Una venta de un escritorio para conseguir otra identidad

Juan Cano
JUAN CANOMálaga

Antes de ser Elías, Juan Antonio P. G. dijo llamarse Mario. Lo hizo a través de la web de Vibbo, otra página de venta de artículos de segunda mano, donde contactó con una persona que había publicado un anuncio en el que ofertaba un escritorio de madera usado.

El dueño del escritorio, el verdadero Elías G. R., declaró a los agentes que el tal Mario le pidió como medida de seguridad, antes de hacer la transferencia, una copia de su DNI. Elías se la envió y, a partir de ahí, «Mario» dejó de cogerle el teléfono y lo bloqueó en WhatsApp. Como tenía miedo de que usara su carné de identidad para cometer algún delito, puso su primera denuncia el pasado mes de marzo.

Posteriormente, en mayo, Elías, el verdadero, que vive en Valladolid, recibió un mensaje de voz del 1004 diciéndole que podía recoger la nueva tarjeta SIM y usar sus líneas. El hombre, que según declaró en su segunda denuncia no había requerido ningún servicio de dicha compañía, acudió a la tienda Movistar más cercana y descubrió que alguien había contratado a su nombre un pack Fusion en Santa Cruz de Tenerife, además de una línea fija y dos móviles.

La tercera denuncia la puso en julio, cuando un primo suyo le informó de que alguien estaba publicando ofertas de empleo en la vendimia usando su nombre. Dos meses después, fue la policía quien lo llamó al investigar la estafa masiva de los jornaleros. Pronto descubrieron que Elías era una víctima más.

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