Diario Sur

El SAS reduce el gasto farmacéutico en Málaga más de 60 millones de euros en siete años

La receta electrónica supone ya casi el 98 por ciento del total en Málaga y ha favorecido un uso más racional de los medicamentos.
La receta electrónica supone ya casi el 98 por ciento del total en Málaga y ha favorecido un uso más racional de los medicamentos. / SUR
  • Las causas de esa rebaja son la receta electrónica, la prescripción por principio y activo, la subasta de medicamentos y el copago de los pensionistas

El dinero que la sanidad pública destina al pago de los medicamentos se encuadra en uno de los apartados que más desembolso económico suponen. En el caso de la provincia de Málaga, el Servicio Andaluz de Salud (SAS) ha logrado una reducción del gasto farmacéutico en los últimos siete años. Así, se ha pasado de una factura de 370.480.505 euros en 2009 a otra de 308.077.266 en 2015, según datos de la Junta de Andalucía a los que ha tenido acceso este periódico. Esa disminución del importe abonado en el periodo citado por los medicamentos que se dispensan en las farmacias (en estas partidas no está incluido el coste de los fármacos de los hospitales) es de unos 62 millones de euros.

Para que el lector se haga una idea, esos 62 millones permitirían costear dos hospitales del tamaño del abierto recientemente en Cártama para la comarca del Valle del Guadalhorce, en el que la Junta invirtió 30,6 millones de euros». Asimismo, se podría llevar a cabo la construcción de unos 18 centros de salud. El gasto medio mensual en 2009 fue de 30.873.375 euros frente a los 25.686.720 euros de 2015, lo que supuso pasar de una facturación por habitante de 232 euros a otra de 189 euros. Hay que tener en consideración que se ha conseguido rebajar el importe pese al crecimiento poblacional habido en esos siete años en la provincia malagueña. El número de habitantes era en 2009 de 1.593.068 mientras que en 2015 ascendía a 1.628.793.

Uso racional de los fármacos

El recorte del gasto se basa en varios factores, que se resumen en un uso más racional de los fármacos. La Junta de Andalucía puso en marcha varias medidas para lograr adelgazar la factura que desembolsa por las medicinas que se dispensan en las farmacias y que son prescritas por los médicos de atención primaria. En primer lugar, está la prescripción por principio activo (molécula química o sustancia que tiene el fármaco) y no por marca comercial. El 92,53 por ciento de los medicamentos recetados por los facultativos de familia del SAS en la provincia de Málaga es por principio activo.

La Consejería de Salud apostó en su momento por un uso racional de los fármacos y por potenciar este tipo de prescripción con la finalidad de rebajar el importante coste económico que representa el pago de las medicinas. Para lograrlo, los distritos sanitarios recomiendan a los médicos de atención primaria que se inclinen por el principio activo y no por la marca comercial.

Otro factor que ha redundado en la disminución del gasto farmacéutico es la recta electrónica o XXI, que ha desbancado a la receta tradicional en papel hasta convertirla en residual, puesto que la receta electrónica significa el 97,8 por ciento del total de las que firman los médicos de atención primaria del SAS en Málaga.

A ello se une el sistema de subastas de medicamentos implementado por la Junta con el objetivo de conseguir unos precios más competitivos. La octava subasta de medicinas se llevará a cabo en octubre. Esa medida, aunque permite al SAS un ahorro económico, tiene sus detractores entre el colectivo de farmacéuticos y de asociaciones de pacientes y de consumidores. Incluso el Gobierno central recurrió las subastas ante el Tribunal Constitucional por invasión de competencias e inequidad en el Sistema Nacional de Salud.

El copago de los medicamentos aplicado a los pensionistas, tras la decisión tomada en 2012 por el Gobierno central, también es otro elemento a considerar en cuanto a la reducción del gasto sanitario.

El hecho de que con el desarrollo de la receta electrónica los especialistas de los hospitales puedan prescribir directamente a los pacientes ha influido positivamente en la reducción de factura de los centros de salud, pero ha incrementado el dinero que destinan los hospitales del SAS al pago de los medicamentos de uso hospitalario. Así, en 2015 el gasto de los hospitales malagueños para fármacos subió entre el 5 y el 6 por ciento. Esa línea ascendente es casi imposible de detener por el elevado precio de los medicamentos contra el cáncer, la hepatitis C, las enfermedades neurodegenerativas o los atirretrovirales y por el imparable envejecimiento de la población.

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