas a la oferta de sexo

Bajo la fachada de la diversión en la zona más glamurosa y también del desenfreno, las mafias funcionan a sus anchas. Al menos cuatro redes perfectamente organizadas y que tienen su zona de actuación en Puerto Banús y sus alrededores utilizan a mujeres como reclamo para atraer a turistas y realizar hurtos a gran escala. Se estima que cada verano el botín roza los dos millones de euros, aunque se trata de cifras aproximadas porque la mayor parte de los robos no son denunciados debido a las circunstancias en las que se producen, según han explicado fuentes consultadas por este periódico.

Un informe realizado por la Policía Local de Marbella da cuenta de esta actividad, en la que participan clanes con un alto nivel de sofisticación y que actúan como redes de prostitución y explotación de mujeres y al mismo tiempo como sistema de robo organizado a turistas de alto poder adquisitivo.

Las víctimas suelen ser hombres en estado de embriaguez que son abordados por mujeres jóvenes que mientras simulan estar ofreciendo sus servicios como prostitutas hurtan carteras, relojes, joyas u otros efectos de valor a sus víctimas.

El informe, que se encuentra en las dependencias de la Policía Local y al que ha tenido acceso este periódico, supone un verdadero mapa delincuencial de la zona, en la que se han identificado a cuatro clanes que actúan principalmente durante el verano y en las épocas de mayor afluencia de público.

Europa del Este. Cuentan con al menos tres pisos donde desvalijan a sus clientes

Se trata del grupo más numeroso, ya que se han identificado al menos a 25 mujeres procedentes de Rumanía y Bulgaria. Se dedican tanto a la prostitución como a los hurtos a clientes. Suelen actuar en grupo y su ‘modus operandi’ consiste en la localización de varones en estado de ebriedad evidente a quienes hurtan cualquier cosa de valor que lleven. En ocasiones también intentan llevar a la víctima hasta un cajero entre dos o tres para mediante un sistema de distracción extraer el máximo permitido de la tarjeta de crédito. El informe señala que suele ser habitual que la propia víctima, debido a su estado, les proporcione la clave para realizar las operaciones.

En los casos en que consiguen que un cliente acepte sus proposiciones sexuales, lo llevan a algunas de las tres viviendas que alquilan en la zona para desvalijarlo sin que lo advierta hasta mucho tiempo después, cuando ya se han marchado. Estas mujeres suelen vestirse de manera similar, con pantalones vaqueros o negros y blusas también oscuras con el objetivo de dificultar una posible identificación posterior. Las integrantes de esta organización cuentan en muchos casos con NIE español, pero cuando son identificadas por la Policía suelen presentar el DNI de sus países, lo que dificulta la imposición de sanciones.

Subsaharianas. Los hombres de mayor edad están entre sus víctimas

Este grupo de mujeres actúa durante todo el año y generalmente son las mismas. Suelen elegir a sus víctimas entre hombres de mediana o avanzada edad, también ebrios, a quienes rodean entre dos o tres para ofrecerles servicios sexuales. Su forma de actuar es tocar a la víctima en forma de masajes, incluso accediendo a sus partes íntimas, por lo que el hombre, bajo los efectos del alcohol, no se percata de que al mismo tiempo le están hurtando la cartera, el reloj o el teléfono móvil. Una vez que han conseguido el botín emprenden la huida a la carrera y cuando el producto del hurto es extraordinariamente valioso no aparecen por Puerto Banús durante unos días.

Al parecer, tras cometer los robos se comunican por teléfono con miembros de la organización para que las recojan y las trasladen a sus domicilios, ubicados en una urbanización del distrito de Nueva Andalucía.

Tienen una líder que ha sido identificada por la Policía y habitualmente actúan en la zona del Pasaje del Banco Popular y de una de las paradas de taxis, donde también suelen cometer sus actos delictivos.

El clan de Las Pelucas. Usan una jerga propia para que nadie las entienda

El clan de Las Pelucas es, quizá, el más organizado de los que operan en Puerto Banús. Los agentes las han bautizado así porque todas sus integrantes suelen utilizar pelucas cuando ejercen la prostitución en la zona, lo que dificulta su identificación, según la investigación desarrollada por la Policía Local de Marbella.

La mayoría de las chicas son españolas y han llegado incluso a inventar un lenguaje propio para comunicarse entre ellas de manera que nadie más pueda entenderlas. El código, que ha sido descifrado por los agentes que patrullan las calles del puerto, consiste en anteponer la sílaba «Po» ante cualquier otra. El informe incluye un ejemplo gráfico para entender el mecanismo. Para pronunciar Puerto Banús, ellas dirían: Popu-Poer-Poto-Poba-Ponús. Pese a lo complejo que pueda parecer, todas lo manejan con gran soltura.

Es, a juicio del policía local que ha elaborado el estudio, «el grupo que obtiene más botines y de mayor cuantía», sobre todo por su organización, ya que usan sus teléfonos móviles para «marcar» a las potenciales víctimas y alertar de la llegada de las patrullas. Suelen trabajar en parejas, «acosando» siempre a hombres que caminan muy ebrios en los oscuros callejones que comunican la zona de los bares con los pantalanes del puerto. También existe una jerarquía dentro del clan. De las seis prostitutas «censadas» en el informe, dos son las líderes del grupo. Ambas viven fuera de Puerto Banús, aunque tienen alquilado un apartamento donde se cambian de ropa –allí se ponen las pelucas– y que alquilan por habitaciones para que las meretrices callejeras lleven allí a sus clientes. Y también disponen de un coche que las lleva y las trae desde su domicilio o que les facilita la huida cuando consiguen un botín importante.

Las Solitarias. Se desplazan desde Tánger los fines de semana

«Las Solitarias» no tienen organización, pero sí un modus operandi común que las define. Son prostitutas marroquíes que ni siquiera viven en la provincia. Los fines de semana y también los días festivos, cuando Puerto Banús tiene una mayor afluencia de público, cogen un ‘ferry’ desde Tánger para desplazarse a Málaga.

Actúan solas. Se pasean como prostitutas buscando a sus víctimas entre las terrazas de los bares de la zona. Cuando seleccionan al cliente, se sientan con él y le piden que les invite a una copa. Son expertas ‘descuideras’, ladronas de guante blanco que aprovechan el estado de embriaguez para, una vez entablada conversación y ganada la confianza, birlarle sin que se entere el reloj o la cartera. Si ven que el hombre está muy borracho y lleva poco dinero en efectivo, lo convencen para ir a un cajero automático a sacar más y, de este modo, observar el número secreto que teclea. En función de las copas que la víctima lleve encima, le sustraen allí mismo el dinero o le quitan la tarjeta de un tirón para irse a otros cajeros donde extraer todo el efectivo que puedan.