2014, un inolvidable reto con final feliz para Isa Guerrero

Isa Guerrero posa en Goteborg hace algo más de dos años junto a una imagen en homenaje al fútbol.
Isa Guerrero posa en Goteborg hace algo más de dos años junto a una imagen en homenaje al fútbol. / SUR
  • Tras unas minivacaciones casi perfectas en Núremberg llegó su desafío veraniego al organizar en tiempo récord el viaje con el Málaga femenino a un torneo de fútbol en Goteborg, donde disfrutó del deporte y también pudo hacer turismo durante doce días junto al resto de la expedición

Las vacaciones suelen acumular momentos de alegría y diversión, aunque en algunas ocasiones estas etapas de relax llegan más lejos al mezclar otros sentimientos que aúnan el ocio con los retos personales, con las aficiones más profundas e innegociables de cada uno. Los veranos suman situaciones inolvidables para muchos apasionados del deporte, los espectáculos o la cultura, como es el caso de Isa Guerrero (Málaga, 1975), una mujer joven y a la vez experta en diversas facetas. Estos periodos de descanso en su actividad profesional los aprovecha la exfutbolista muchas veces para intensificar su dedicación a aquellos ‘hobbies’ que poco a poco se han ido convirtiendo en una profesión paralela en la que acumula muchas horas cada día. Ahí hay que incluir el verano de 2014, en el que confluyeron varios episodios que le permiten recordarlo como uno de los más importantes, de los señalados, de su vida hasta ahora.

Empezó de una forma espectacular, sin pretenderlo, ya que el rápido viaje programado a Nuremberg con varios acompañantes les salió redondo, perfecto. Quedó encantada con la ciudad y con los momentos vividos en una corta estancia de pocos días que le deparó momentos inesperados. «Lo elegimos al azar, para cambiar de aires, sin saber que íbamos a vivir el fin de semana de la música, una fiesta habitual que se celebra en esta ciudad. Fue una increíble coincidencia. Los grupos tocaban en todas partes y a todas horas. Impresionante. No pudimos disfrutar más, y por sorpresa. Tuvimos mucha suerte. Y nos lo pasamos todavía mucho mejor precisamente porque desconocíamos lo que pasaría», asegura.

Pero esta mágica coincidencia sólo fue el comienzo del gran desafío que le esperaba en ese verano de hace dos años. Uno de los equipos de la cantera del Málaga femenino había quedado segundo en la Ibercup, por lo que no estaba clasificado para la competición mundial que se celebra en Goteborg, Suecia. Las jóvenes jugadoras y ella misma estaban ya de vacaciones, a la espera de que llegara la siguiente pretemporada para comenzar con el nuevo proyecto, con las nuevas ilusiones para la campaña siguiente. Pero algo iba a pasar que daría la vuelta a las previsiones de inmediato. «Nada más regresar me llamaron para comunicarme que el campeón no podía viajar y que éramos nosotras las que teníamos que competir como representante española. El viaje teníamos que hacerlo 48 horas después. Podíamos haber rechazado esta petición, porque apenas quedaba tiempo. Era casi una locura, pero acepté el reto de organizar el equipo en ese corto periodo, aunque sabía que me iba a costar mucho. Era pleno mes de julio y ya estaba todo el mundo de vacaciones», relata.

Las dificultades se presentaban especialmente altas, ya que las jugadoras eran todas menores de edad, lo que siempre complica los trámites personales y administrativos para conformar una expedición relativamente numerosa. Aunque al final consiguió reunir el equipo en tiempo récord y emprendieron viaje para uno de los torneos más destacados del fútbol de cantera, la Gothia Cup sub-19 sueca. «Después de hablar con los padres, con Manolo (Hernández Navarrete), con mucha ayuda y sin parar, pudimos arrancar hacia una competición que ya teníamos ganada sólo con haber conseguido organizarnos de esa forma tan rápida. La verdad es que, pese a que lo estaba viendo, no me lo podía creer», comenta.

«Era importante la faceta competitiva, pero nuestro reto también era personal. Viajamos con niñas mucho menores, cadetes y algunas infantiles. Era un regalo para todas ellas, un premio para cerrar una gran temporada», explica Isa, jugadora del Málaga femenino durante nada menos que veinte años (quince de ellos en Primera División), a los que hay que sumar los cuatro que lleva ahora desarrollando otras labores organizativas y deportivas. Cara a la campaña que viene, de hecho, esta agente comercial estará al frente de la secretaría técnica del equipo recién integrado en el club de Martiricos, además de complementar a Raúl Iznata, que será el primer entrenador, en el banquillo de este ‘nuevo’ conjunto blanquiazul.

Fueron al final doce días en tierras suecas intensos e inolvidables, plagados de anécdotas, fútbol y alegría. «En el plano deportivo cumplimos, ya que caímos en la fase de cuartos de final con niñas mucho más pequeñas, mientras que también hay que añadir la faceta turística, que se intensificó en las últimas jornadas del torneo, ya que también se desarrollaban actividades paralelas y organizadas por la ciudad», relata con gran satisfacción.

La lucha por llevar a buen puerto un desafío tan personal y deportivo se completó a plena satisfacción tanto para ella como para su expedición, ya que la aventura apenas tuvo incidencias destacadas y los objetivos los consiguieron sobradamente. «Creo que la experiencia fue muy enriquecedora para todas. Tomamos parte en una competición que es una referencia mundial con un equipo con menos edad que nuestros rivales y también tuvimos la oportunidad de disfrutar de todos los elementos que nos ofrecía este gran evento», destaca una encantada Isa, que pretende seguir superando retos también en su nueva aventura en la entidad de La Rosaleda, donde el fútbol femenino pasa al primer plano a partir de ahora con la creación de una estructura específica dentro de la cantera malaguista.

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