Tres personas vierten detergente a un pozo y dejan sin agua a 700 casas en El Palo

Aspecto que presentaba el pozo de agua afectado durante la noche del pasado lunes al martes./SUR
Aspecto que presentaba el pozo de agua afectado durante la noche del pasado lunes al martes. / SUR

La investigación apunta a que limpiaban un trastero y arrojaron la sustancia en el pozo de la urbanización

JUAN CANO , IGNACIO LILLO , ALVARO FRÍAS y FRANCISCO JIMÉNEZMálaga

Al abrir los grifos de sus casas, la noche del pasado lunes, los vecinos de Miraflores del Palo se llevaron una desagradable sorpresa. En vez de agua, lo que corría por ellos era una solución espumosa que desprendía un fuerte olor. Eran las consecuencias de un vertido masivo de un detergente concentrado en el pozo que abastece a unas 750 familias de esta zona de la capital y que tienen el agua cortada desde entonces. Los agentes del Cuerpo Nacional de Policía iniciaron las pesquisas para dilucidar lo ocurrido, que se saldaron con tres personas identificadas en la misma tarde de ayer, en un tiempo récord.

La policía informó de que el vertido se produjo durante la limpieza de un trastero en los bajos del edificio de la calle Pintor Enrique Florido, donde también se encuentra el acuífero. Según las primeras pesquisas, los supuestos responsables no tenían intención de contaminar el agua ni provocar un sabotaje en la red de abastecimiento de esta zona de la capital. Se trata de un producto no tóxico, un agente espumoso con pH cero utilizado en fiestas infantiles.

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Ocho bidones vacíos, identificados por sus etiquetas como lauril éter, aparecieron junto a un contenedor de basura situado muy próximo al edificio donde está la captación. Esto es, no estaban escondidos. Este compuesto químico, también conocido como sulfato de sodio (SLES) es el detergente y surfactante más habitual utilizado en numerosos productos de higiene personal (jabón, champú, pasta de dientes) así como en los artículos de fregado y lavado doméstico. Además, se comercializa como el compuesto necesario para celebrar fiestas de la espuma en las discotecas.

Las alarmas saltaron sobre las 22.30 horas. Las llamadas alertando de lo que ocurría no dejaron de entrar en los diversos teléfonos de emergencias como el del 112 Andalucía, la Policía Nacional y la Local. Sin embargo, el que más llamadas recibió fue Félix Benítez, presidente de la Entidad Urbanística Colaboradora de Conservación de Miraflores del Palo. «Varios vecinos nos trasladaron que tenían problemas con el agua en sus casas, que presentaba un olor fuerte y hacía mucha espuma», apuntó. Benítez contó, mientras atendía a numerosos vecinos que no dejaban de acercarse hasta las oficinas de la entidad para preguntar por lo ocurrido, que al tener conocimiento de los problemas se puso «manos a la obra para tratar de averiguar qué era lo que había pasado».

Decidió acercarse al pozo que suministra a los vecinos, en el que descubrió que había «mucha espuma en el agua, que también desprendía un fuerte olor». El acuífero se encuentra situado en los bajos de un edificio de la calle Pintor Enrique Florido, en un espacio cerrado en el que también hay unos trasteros. El responsable vecinal indicó que la puerta no estaba forzada, por lo que, presuntamente, habrían accedido al interior de esta zona con una llave. «Está en el centro de este espacio, cubierto por una arqueta. Sin embargo, se han cambiado unos tubos recientemente, que son los que mueven el agua que se bombea y quedan unas pequeñas aperturas alrededor de ellos. Pensamos que es por ahí por donde se hizo el vertido», aseveró.

Al descubrir la situación en la que se encontraba el pozo se dio aviso inmediatamente a la Policía Local y Nacional. Asimismo, en la calle, junto a un contenedor de basura situado cerca del bloque en el que está el pozo, descubrieron varias garrafas vacías de componentes empleados para producir espuma, que podrían ser compatibles con el vertido, sobre los que los agentes comenzaron a investigar la presencia de huellas.

Durante la noche y la pasada madrugada, agentes de la Policía Local fueron casa por casa en la urbanización para avisar a los vecinos de que no debían utilizar el agua del grifo. Enseguida, los responsables de la comunidad de propietarios cortaron el suministro. El Ayuntamiento y Emasa (que no es competente en este suministro, al ser privado) recibieron el aviso y pusieron sus medios a disposición de los residentes, con un despliegue sobre el terreno de nueve técnicos. El concejal de Sostenibilidad Medioambiental, Raúl Jiménez, explicó que se habían hecho los primeros análisis y determinaron que se trataba de «detergente de gran concentración». El edil hizo un llamamiento a la calma de la población y aseguró que la empresa municipal Emasa había analizado los depósitos cercanos que gestiona con resultados negativos. Así, reiteró que la red de abastecimiento funciona con total normalidad tanto en el distrito Este como en el resto de la ciudad, ya que la urbanización en la que se ha producido el vertido «se abastece independientemente de Emasa mediante pozos y una red interna de depósitos y tuberías pertenecientes a la propia entidad».

La gerente de la entidad de conservación de Miraflores del Palo, Pilar Gutiérrez, confió en que el problema pueda quedar resuelto hoy, una vez evacuado el depósito y vaciado el aljibe para que vuelva a llenarse con agua apta para el consumo. «No vamos a suministrar hasta tener la total seguridad de que no es nociva», apuntó. En este sentido, aprovechó para volver a reclamar al Ayuntamiento que recepcione la urbanización. Desde el equipo de gobierno afirman estar abiertos a esta posibilidad, pero siempre y cuando la entidad urbanística reconozca la deuda que Emasa le viene reclamando por los gastos de depuración, que está en los tribunales y que se cifra en unos 755.000 euros. «Evidentemente, Emasa no le puede facturar por el abastecimiento ni por la desalación, pero el agua que utilizan se vierte a la red de saneamiento y de ahí, a las depuradoras», afirmó Raúl Jiménez, quien remarcó que en cuanto admitan ese supuesto débito se intentará llegar a un acuerdo. El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) dio la razón a la empresa municipal en 2015, aunque la sentencia fue recurrida.

Por su parte, desde la entidad urbanística argumentan que ese dinero que Emasa reclama es «el generado posteriormente a la petición de recepción» y remarcan que «el suministro de agua es obligación del Ayuntamiento». «También hacemos el saneamiento por medios propios y nos piden los gastos de depuración, pero consideramos que tiene que haber una compensación por el trabajo que hacemos», apuntó Gutiérrez, quien lamentó que «siempre haya una excusa para justificar esta situación», además de asegurar que llevan dos años intentando reunirse con el Consistorio para tratar de zanjar el asunto.

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