Diario Sur

Buscados y desaparecidos en Málaga

Entrada de la Comisaría Provincial de la Policía Nacional.
Entrada de la Comisaría Provincial de la Policía Nacional. / R.A.
  • El del niño pintor sigue siendo -28 años después- de los casos más desconcertantes de la provincia donde se registran cada año más de 800 denuncias. La mayoría de los casos se resuelve antes de las 48 horas. Así actúa la policía cuando alguien no da señales de vida

El caso más desconcertante al que se ha enfrentado la Policía Nacional de Málaga escribió su primera página el 6 de abril de 1987. David Guerrero, más conocido como el 'niño pintor', salió de su casa ubicada en la humilde barriada 25 años de Paz para dirigirse a sus clases de pintura, en el corazón del Centro Histórico. Tenía 13 años. Nunca llegó a su destino y, por extraño que parezca, los agentes que se encargaron de su investigación entonces no dieron con nadie que lo hubiera visto en el trayecto que debía haber realizado. Desapareció sin más, sin dejar rastro. En la actualidad, 28 años después, el caso sigue abierto aunque sin perspectivas de resolverse a corto plazo. “Incluso ese caso sigue activo. Aquí no se da carpetazo a ningún desaparecido. Nunca”, matiza el jefe el Grupo de Homicidios y Desaparecidos de la Policía Nacional de Málaga, desde su despacho en la Comisaría Provincial.

“Afortunadamente el caso del 'niño pintor' es un ejemplo aislado. Lo normal es que ocurra lo contrario: Que demos con ellos”, apostilla. El de David Guerrero sería la excepción en una provincia en la que se registran más de 800 denuncias por desapariciones al año de las que, la inmensa mayoría –entre el 70 u 85%-, se resuelve casi siempre dentro de las primeras 48 horas de pesquisas. Otras requieren más tiempo pero, en cualquier caso, el 97% de las denuncias se cierran satisfactoriamente. Solo un porcentaje ínfimo concluye en muerte o se mantiene en vigor: en la actualidad la policía mantiene alrededor de 80 casos abiertos en Málaga pendientes de ser resueltos.

Cuando un ciudadano se enfrenta a un posible caso de desaparición de un allegado, la rapidez con la que se comuniquen los hechos puede cambiar los acontecimientos. ¿Cómo actuar en estas situaciones?, ¿hay que esperar 24 horas para denunciar?, ¿cuáles son los casos de mayor riesgo y el protocolo de actuación policial? SUR.es resuelve estas y otras dudas de la mano de los expertos. Así actúa la policía cuando alguien no da señales de vida.

Sin noticias, sin rastro

En la mayoría de los casos los familiares llegan a la policía angustiados, desesperados, sin noticias de esa persona que no responde al teléfono o no actualiza sus perfiles en las redes sociales. Su entorno más cercano no tiene la menor idea de su paradero. “Lo primero que hay que explicar es que se puede denunciar desde el minuto uno de sospecha. No hace falta esperar ni 24 ni 48 horas”, dice el jefe de Homicidios. “Es recomendable traer siempre una foto reciente y aportar toda la información que nos pueda ser útil acerca de la desaparición”, agrega.

Niveles de alerta y grupos especializados

Una vez interpuesta la denuncia el primer paso es valorar el nivel de alerta asociado a cada caso. Esa tarea depende de los efectivos del Grupo Judicial de la Policía Nacional. Ellos señalan la urgencia de cada denuncia. Existen de dos tipos: De riesgo alto (o inquietante) y de riesgo limitado. En el primero de los casos se incluirían directamente los menores en paradero desconocido, ancianos, enfermos con medicación vital o personas con alguna incapacidad judicial. También los adultos desaparecidos en extrañas circunstancias. “Cada caso es un mundo. El nivel de alerta se fija en función de las características de cada uno. Hay que analizar si llevaba dinero, ropa o si se preparó una maleta. Indagar en sus últimos pasos. Hay que tener en cuenta que un alto porcentaje de desaparecidos se marchan de manera voluntaria y no quieren ser encontrados”, apostilla el agente.

Una vez estipulado el nivel de alerta, la denuncia se incluye en una base de datos nacional de desaparecidos y cadáveres sin identificar que permite a todos los cuerpos policiales registrar y compartir la información de cada denuncia desde el primer momento. A través de este servicio integrado los casos de alto riesgo se comparten con la Guardia Civil y la Policía Autonómica. De esta forma, la ficha con la foto llega a todos los ordenadores de las comisarías de Málaga pero también a las de la región y las de todo el territorio nacional. “Cuando se trata de un menor el caso lo lleva el Grupo de Menores (GRUME) y, si es mayor de 18 años, el Grupo de Homicidios y Desaparecidos”, matiza el funcionario.

Investigación, colaboración ciudadana y batidas

Y arranca la investigación policial. El rastreo del entorno del desaparecido que comienza a aportar datos que comienzan a encajar –en la mayoría de las denuncias- como las piezas de un puzle. Se investiga el entorno, las cuentas del desaparecido, aeropuertos, estaciones de autobuses, hospitales y un largo etcétera. También las circunstancias personales que rodean cada caso. No se descartan batizas ni rastreos. “En este punto, si fuera necesario, también podemos pedir la colaboración de comisarías de otras provincias u otros cuerpos si una pista nos lleva hasta allí”, explica el jefe del grupo.

Según el protocolo integral de búsqueda de desaparecidos en España, existe además la posibilidad de que, los casos más “urgentes e inquietantes”, se deriven al Sistema de Alerta ante Desaparecidos de Alto Riesgo (SADAR) que permite a los agentes responsables de la investigación lanzar avisos de colaboración ciudadana a través de los medios de comunicación.

En el caso en el que la pesquisas sitúen al desaparecido en el extranjero, la policía puede pedir la colaboración de Interpol, la mayor organización policial internacional del mundo (posee 190 países miembros). “En la Costa del Sol tenemos muchas denuncias por desaparecidos extranjeros por lo que, en ocasiones, su colaboración es vital”.