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Así funcionan los cursos de reeducación vial

Algunas autoescuelas, dos en el caso de Málaga capital, tienen la concesión de estos cursos.
Algunas autoescuelas, dos en el caso de Málaga capital, tienen la concesión de estos cursos. / A. G.
  • Los infractores al volante deben pasar por un programa de sensibilización de cuatro días con un coste de 395 euros

¿Qué ocurre cuando un conductor pierde todos los puntos? ¿Puede alguien a quien le han retirado el permiso de circulación por conducir bajo los efectos del alcohol o las drogas recuperarlo?, ¿hasta cuántas veces? España introdujo la licencia de conducción por puntos en 2005, una modificación que ha resultado clave para reducir la siniestralidad y a la que le siguió la reforma del Código Penal, que castiga con penas de cárcel las conductas temerarias al volante. La ley supedita la recuperación de puntos o del permiso retirado a la realización de cursos de sensibilización y reeducación vial. Estos cursos, que tienen como objetivo concienciar a los conductores sobre su responsabilidad como infractores y reeducarlos en el respeto a los valores esenciales en el ámbito de la seguridad vial, están adjudicados a algunas autoescuelas mediante concesiones administrativas.

La ley contempla dos tipos de cursos: los destinados a recuperar puntos en aquellos casos en los que aún no se hayan perdido todos, de carácter optativo y con una duración de 12 horas, y los cursos obligatorios para los conductores que pretendan obtener el permiso tras haber perdido la totalidad de los puntos, con una duración de 24 horas. En ambos casos el manual es el mismo, aunque los alumnos deben incidir en unos capítulos u otros en función de las infracciones cometidas. Las autoescuelas suelen dividir los cursos obligatorios, que tienen un coste de 395 euros, en cuatro o seis días lectivos.

La formación tiene dos vertientes, general y específica, y se complementa con recursos didácticos y una serie de dvds que incluyen imágenes de accidentes. Una vez acabado el curso, los alumnos deben someterse a un test en la Jefatura de Tráfico, una prueba más sencilla que los exámenes teóricos realizados para la obtención de permisos de conducción y que por lo general aprueban la gran mayoría de alumnos.

Los manuales están divididos en tres volúmenes. La primera parte aborda los accidentes de tráfico, la toma de decisiones al volante, las consecuencias para las víctimas y las aptitudes básicas para una conducción segura. El segundo volumen está destinado íntegramente a los factores de riesgo: la velocidad, el alcohol, las drogas, las enfermedades y fármacos, el sueño, la fatiga y el estrés. La última parte del manual incide en la seguridad, la conducción preventiva, la actuación en caso de accidente y la importancia del cumplimiento de las normas.

Los conductores que hayan perdido todos los puntos deben esperar seis meses antes de presentarse al test para recuperar la licencia, un período que se reduce hasta tres meses en el caso de conductores profesionales. Desde la Jefatura Provincial de Tráfico de Málaga confirman que no existe inhabilitación de por vida salvo por enfermedades que imposibiliten la conducción, por lo que los infractores reincidentes pueden obtener su permiso tantas veces como quieran en caso de que cumplan sus condenas y aprueben el test correspondiente tras realizar el mencionado curso de sensibilización y reeducación vial.

Opinión ciudadana

El debate sobre la imposibilidad de retirar el permiso de manera permanente está abierto desde hace años. La propia Dirección General de Tráfico lanzó una pregunta a través de Twitter en 2014 para calibrar la opinión ciudadana al respecto: «¿Retiraría el permiso de conducir de por vida si se comete un delito de tráfico con resultado de muerte?». El ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, dejó claro entonces que la retirada definitiva del permiso de conducir está excluida del ordenamiento y «no sería constitucional».

La DGT preguntó en 2014 sobre la retirada definitiva del permiso.

La DGT preguntó en 2014 sobre la retirada definitiva del permiso. / SUR

El atropello mortal que tuvo lugar el lunes en Benalmádena, donde un hombre que triplicaba la tasa de alcohol permitida y que ya había sido condenado por conducir ebrio arrolló a siete personas, entre ellas una mujer de 35 años que falleció horas después, ha vuelto a abrir heridas entre las víctimas de accidentes, que consideran que el contenido de los cursos de reeducación vial «es insuficiente» y reclaman mayor severidad en las condenas por homicidios imprudentes. La portavoz en Andalucía de la Asociación de Víctimas de Accidentes de Tráfico, María Ángeles Villafranca, asegura que estos cursos «deberían programar charlas de las víctimas y sus familiares, porque la teoría está muy bien pero no transmite el horror que sufrimos».

Villafranca, que perdió a su hijo hace 11 años, cuando el conductor de un todoterreno que iba hablando por teléfono móvil invadió el carril contrario y chocó de frente contra su vehículo, es partidaria de que la adjudicación de las concesiones de los cursos de sensibilización a las autoescuelas incluya un convenio con las asociaciones de víctimas: «En estos cursos, como en las clases teóricas para sacarse el permiso, se enseña a aprobar, no a conducir». Desde Stop Accidentes abogan por condenas más duras en lo económico y también en lo penal: «No se trata de que todos vayan a la cárcel, no queremos eso, pero el sistema es insuficiente. Cualquier vehículo es una máquina de matar y hay millones de personas que no son conscientes».

Quinta causa de muerte

El manual que reciben los infractores recoge que los accidentes de tráfico serán la quinta causa de muerte en el mundo en 2030 según las previsiones de la Organización Mundial de la Salud, frente al noveno puesto que ocupaban en 2004. El texto también incluye reflexiones simples como que «el consumo de determinadas sustancias como el alcohol o las drogas puede facilitar que te distraigas, haciendo que cualquier estímulo irrelevante atraiga poderosamente tu atención» y espacios de reflexión al final de cada capítulo. Estos espacios constan de preguntas y actividades como pensar en una canción, cantarla en voz alta y, a la vez, describir el recorrido que suele hacerse a diario para ir al trabajo o a cualquier otro lugar visitado con frecuencia. Esta prueba tiene como objetivo «comprobar lo difícil que es hacer dos tareas a la vez».

El libro, que consta de 184 páginas, incide en que «circular por las vías públicas siempre tiene un cierto riesgo» y advierte de que las personas mayores «pueden tener más accidentes en las intersecciones, en las salidas de las vías y en las incorporaciones». Otra de las pruebas del manual es dar un consejo a los conductores y peatones «que diariamente asumen gran cantidad de riesgo poniendo en peligro sus vidas».