La Virgen de la Victoria luce como dosel un manto de 1927 que nunca llegó a estrenar

La Virgen de la Victoria, con el manto como dosel en su Santuario./Eduardo Nieto
La Virgen de la Victoria, con el manto como dosel en su Santuario. / Eduardo Nieto

La prenda fue donada por la conocida malagueña Anita Delgado, que llegó a convertirse en maharaní de Kapurthala

Jesús Hinojosa
JESÚS HINOJOSAMálaga

La Virgen de la Victoria, Patrona de Málaga, se reencuentra con su historia con motivo de los cultos extraordinarios que presidirá esta semana con motivo del 150º aniversario de su patronazgo. La imagen, ubicada en la embocadura de su camarín, luce como dosel un telón muy especial. Se trata del manto que la conocida malagueña Anita Delgado, que llegó a convertirse en maharaní ( ‘gran reina’) de Kapurthala, le regaló en 1927, por devoción y, según algunos, como un modo de agradar a quienes, en la época, no aceptaron que traicionara de algún modo sus raíces cristianas para convertirse en la esposa del maharajá de Kapurthala, Jagatjit Singh, con el que surgió el flechazo en Madrid, donde trabajaba como bailarina.

Cuenta la historia que Anita encargó la confección de este manto a las mejores costureras y modistas de París, las mismas que le cosían suntuosos vestidos para su vida en la corte. Sin embargo, la Virgen de la Victoria nunca llegó a estrenarlo por los recelos de los que lo consideraban como regalo indigno para la Patrona, después de que Anita contrajera matrimonio con el maharajá por el rito sij en la India. Aunque aquello fue en 1908, cuando Anita solo contaba con 18 años de edad, parece que sus paisanos nunca se lo perdonaron, y ello a pesar de que en sus viajes a Málaga, tras separarse de Singh, acostumbraba a visitar iglesias como la de Santiago en las que pasaba horas rezando.

Se habla incluso de que, en algún momento, los que custodiaban el manto se llegaron a plantear su destrucción, cosa que finalmente no se produjo. La prenda siguió formando parte del ajuar de la Virgen de la Victoria, pese a que la talla dejó de revestirse en los años cuarenta del siglo pasado, y volvió a salir a la luz hace ya más de una década cuando en 2001 se inauguró el museo de enseres de la Patrona en su santuario, hoy también basílica.

Desde entonces, ha llegado a ser lucido por dos Vírgenes, la de los Dolores, de la Archicofradía de la Expiración, que puede decirse que lo estrenó en su besamanos del año 2004, y la del Amor, de la Cofradía del Rico, en igual ceremonia al año siguiente. La Cofradía de los Dolores del Puente lo pidió para que lo llevara la Virgen de la Encarnación en la procesión magna mariana de 2013 con motivo del Mater Dei. Sin embargo, esa solicitud fue finalmente rechazada por la Hermandad de la Victoria, que ahora vuelve a darle uso como fondo para su titular con motivo del triduo que empieza este jueves. Noventa años después, se ha cumplido en parte el deseo de Anita Delgado.

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