Vecinos de Juan XXIII: «Por fin podremos dormir tranquilos»

Imagen de las tareas que se ejecutaron ayer en los edificios de Juan XXIII. / Ñito Salas

Comienzan las tareas de limpieza y tapiado de los edificios okupados de esta avenida de la capital

Alvaro Frías
ALVARO FRÍAS

El sonido que despertó ayer a los vecinos de los dos edificios hasta ahora okupados en Juan XXIII no fue al que están acostumbrados. Era bien distinto al de las sirenas de los vehículos de bomberos que en los últimos meses han acudido de forma constante a la zona para sofocar incendios en estos bloques. Se trataba del que emanaba de los camiones y los operarios que limpiaron y tapiaron estas infraestructuras.

«Por fin podremos dormir tranquilos», aseguró Diego Domínguez, una de las personas que viven en los bloques contiguos a los que estaban okupados. Él es solo uno de los vecinos que vienen movilizándose desde hace tiempo para denunciar la situación que estaban viviendo.

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A las quejas por los continuos problemas de convivencia que generaban las personas que okupaban los edificios, se sumaron las denuncias por los continuos incendios que se registraban en el interior de los mismos. Los vecinos aseguraban tener miedo por estos fuegos y las consecuencias que podían tener.

Pero la situación ha cambiado. Ayer, el Ayuntamiento realizó un importante despliegue en la zona encabezado por agentes de la Policía Local, quienes velaron por que la operación se realizara con total seguridad, como así ocurrió.

El día anterior ya habían estado en los edificios, junto con miembros de los Servicios Sociales. Se animó a los moradores de los edificios okupados a que los abandonaran de forma voluntaria y se ofrecieron alternativas para alojarse, tal y como explicó el edil del distrito, Raúl Jiménez.

También acudieron funcionarios de Urbanismo. Precisamente, fueron estos últimos los que emitieron una resolución alegando motivos de seguridad, tras la que se decidió acometer el tapiado de los bloques.

En la mañana de ayer, los pocos moradores que quedaban en los edificios los abandonaban cargados con enseres y maletas. Mientras tanto, una pequeña máquina se afanaba en limpiar unas zonas comunes que estaban llenas de basura.

Algunos de los vecinos se acercaron para ver las tareas. Estaban contentos, ya que venían reclamando desde hace tiempo que se tomaran medidas en el asunto. Aun así, insistieron en que la solución definitiva a la situación de los bloques no pasa por un simple tapiado, como ya ocurrió hace años y los okupas volvieron a tomar los edificios, sino por su venta.

En este caso, la pelota se encuentra en el tejado de la jueza del Juzgado de lo Mercantil número 1 de la capital. Ella es quien se encarga del procedimiento abierto por la quiebra de la empresa promotora de los bloques de viviendas de Juan XXIII.

El concejal ya explicó a SUR que entre las opciones planteadas por el administrador concursal de la promotora al juzgado se encuentra la adquisición de los inmuebles por parte de una tercera entidad, que ha mostrado interés por ellos. Asimismo, se ha transmitido su disposición a proceder de forma inmediata a su vigilancia, e iniciar posteriormente su rehabilitación y comercialización.

Por su parte, el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, indicó ayer que la actuación que se realizó era una demanda de los vecinos. «Se está recuperando la normalidad en el entorno», reiteró De la Torre, que, asimismo, explicó que el equipo social ha estado trabajando también. En este sentido, detalló que en los inmuebles no había familias, aunque «pedí que se analizara desde la perspectiva social con todo detalle».

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