Zorrilla propone recuperar el Lagar de Jotrón y crear un ruta

Arrabalí, Ramos y Zorrilla, en el camino hacia Jotrón.
La Casona del Parque

El portavoz de IU-Málaga para la Gente sube a Los Montes y afirma que hay que recuperarlo para contar el esplendor de la uva moscatel

Pilar R. Quirós
PILAR R. QUIRÓSMálaga

Al final, aunque Los Montes de Málaga es uno de los pocos parques naturales que se encuentran dentro de una gran ciudad como Málaga (sus límites llegan hasta Casabermeja y Colmenar), lo cierto es que lo más que aciertan muchos malagueños a contar de él es que se come plato de Los Montes. Así, sin rodeos.

Buena parte de las casi 5.000 hectáreas de pino carrasco que le debemos a una repoblación del conde del Guadalhorce en los años 30, han sido clareadas en las dos últimas décadas por la Junta en algunos parajes para dar paso a las encinas, alcornoques y algarrobos, que eran el bosque original, el anterior a que la filoxera en 1885 destruyera el mayor patrimonio agrícola comercial que haya tenido nunca la capital:las vides de uva moscatel repartidas por estas montañas que caen vertiginosamente hacia el mar.

Los historiadores cifran en 12.185 personas las que en 1787 se dedicaban al cultivo de la vid y a la elaboración de la pasa en unos 867 lagares que se han datado en las cumbres de Málaga. De éstos apenan han quedado en pie con esplendor el lagar de Torrijos, que es un museo etnográfico;y el lagar de Las Contadoras, un aula de la naturaleza. Por eso, esta jornada el portavoz de IU-Málaga para la Gente, Eduardo Zorrilla, y la edil Remedios Ramos intentan llegar, aunque resulta imposible porque hay una cadena cortando el paso, al lagar de Jotrón, cuya espléndida construcción se viene abajo y apuestan porque el Ayuntamiento de Málaga lo recupere para crear una ruta de lagares. «Los Montes también es Málaga, y vivimos de espaldas a ellos», explica Zorrilla.

El lagar de Jotrón, que es una construcción semiderruida a la que se llega por la carretera que parte frente a la venta El Mijeño, es un inmueble excepcional que pertenecía a un francés llamado Juan Bautista Maury. Llegó a Málaga con 12 años, en 1757, y amasó una gran fortuna. «Compró bienes inmuebles tanto urbanos como rurales y estableció en Málaga dos fábricas, una de jabones y otra de licores y perfumería», explica profesora de Historia Moderna de la UMA, Begoña Villar, en la revista ‘Baética’.

El lagar de Jotrón muestra detalles de haber sido una gran casa con fachadas llenas de frescos, uno de ellos recuperado en el lagar de Torrijos. El inmueble, casi derruido, aún conserva elementos decorativos de un gusto exquisito. Tiene una preciosa torre (la de la viga de la prensa). Dentro, dos grandes hornos: uno para el pan y otro para fabricar los ladrillos. Tres plantas, cuadras, chimenea al gusto francés, múltiples habitaciones y enormes ventanas y arcos. Los que vieron la casa en pie dicen que era colosal. Zorrilla quiere recuperarla para la historia de Málaga.

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