Diario Sur
La sanidad de Málaga no encuentra cura

La sanidad de Málaga no encuentra cura

  • La provincia ocupa la última posición de Andalucía en camas públicas de hospital, médicos, enfermeros y listas de espera

Los males de la sanidad pública de Málaga no encuentran el remedio para salir con bien de la enfermedad (léase falta de recursos, inversiones y personal) que sufre, unas carencias que se han visto agravadas en los cuatro últimos años con los recortes aplicados como consecuencia de las medidas aprobadas tanto por el Gobierno central como por la Junta de Andalucía. La provincia malagueña necesita un espaldarazo económico de primer orden para abandonar el puesto de cola que ocupa dentro del contexto sanitario andaluz. Triste honor es ser la última en la ratio de camas de los hospitales públicos y mantenerse un año tras otro como farolillo rojo en cuanto al número de médicos y de enfermeros. A ello se une que los malagueños son los que más esperan de Andalucía para operarse de las patologías más frecuentes y los que sufren una mayor demora para ser vistos en una primera consulta especializada.

Los profesionales y los sindicatos coinciden en el diagnóstico: o la Consejería de Salud apuesta de forma decidida por los hospitales públicos de Málaga y por la atención primaria o no habrá capacidad de reacción y se producirá un deterioro irreversible de la asistencia. Los problemas que ahogan a los trabajadores, y que repercuten negativamente en los pacientes, no son imputables a la crisis en su totalidad, puesto que incluso en los años buenos, cuando el dinero público circulaba con alegría, la Junta de Andalucía no abordó proyectos de gran calado en la sanidad de Málaga. De hecho, hay que remontarse a 1992 para encontrar la última apertura de un hospital: el Costa del Sol de Marbella. Desde entonces solamente se puso en marcha el chare de Benalmádena (2007). Es cierto que también entró en funcionamiento el nuevo comarcal de Antequera, pero fue en sustitución del hospital que ya había.

Un informe elaborado por CC OO pone en evidencia que la dotación hospitalaria de la provincia de Málaga es casi la misma que hace 23 años, a pesar de que ha habido un crecimiento poblacional en ese periodo cercano al medio millón de personas (457.498). Ese estudio indica que los hospitales públicos de la provincia de Málaga han perdido 370 camas en tres años al pasar de las 2.891 que tenían en 2012 a las 2.521 de 2014. Esa disminución equivale a que la provincia cuente con un hospital comarcal menos del tamaño del Costa del Sol de Marbella.

Así pues, no sorprende que Málaga tenga la peor ratio de camas públicas de Andalucía, con 15,48 por cada 10.000 habitantes. La media andaluza es de 18,30, es decir, casi dos puntos por debajo (20,4) de la media española. Con esos datos en la mano, Málaga es la última provincia de España en este indicador sanitario con 4,5 puntos menos que la media nacional. El déficit de camas deja clara la necesidad de construir otro hospital público en la capital, además de abrir de inmediato el chare del Guadalhorce, terminar la ampliación del Costa del Sol de Marbella (los trabajos llevan cinco años parados) y poner en marcha el nuevo comarcal de Ronda. Aparte, por el camino se quedaron los prometidos chares de Mijas y de Estepona, proyectos que están parados sine díe.

El secretario provincial de Sanidad de CC OO, Rafael González Delgado, autor del citado informe, recalcó que la provincia de Málaga necesita 459 camas para alcanzar la ratio andaluza y 801 para situarse en la media de España. Para llegar a esos niveles haría falta construir un hospital del tipo del Clínico Universitario para estar en el mismo horizonte de la ratio andaluza y del tamaño del Hospital Regional Carlos Haya para alcanzar la ratio española.

