Trinidad Jiménez, de la gripe A a la mediación con Cuba

MALAGUEÑOS EN EL CONSEJO DE MINISTROS (XXII)

La socialista malagueña fue ministra de Sanidad y Asuntos Exteriores en el último mandato presidencial de José Luis Rodríguez Zapatero

Trinidad Jiménez, de la gripe A a la mediación con Cuba
Antonio M. Romero
ANTONIO M. ROMERO

El repaso de los malagueños en el Consejo de Ministros llega hoy hasta la que es, por el momento, la última política de la tierra que ocupó un ministerio. Se trata de la socialista Trinidad Jiménez García-Herrera, quien ostentó la cartera de Sanidad, primero, y la de Asuntos Exteriores, después, en el último mandato presidencial de José Luis Rodríguez Zapatero. La gestión de la crisis de la gripe A o la mediación entre la Unión Europea (UE) y Cuba para abrir nuevas relaciones políticas fueron algunos de los principales asuntos a los que tuvo que hacer frente desde sus diferentes responsabilidades.

Jiménez nació en Málaga el 4 de junio de 1962 en el seno de una familia de juristas; su padre, José Jiménez Villarejo fue magistrado del Tribunal Supremo y su tío Carlos ocupó la jefatura de la Fiscalía Anticorrupción. La que fuera ministra fue la tercera de nueve hermanos y debido al traslado de su progenitor a Madrid pasó en la capital de España la mayor parte de su infancia y adolescencia. En la Universidad Autónoma de Madrid se licenció en Derecho, especializándose en relaciones internacionales. Durante su etapa universitaria fue una de las fundadoras de la Asociación de Estudiantes Socialistas, según se recoge en el tomo XXVII del Diccionario Biográfico Español, editado por la Real Academia de la Historia en 2010.

Su implicación en movimientos estudiantiles socialistas fue el escalón previo a afiliarse al PSOE, lo que hizo en 1984. Comenzó entonces una actividad política que le llevó a ocupar diversos cargos en la estructura de dirección socialista: asesora de la Comisión Progreso Global de la Internacional Socialista; presidenta del Comité de Relaciones Internacionales del Consejo de la Juventud de España; vicepresidenta del Partido de los Socialistas Europeos y secretaria de Política Internacional de la ejecutiva federal socialista en 2000. Ese año, en el congreso nacional, la corriente Nueva Vía que encabezaba José Luis Rodríguez Zapatero y de la que formaba parte, como fundadora, Trinidad Jiménez, se hizo con la dirección socialista frente a los representantes de la vieja guardia del partido del puño y la rosa.

Poco después, en 2001, Jiménez alcanzó la vicepresidencia del Partido de los Socialistas Europeos (PSE) en el congreso celebrado en Berlín. Su figura política emergía como una de las caras visibles del nuevo socialismo y así, en las elecciones municipales de 2003, fue la candidata elegida por Zapatero para intentar recuperar la Alcaldía de Madrid. La malagueña se enfrentó al popular Alberto Ruiz Gallardón -primo lejano suyo-, quien ganó los comicios, aunque Jiménez sacó los hasta entonces mejores resultados del PSOE en la Villa y Corte desde que su partido perdió la Alcaldía.

Fue concejala en el Ayuntamiento de Madrid hasta septiembre de 2006, cuando fue nombrada secretaria de Estado para Iberoamérica. Era su primera entrada en el Gobierno de la nación y además en un área, el de las relaciones internacionales que dominaba por su formación profesional y porque durante un tiempo estuvo casada con un diplomático con el que vivió en Guinea Ecuatorial, Israel y Camerún -se separó en 1995; en 2013 se casó con un cámara de televisión-.

En abril de 2009, Rodríguez Zapatero remodeló su Gobierno y la nombró ministra de Sanidad en sustitución del científico Bernat Soria. Su llegada al ministerio se produjo apenas unas semanas después de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtiera de la aparición de la gripe A y poco después declaró el estado máximo de alerta sanitaria por esta enfermedad. Trinidad Jiménez tuvo que hacer frente a esta crisis sanitaria con la elaboración y actualización de protocolos específicos, el seguimiento de la pandemia y la propuesta e implementación de medidas clínicas y sociales. Una de las medidas que adoptó su departamento fue la compra de 18 millones de vacunas.

Desde el Ministerio de Sanidad, la ministra malagueña tuvo que hacer frente a otro asunto controvertido como la propuesta de cambio de la ley sobre el aborto en el que se planteaba la interrupción voluntaria del embarazo hasta la semana catorce de gestación y la interrupción de la gestación hasta la semana veintidós y que las jóvenes no necesitaran el permiso ni el acompañamiento paterno para abortar. Un hecho que provocó una gran contestación social y política desde los sectores conservadores con multitudinarias manifestaciones en las calles.

En la remodelación ministerial que Zapatero acometió en octubre de 2010, Trinidad Jiménez pasó a ocupar la cartera de Asuntos Exteriores y Cooperación en sustitución de Miguel Ángel Moratinos. Poco más de un año estuvo la malagueña en el Palacio de Santa Cruz, donde destacó su papel de mediación entre Cuba y UE para estudiar la apertura de nuevas relaciones políticas y comerciales con el régimen cubano.

En las elecciones generales de 2011, Jiménez fue la cabeza de lista del PSOE de Málaga al Congreso de los Diputados, donde estuvo hasta que concluyó la legislatura en 2015. Después se retiró de la primera línea política.

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