«Ahora es cuando te vamos a violar»

«Ahora es cuando te vamos a violar»

La Fiscalía recoge esta frase en su escrito de acusación contra dos hermanos para los que pide 20 años por sendas agresiones sexuales

ALVARO FRÍAS y JUAN CANOMálaga

Dos hermanos de 21 y 23 años se sentarán este mes en el banquillo para enfrentarse a una posible condena de 20 años de cárcel al estar acusados de agredir sexualmente a dos chicas en Málaga capital. A una de ellas, además, le habrían propinado una brutal paliza que le causó graves lesiones, entre otras un traumatismo craneoencefálico por el que tuvo que ser hospitalizada. La joven requirió tratamiento psiquiátrico para ayudarla a superar lo ocurrido.

Los hechos sucedieron la noche del 21 de agosto de 2015. Las víctimas, que habían salido con un grupo de amigas, coincidieron con los dos hermanos en una caseta de la Feria de Málaga que estaba a punto de cerrar y el grupo decidió ir a la casa de una de ellas a tomar una copa. Al cabo de un rato, todas las demás se fueron a dormir a sus habitaciones (era un piso compartido) o a sus domicilios, salvo una de las chicas, que se quedó en compañía de los acusados.

El relato que hace la Fiscalía resulta estremecedor por la violencia del ataque sexual. Una vez a solas con ella, los procesados se dirigieron hacia la joven «con propósito libidinoso» y comenzaron a golpearla con fuerza en el rostro al tiempo que, siempre según el escrito acusatorio, manifestaban: «Ahora es cuando te vamos a violar». Acto seguido, supuestamente le taparon la boca con una mano para que no pudiera gritar y pedir auxilio, le arrancaron el vestido y le rompieron la ropa interior, todo ello sin cesar de golpearla, realizándole tocamientos «de modo agresivo y brusco», dice la fiscal. Después, los acusados cogieron primero unos alicates, con los que le pegaron en el rostro y en la espalda, y después una silla que había en la vivienda, con la que la golpearon dos veces hasta provocar que perdiera el conocimiento unos instantes.

Como consecuencia de los golpes y el ruido, la compañera de piso, que dormía en una de las habitaciones, se despertó y observó cómo su amiga estaba siendo agredida por los procesados, según la fiscal. Entonces, se dirigió hacia ellos para recriminarles su actitud y que pararan. Lejos de hacerle caso, uno de los acusados supuestamente se abalanzó sobre ella, la tiró sobre la cama, le arrancó la ropa y comenzó a besarla y a realizarle tocamientos, «al tiempo que le decía que la iba a violar». La joven no paraba de resistirse y forcejear, lo que habría provocado que el individuo cesara el ataque sobre ella y se dirigiera nuevamente hacia su amiga para continuar la «brutal agresión», afirma la representante del Ministerio Público.

En un momento, su hermano acudió a la cocina y cogió un cuchillo «con objeto de rajar la cara» de la primera de las víctimas. Su compañera de piso se interpuso y les dijo que antes de permitirlo tendrían que matarla a ella, lo que les habría hecho desistir de su acción, aunque continuaron pegándole, llegando uno de ellos a «golpearla fuertemente con una tabla de planchar, lo que provocó que perdiera nuevamente el sentido».

Amenazas

Según la fiscal, los acusados amenazaron a la compañera de piso con matarla si contaba lo sucedido y le exigieron que comenzara a limpiar la sangre que había por toda la vivienda, procedente de las heridas de su amiga, a lo que ella accedió «por miedo a sufrir algún mal mayor».

Aprovechando esos momentos, la primera de las víctimas, pese a los «fuertes y continuos golpes recibidos y el estado en que se encontraba», pudo refugiarse en uno de los dormitorios y llamó a la policía desde su teléfono móvil. Su compañera de piso hizo lo propio y corrió hasta la puerta principal del domicilio para huir.

La chica que recibió la paliza ingresó en el Hospital Clínico con un traumatismo craneoencefálico que le causó un hematoma subdural y una hemorragia subaracnoidea, policontusiones que se extendían por todo el cuerpo, tres heridas incisas y una uña de la mano derecha arrancada. La víctima requirió, aparte de los cuidados médicos, un tratamiento psiquiátrico y farmacológico. Tardó 85 días en curarse, que fueron además impeditivos para sus ocupaciones habituales. Como secuelas, sufre un síndrome provocado por la conmoción, cicatrices postquirúrgicas y dolor permanente en un codo.

Como ya adelantó SUR entonces, los dos hermanos aún estaban en el piso cuando llegó la policía y fueron detenidos. Ambos pasaron a disposición del Juzgado de Instrucción número 6 de Málaga, donde negaron su participación en los hechos. El magistrado, no obstante, los envió provisionalmente a prisión acusados de homicidio en grado de tentativa, agresión sexual y amenazas.

La fiscal, en su escrito de conclusiones provisionales, considera que los hechos serían constitutivos de dos delitos de agresión sexual, por los que pide penas de hasta 15 años de cárcel, aunque rebaja el intento de homicidio que inicialmente se les atribuía a lesiones, por las que suma otros cinco años de prisión a la condena que solicita para ambos. También pide que los dos hermanos indemnicen solidariamente a la primera de las víctimas, en concepto de responsabilidad civil, con la cantidad de 30.233 euros por las lesiones y las secuelas que éstas le han dejado.

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