Trayectorias con premio

Los agentes Francisco Javier González y José Antonio Román en el acto de ayer./Ñito Salas
Los agentes Francisco Javier González y José Antonio Román en el acto de ayer. / Ñito Salas

Dos agentes destinados en Málaga reciben la Cruz al Mérito Policial con distintivo rojo. Los policías nacionales José Antonio Román y Francisco Javier González son galardonados con la condecoración más alta que se concede en el Cuerpo de Seguridad

ALVARO FRÍAS y JUAN CANOMálaga

Mientras sonaban las notas musicales del himno de la Policía Nacional, los agentes José Antonio Román y Francisco Javier González sonreían orgullosos. En la pechera de sus uniformes colgaba la Cruz al Mérito Policial con distintivo rojo, la más alta condecoración que se concede a un funcionario de este Cuerpo de Seguridad del Estado en vida. El motivo: sus trayectorias.

Poco antes de recogerlas durante los actos por el patrón de la Policía Nacional que se celebró ayer en la Comisaría Provincial, escuchaban cómo desde el Cuerpo aseguraban que sus compañeros les miran con admiración. Los dos quisieron ser agentes desde pequeños, aunque los derroteros de la profesión a la que ambos confiesan amar les ha llevado por caminos distintos. José Antonio Román es el mayor de los dos. Este agente lleva 22 años formando parte del Cuerpo, que le trajo a Málaga en 2002.

A sus 48 años, este malagueño llegó a la capital para patrullar las calles en los vehículos rotulados de la Policía Nacional -conocidos en el argot como zetas-, aunque pronto acabaría en el Grupo de Atracos, en el que lleva ya 15 años. A sus espaldas, más de un centenar de casos esclarecidos y 170 felicitaciones públicas.

Años de trabajo

Es el resultado de años de trabajo en los que este policía nacional se ha enfrentado a situaciones muy complicadas, como un atraco a una sucursal bancaria en el Paseo de Sancha (en la zona de La Malagueta) en 2014. «Eran dos hombres mayores considerados violentos. Entramos en la oficina y les seguimos a través del butrón que habían hecho para entrar en el local. Allí les detuvimos», contaba ayer. Es solo uno de los numerosos casos que ha resuelto con su dilatada experiencia profesional. La misma que le llevó a afirmar que el mundo de los atracadores ha cambiado mucho: «Antes eran más violentos, disparaban a la mínima, y ahora se han especializado».

En la formación, justo al lado de su compañero, se encontraba Francisco Javier González. Él es más joven. A sus 33 años, este sevillano de nacimiento, explicaba que dejó la Policía Local en su pueblo natal para ingresar en el Cuerpo de Seguridad del Estado. Insistió en que «quería más acción» y que finalmente acabó lográndolo y formando parte de los zetas desde hace ya una década. «Soy 'zetero'», admitió con orgullo. Y es que para el policía nacional, formar parte de esta unidad de la Brigada de Seguridad Ciudadana es una auténtica satisfacción, «por el hecho de llegar a los avisos los primeros y tener un contacto cercano con los vecinos de Málaga». «Es un placer cada vez que vemos la cara de agradecimiento de un ciudadano. Me siento muy afortunado de hacer lo que me gusta y encima me pagan por ello. Lo haría hasta gratis», bromeó.

Intervenciones

Este agente ha recibido la distinción por dos actuaciones, además de por su trayectoria en el Cuerpo. En la primera de ellas logró salvarle la vida a un detenido que intentó ahorcarse en los calabozos de la Comisaría Provincial. La segunda le pilló cuando se encontraba fuera de servicio: «Iba para mi casa y una mujer me pidió ayuda porque había una pelea». Contó que se bajó de la moto, se encontró con otras dos mujeres que se estaban peleando, al parecer, por un asunto relacionado con el tráfico de drogas. Relató que una de ellas estaba apuñalando a la otra. «Cuando llegué, le sujeté la mano en la que llevaba el cuchillo para reducirla y noté cómo se lo clavaba en la barriga», apuntó.

Finalmente, Francisco Javier González acabó reduciendo y esposando con los grilletes que llevaba a la agresora, tras lo que asistió a la herida hasta que llegó la ambulancia, taponándole la puñalada. Aunque insistió en el orgullo que supone la condecoración que ayer recibió, el agente manifestó que cualquier otro compañero que se hubiera encontrado con esta situación habría actuado «exactamente» igual que él.

José Antonio Román y Francisco Javier González disfrutan desde ayer del honor que supone haber recibido la Cruz al Mérito Policial con distintivo rojo. La sonrisa de satisfacción que lucían imborrables en sus rostros es la mayor prueba de ello.

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