González Delgado aseguró que «Málaga lleva soportando desde hace más de una década una falta de inversiones en materia sanitaria que no se ha producido en otras provincias andaluzas». Esa circunstancia, indicó el sindicalista, es la causa del colapso en los hospitales y del deterioro de la asistencia. «Las costuras de la sanidad malagueña están soltándose a marchas forzadas;ya no nos valen las promesas: hay que actuar decididamente para que Málaga ocupe el lugar que se merece», precisó González Delgado. Su conclusión final es que es necesario elaborar un plan de inversiones con urgencia para sacar a la provincia malagueña del «ostracismo sanitario».

Uno de los elementos más importantes para dar una buena atención es contar con un número de profesionales adecuado. Si se analiza ese indicador, se ve que el panorama tampoco es halagüeño para Málaga, que sigue a la cola de Andalucía. Un estudio elaborado por la Fundación Ciedes y por Analistas Económicos de Andalucía señala que el número de médicos está por debajo de la media de la comunidad autónoma, con 0,74 por cada mil habitantes (0,77 es la media andaluza). El informe subraya que también es menor el número de enfermeros por cada mil habitantes: 0,72 en Málaga frente a 0,75 de Andalucía. 

Obras paradas en el Hospital de Marbella.

Obras paradas en el Hospital de Marbella. / Josele-Lanza -

El secretario provincial de Sanidad de UGT, Ramón Sánchez-Garrido, declaró a este periódico que «el SAS castiga a los hospitales de Málaga», ya que es la provincia en la que más ha disminuido el capítulo 1, que es el destinado a personal, pese a que ha sido, junto con la de Almería, en la que más ha crecido la población. Desde 2010, el presupuesto destinado para ese concepto al Hospital Regional Carlos Haya se ha reducido un 18,76 por ciento, mientras que la rebaja experimentada por el Clínico Universitario ha sido del 17, 91 por ciento. Sánchez-Garrido apuntó tres claves para lograr una mejora de la situación. La primera pasa por potenciar la atención primaria; la segunda apuesta por acabar con la fusión de Carlos Haya y el Clínico, ya que la unión de servicios «solo ha traído consigo el malestar de los profesionales y una reducción acelerada de plantillas». La tercera propuesta reclama la construcción de otro hospital en la capital.

Los recortes aplicados en los últimos años han repercutido de forma negativa en la asistencia que se ofrece a los pacientes, con el consiguiente ascenso de las listas de espera quirúrgicas y diagnósticas. Los malagueños son los que más retrasos sufren para ser operados en Andalucía de las patologías más frecuentes. La demora media se ha incrementado en siete días en el último año. Mientras que a 30 de junio de 2014 el tiempo medio que aguardaban los enfermos de la provincia de Málaga era de 46 días, en esa fecha de 2015 la espera era de 53 días, según datos de la página web de la Consejería de Salud.

Los malagueños son los que más demoras soportan (53 días de media frente a los 50 días del promedio de Andalucía) para los 71 procedimientos quirúrgicos más frecuentes para los que Salud garantiza un tiempo máximo de espera de 120 días (cuatro meses). En ese apartado se incluyen las operaciones de adenoamigdalectomía (extirpación de las amígdalas), artroscopia, cataratas, colelitiasis (cálculos en la vesícula biliar), hiperplasia benigna de la próstata, quiste pilonidal, reparación de hallux valgus (juanetes) y otras deformidades de los pies, reparación de hernia inguinal, síndrome del túnel carpiano y varices de los miembros inferiores. Asimismo, ha habido una subida de la tardanza de las intervenciones incluidas en el decreto que establece un tope de 180 días (seis meses) para entrar a un quirófano. A 30 de junio de 2014 el retraso medio era de 55 días frente a los 61 que había a 30 de junio de este año.

El panorama no es menos sombrío en la lista de espera para una primera consulta especializada. La provincia de Málaga, con 45 días de media, ocupa la última posición en cuanto al tiempo que transcurre hasta que los médicos especialistas ven a los pacientes en una primera consulta. La media andaluza es de 42 días, tres menos de la existente en Málaga.