Urbanismo propone eliminar las licencias y las tasas de obra menor

La oficina municipal enmarca esta iniciativa en los trabajos previos para elaborar una ordenanza que agilice los trámites administrativos y fomente las declaraciones responsables

Ana Pérez-Bryan
ANA PÉREZ-BRYAN

Los ciudadanos de la capital ya no tendrán que pedir licencia de obra menor, y pagar la correspondiente tasa, en el caso de que quieran hacer una pequeña reforma en su vivienda o en las zonas comunes de la comunidad; reformar una cocina o un baño o instalar un ascensor en el edificio. Estos son algunos de los supuestos que se recogen en un documento de trabajo que representa la base de la futura ordenanza municipal de licencias urbanísticas, que se abre hoy a consulta pública. Así lo acaba de anunciar el edil de Urbanismo, Francisco Pomares, quien ha expuesto las novedades de este texto que a partir de este momento está sujeto a las aportaciones de colegios profesionales, comunidades de vecinos, grupos políticos y la ciudadanía en general.

En el caso de que el texto saliera adelante en las mismas condiciones sobre las que han trabajado un equipo de responsables de urbanismo, las licencias de obra menor ya no serían necesarias, un cambio de peso en la administración de la gerencia habida cuenta de que estos permisos representan cerca de 4.000 solicitudes al año por parte de ciudadanos que piden un permiso para hacer obras en su vivienda. A pesar de que el edil no ha dado la cifra económica concreta de la cantidad que dejaría de ingresarse en las arcas municipales por este concepto, sí ha avanzado que las licencias de obra menor representan un 9% en los más de 70 tipos que contempla la Gerencia Municipal de Urbanismo.

La idea de este grupo de trabajo que comenzó a elaborar su propuesta el pasado mes de enero es, en palabras de Pomares, que se agilicen los trámites y que se aminore la carga de trabajo en este capítulo “para poder dedicarnos a las licencias y los trámites realmente importantes”. El anuncio de Urbanismo llega en un momento en el que el Ayuntamiento atisba una “clara recuperación económica” que el edil de Urbanismo avanza se traducirá en nuevos proyectos residenciales, donde sí será necesario un mayor control y, de paso, una mayor agilización en los trámites. “Sin duda que con esta medida ganaremos en eficacia, ya que las licencias de obra menor requieren un trabajo importante por parte de los servicios de la gerencia”, ha destacado Pomares para luego insistir que, en el caso de que salga adelante, “Málaga sería un ayuntamiento pionero en esta materia”.

En la justificación de la medida, los responsables de Urbanismo recuerdan que “normalmente este tipo de obras de menor calado no suelen dar problemas, por eso es importante depositar esa confianza en el ciudadano”. Eso sí, añade el concejal, la licencia no será necesaria en esos supuestos concretos pero sí en el caso en el que “se modifiquen espacios, es decir, cuando se tiren tabiques que puedan afectar a estructuras”.

Esta necesaria “confianza en el ciudadano” está detrás de otra de las novedades que plantea el texto que desde hoy está a disposición pública en la web de Urbanismo, ya que también se experimentará un “crecimiento importante” en los supuestos en los que la declaración responsable sea suficiente para comenzar una obra. “Esto no quiere decir que la administración no vaya a ejercer un control, sino que lo hará después”, ha añadido el edil, que en este capítulo sí ha avanzado algunas cifras concretas: en esencia, de los 70 tipos de obra que hay tipificadas en Urbanismo (por ejemplo obras de nueva planta, rehabilitación de edificios, infraestructuras, eliminación de barreras arquitectónicas, ascensores, vallados, actuaciones en cubiertas, etc) en la actualidad 39 de ellas están sujetas a licencia y las otras 31 a declaraciones responsables. Si sale adelante el cambio normativo, de esas 31 se pasaría a 50 tipos, lo que representaría un incremento del 61%. Es decir, del total de tipos de obra se propone que más dedos tercios pasen a tramitarse en un día de la mano de la declaración responsable “siempre que la persona interesada traiga con ella toda la documentación necesaria”, ha acotado Pomares.

Para que estas y otras novedades, englobadas en la apuesta por la administración digital y en la simplificación de los trámites, salgan adelante aún queda por delante un largo proceso administrativo, ya que una vez que termine el plazo de presentación de propuestas, que se cierra en diciembre, se abre la tramitación interna del documento, que entre otros requisitos tiene que pasar el visto bueno de la intervención en el que se confirme que el Ayuntamiento puede soportar, efectivamente, esa merma en los ingresos al desaparecer la tasa de obra menor. Tras la exposición pública y el plazo legal de alegaciones, se pasaría a la aprobación del texto. En resumen, que estos cambios en la normativa podrían salir adelante en un plazo aproximado de seis a nueve meses. “Nos gustaría tenerla aprobada entre Semana Santa y verano”, ha concluido Pomares.

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