El trueque de la panadera que ha hecho ricos a los hermanos malagueños dueños del bar PacoSeba

Paco y Sebas junto a familiares en su bar../
Paco y Sebas junto a familiares en su bar..

A última hora, los propietarios de esta cafetería, ubicada en calle Peso de la Harina, decidieron cambiarle uno de los décimos que vendían en su negocio a Ana Isabel Díaz, quien ha dado el Gordo

Juan Soto
JUAN SOTOMálaga

La suerte es caprichosa. Y sino que se lo pregunten a Paco y Sebas, propietarios de la cafetería PacoSebas ubicada en la calle Peso de la Harina, en la zona de Mármoles, en la capital. A última hora, los dueños de este negocio -que lleva un año abierto- decidieron hacer un trueque y cambiarle uno de los décimos para el sorteo de la Lotería de Navidad que vendían en su establecimiento a la panadera de su misma calle. Acordaron que lo jugarían a medias. Y lo que no esperaban es que ese intercambio les permitiría hacerse con el Gordo. La sorpresa les llegó de la mano de los propios clientes. De hecho, fueron éstos -la mayoría vecinos del barrio- los que les dieron la buena nueva más de diez minutos después de conocerse el primer premio. “Estábamos tan liados de trabajo, con el bar lleno de gente, que ni habíamos podido mirar el número premiado. Cuando nos lo dijeron no nos lo podíamos creer y empezamos a saltar, a gritar y por supuesto a brindar”, relataron entre lágrimas, visiblemente emocionados. "No he parado de dar botes desde que me enteré. Esto es suerte y lo demás tonterías”, subrayó Sebas.

La encargada de que la diosa Fortuna haya tocado en el bar PacoSebas no es otra que Ana Isabel Díaz, dueña de la Panadería Peso de la Harina, ubicada en el número 15 de la misma calle. Esta empresaria, que sólo lleva dos meses y medio con el negocio, no daba crédito a lo ocurrido. De hecho, tras conocer la noticia siguió trabajando como si nada hubiera ocurrido, en una nube. Como ella misma ha explicado a SUR, compró 15 décimos del Gordo para venderlos en su establecimiento. En concreto, la mano inocente que eligió el número fue su hermana, que acudió a la administración de la calle Mármoles buscando otro número que tenían en mente pero que no tenían. “Como no estaba cogió uno al azar, que finalmente ha resultado ser el Gordo", indicó la agraciada, que además lleva uno de los décimos premiados.

Impactada por el premio, Ana Isabel -que se levanta a las 4 de la mañana cada día para ir a trabajar- ha confesado que seguirá al pie del cañón, aunque ha admitido que este pellizco le ayudará a pagar deudas y a quitarse la hipoteca de su piso. "Tengo la boca seca, no me lo creo. Escuché las dos últimas cifras del Gordo pero no imaginaba que me había tocado hasta que empezaron a entrar vecinos felicitándome y dándome las gracias por habérselo vendido", relató, aún sin dar crédito a la cantidad de millones que acababa de repartir. "Me había costado mucho vender los décimos, hasta el punto de que algunos vecinos me decían entre risas que era muy pesada por decir tanto que iba a tocar". El último, de hecho, lo vendió ayer. “Cuando me di cuenta del premio salí a la calle dando saltos de alegría y casi me subo encima de un vecino”, resumía con una sonrisa en la cara.

Ana Isabel Díaz, en la puerta de su panadería.
Ana Isabel Díaz, en la puerta de su panadería.

También compró un décimo del Gordo en esa panadería Loles Aranda, que mandó a su hija a comprarlo porque pensaba que le iba a traer suerte ya que llevaban muy poco tiempo abiertos. “Estábamos en casa y vimos la terminación, pero no nos podíamos imaginar que fuera el Gordo. Cuando lo vimos estuvimos diez minutos dando saltos y abrazándonos”, explicaba. Ahora -adelanta- el premio le servirá para ayudar a sus hijos y darse un capricho. “Aunque no me gustaba que el número empezara por 71, la suerte se ha apiadado de mi”, explicaba mientras se felicitaba con la panadera.

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