La historia tras la Virgen sin cabeza del Museo de Málaga

La pieza guarda una historia fascinante.
La pieza guarda una historia fascinante. / Antonio Javier López

La escultura de mármol, conocida popularmente como 'La Virgen del Chasco', ha tenido una intensa vida, que comenzó en el siglo XVII

Antonio Javier López
ANTONIO JAVIER LÓPEZ

Atribuyen a Juan Temboury la idea de colocarla en ese lugar y el bautizo socarrón como 'La Virgen del Chasco'. El apodo venía a cuento por la desilusión que se llevaban los visitantes a la Alcazaba de Málaga cuando contemplaban la escultura desde lejos y poco después, ya cerca de la talla, comprobaban que le faltaba la cabeza.

La pieza de mármol, de autor anónimo y datada en el siglo XVII, puede contemplarse en el almacén visitable del Museo de Málaga y guarda una historia fascinante. Como primer ejemplo, el nombre de la calle Pasillo de Atocha tiene que ver con esta escultura que ofrece a una Virgen acéfala con un niño también sin cabeza. El estudioso Joaquín Díaz de Escovar dedicó una de sus numerosas investigaciones sobre el urbanismo malagueño a esta escultura.

En su trabajo, Díaz de Escovar da cuenta de la autorización emitida el 1 de junio de 1722 por el Cabildo Municipal para que el vecino Luis Torres construyera una casa en lo que hoy es la zona situada cerca del Mercado Central de Atarazanas. En la fachada de aquella vivienda se labró una capilla callejera con la advocación de la Virgen de Atocha que pronto fue muy popular entre los vecinos del barrio. Cuenta Díaz de Escovar que a ambos lados de la escultura se colocaron dos lámparas de aceite que mantenían la capilla siempre encendida y visible desde cierta distancia, lo que terminó por dar nombre a una de las calles próximas como Pasillo de Atocha. Aquella casa se derribó con el tiempo, pero el nuevo propietario de la nueva vivienda mantuvo la capilla y la escultura de la Virgen, cuya pista se pierde a mediados del siglo XX.

En cuanto a la advocación, el propio Museo de Málaga contaba esta semana a través de su perfiles en redes sociales que la denominación de Virgen de Atocha tiene relación con el nombre con el que también se conoce al esparto, utilizado por el gremio que ocupaba la plaza situada justo enfrente de la capilla en lo que hoy es Hoyo de Esparteros.

Antonio Javier López

El Museo de Málaga recordaba también que Temboury recuperó esta imagen decapitada durante la Guerra Civil cuando se encontraba en la iglesia del Santo Cristo de la Salud. De allí pasó a ingresar los fondos del museo provincial y durante varias décadas pudo contemplarse en la Alcazaba. En concreto, la talla se instaló en un hueco situado en la explanada que se abre junto a la Torre del Cristo, hasta el punto de que la zona pasó a llamarse de manera popular 'El patio de la Virgen'.

Ya en los años 80, José Luis Romero Torres, en un estudio sobre las esculturas reunidas en la sección de Bellas Artes del Museo de Málaga, tomó el testigo de aquella misma decepción entre los visitantes para cambiar la denominación de la 'Virgen del Chasco' por la 'Virgen de la plancha'.

Y de la antigua fortaleza árabe salía la Virgen hace dos años en dirección al Museo de Málaga, en cuyo almacén visitable instalado en la planta baja está expuesta. Ya no espera al final de la vía empinada de la Alcazaba, pero brinda la misma sorpresa.

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