El verdadero origen del edificio de Italcable

El verdadero origen del edificio de Italcable

Actual sede del Campus Tecnológico de la UNIA, el antiguo convento de Santo Domingo guarda unos inicios que fueron trascendentales para la historia de las comunicaciones

SUSANA ZAMORA

Propiedad de la Congregración de Mena, el edificio Italcable alberga actualmente al Campus Tecnológico de la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA). Durante 12 años fue sala de exposiciones, que se inauguró con la obra del malagueño Miguel Ortiz Berrocal. Hasta junio de 2012, en que suspendió definitivamente su actividad expositiva, artistas como Paco Hernández, Dis Berlín, Robert Harvey, Eugenio Chicano o Perry Oliver expusieron en esta céntrica sala de arte, situada en la plaza de la Legión Española. Pero, ¿cuál es el verdadero origen de este inmueble?

Sede del antiguo convento de Santo Domingo, fue elegido por la compañía italiana de comunicaciones para hacer su primera escala el cable submarino que uniría Italia con Estados Unidos y Latinoamérica. Fue el 16 de marzo de 1925. “Con ocasión de la inauguración del cable que une nuestros dos países con América me es particularmente grato enviar a Vuestra Majestad mis más amistosos saludos y los votos sinceros que formulo para la prosperidad de Vuestra Majestad y Real Familia, así como de la noble nación española”. De este modo se dirigió el rey de Italia, Víctor Manuel III, al monarca español Alfonso XIII en uno de los telegramas que durante la inauguración se intercambiaron distintas autoridades ese día, tal y como recoge el periódico ABC en una crónica al día siguiente. Así, hubo también mensajes entre el presidente de EE UU y el monarca italiano, y entre Mussolini y Primo de Rivera. En esta última, el dirigente italiano le decía: “Al enviar a V. E. mi mensaje de felicitación a través del cable que hoy se inaugura, me es grato expresar mi más viva complacencia por el nuevo lazo que así se establece entre las dos naciones hermanas”. El multitudinario acto acogió a numerosas autoridades, entre las que se encontraba, según recoge la crónica: “el vicepresidente del Directorio, el embajador de Italia, el director de Comunicaciones, el conde de la Montera, el conde Gamarro y los señores Luca de Tena y Prat. También hubo una representación de la prensa italiana y española. Después de la inauguración, visitaron la caseta de amarre y las playas de San Andrés”.

El origen de este proyecto hay que buscarlo en el interés del gobierno de Mussolini en garantizar las comunicaciones entre los numerosos emigrantes italianos que se habían establecido en América. Con este fin se creó la 'Compagnia Italiana dei Cavi Telegraficci Sottomarini' en Milán en 1921, que más tarde se trasladó a Roma y tomó el nombre de Italcable. A partir de ahí, su prioridad y principal cometido fue el tendido de un grueso cable submarino que permitiese las comunicaciones telegráficas y telefónicas prescindiendo de la tecnología inglesa, dominante en ese momento.

El cable, que fue extendido por un buque especializado (Citta di Milano), partió de la localidad italiana de Anzio, hizo escala en Málaga y, tras recalar en Canarias y las islas Azores, llegó hasta Cabo Verde y Brasil, primero, y Uruguay y Nueva York, posteriormente. A partir de ese momento, el morse dejó paso al teletipo. Para facilitar la ejecución de este proyecto, la empresa adquirió una nave del desamortizado convento de Santo Domingo, que remodeló dándole una estética regionalista. En su interior, se instaló la sede administrativa y toda la infraestructura necesaria para el funcionamiento de las comunicaciones. Mientras tanto, en la playa de La Misericordia se excavaron las zanjas para la llegada del cable, que después se prolongaría hasta llegar a Gran Canaria.

Precisamente, la histórica comunicación que el rey Alfonso XIII mantuvo con la tripulación del avión Plus Ultra, que en enero de 1926 cruzó el océano y aterrizó en Buenos Aires, se realizó en el edificio Italcable. El monarca se encontraba en Málaga junto a la reina Victoria Eugenia para inaugurar el Hotel Príncipe de Asturias (hoy Hotel Miramar) y las casas baratas de Ciudad Jardín, además de para poner la primera piedra de la Universidad Industrial donada por Félix Sáenz. En su mensaje, que duró hasta las 20.10 horas (casi una hora), tuvo palabras de elogio para el personal que, sin interrupción ni contratiempos, manipuló los aparatos. Cinco minutos después, el rey salió del edificio Italcable y fue ovacionado en la calle por los malagueños antes de dirigirse al hotel y presidir una cena en su honor.

Sin embargo, el desarrollo tecnológico fue haciendo cada vez menos necesarias estas instalaciones intermedias y la sede de Málaga fue cerrada en 1970. El personal se integró en Telefónica y el archivo se trasladó a Roma. A partir de ahí, el edificio, cerrado y sin uso, comenzó un lento declive hasta que en 1988 la Cofradía de Mena adquirió el inmueble para recuperarlo como casa hermandad y salón de tronos, obra que dirigió Álvaro Mendiola y Antonio Díez Casado.

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