Así trabaja la Brigada Móvil de la Policía que vigila los medios de transporte en Málaga

Agentes vigilan la llegada de viajeros en María Zambrano. /Salvador Salas
Agentes vigilan la llegada de viajeros en María Zambrano. / Salvador Salas

Los efectivos de esta unidad de la Policía Nacional vigilan las terminales de metro, trenes, autobuses y el barco que hace el trayecto a Melilla

Alvaro Frías
ALVARO FRÍAS

En medio de la vorágine de una estación, entre el sonido de la megafonía que avisa de una inminente salida y alguna carrera desesperada de última hora, se cruzan numerosas miradas. Las hay tristes que observan cómo un familiar se pierde entre pasajeros tras pasar por el control de seguridad, alegres de aquellos que ven llegar a un amor en la distancia o serenas de las personas a las que les toca trabajar. Entre ellas, pasan desapercibidas, las de los agentes de la Brigada Móvil del Cuerpo Nacional de Policía (CNP), que vigilan porque todo ese torbellino de sensaciones que se dan en un andén transcurran con normalidad.

Mientras camina por la calle, en dirección hacia la estación de autobuses situada en el Paseo de los Tilos de la capital, el responsable de esta unidad en Málaga, el inspector Antonio Arcos explica su cometido. Los agentes que la integran se encargan de prevenir y perseguir los delitos que puedan darse en los medios de transporte terrestres (autobús, tren, metro…) y marítimos, así como en las estaciones de las que se sirven.

Arcos llega a la estación de autobuses, aunque los 16 agentes que integran en Málaga la conocida como Policía en el Transporte, también vigilan la que se encuentra situada en Muelle Heredia. Pese a ello, la ubicada en el Paseo de los Tilos es el principal reto al que se enfrentan los agentes, ya que por estas instalaciones pasan miles de personas cada día.

Los principales delitos a los que se enfrentan los agentes en las terminales son los de hurto y tráfico de estupefacientes

En la estación están desplegados dos agentes, que se disponen a inspeccionar uno de los autobuses que acaba de llegar a la terminal. Para ello, cuentan con el apoyo de compañeros de la Unidad de Guías Caninos, que se encargarán de inspeccionar el equipaje de los viajeros antes de que estos bajen del vehículo.

El principal delito al que se enfrentan es al tráfico de drogas. Arcos explica que han realizado numerosas intervenciones en las que se han aprehendido importantes cantidades de sustancias estupefacientes, sobre todo marihuana y hachís. De hecho, insiste en que hay determinadas «líneas calientes», en las que se suelen producir este tipo de hechos.

Entre los agentes que inspeccionan el autobús se encuentra Antonio. Lleva diez años en la brigada y sonríe al recordar cómo era entonces la estación de autobuses: «Esto era una ciudad sin ley. Ahora todo ha cambiado y es mucho más segura».

Aun así, los rateros siguen acudiendo a estas instalaciones. Hurtan al descuido sus pertenencias a los viajeros y, aunque cada vez son menos y dejan de actuar en la estación de autobuses ante la presencia policial, muchas veces vestidos de paisano, siguen dando algún que otro ‘palo’.

Salvador Salas

Mientras cierra las compuertas del vehículo que acaban de inspeccionar y hace una señal al jefe para transmitirle que todo está en orden, Antonio explica que la estación de autobuses tiene un cierto «imán» para las personas desaparecidas: «Suelen ser mayores, con algún tipo de enfermedad como el Alzheimer, que cogen un autobús en su pueblo y acaban aquí».

Una vez en Málaga, en medio del caos diario de una estación, es cuando se desorientan. «Si al pasar varias veces vemos a una persona mayor sentada en el mismo sitio durante horas sin coger un autobús, nos acercamos a ella para preguntarle. Normalmente suele tener hasta un aviso por desaparición emitido», apunta el agente.

Los policías nacionales reconocen que, precisamente, estos son los mejores servicios que realizan. «Los de tipo humanitario son los que te dejan una mayor satisfacción», indica Antonio, quien sonríe al recordar las numerosas ocasiones en las que ha tenido que dejar algo de dinero a algún turista que, tras haber sufrido el hurto de sus pertenencias y solo conservaba el billete de avión para regresar a casa, necesitaba unos euros para llegar hasta el aeropuerto.

Su jefe está ocupado. Unos viajeros extranjeros le preguntan por la estación de tren María Zambrano. Precisamente, el inspector se dirige a esta zona y avisa a sus compañeros para ver cómo transcurre la mañana allí. Soraya y Miguel se acercan a Arcos. Todo está en orden.

El Metro es el mediode transporte «más tranquilo» ya que se producen menos hechos delictivos

Los delitos a los que suelen enfrentarse los agentes en estas instalaciones son los mismos que los que se producen en la estación de autobuses. Aunque en María Zambrano, al contar con el centro comercial Vialia, también se producen hurtos en las tiendas, para los que se emplean bolsas forradas con papel de aluminio o imanes para desactivar las alarmas de los productos que se llevan los ladrones.

Sin embargo, el inspector Arcos insiste en que la incidencia de este tipo de hechos es cada vez menor. También se han dado casos más graves, como de abuso sexual en los baños de las instalaciones, aunque avisa de que se trata de hechos puntuales.

Mientras expone estos aspectos, sus ojos, al igual que los de sus compañeros, se encuentran clavados en el andén. Un AVE procedente de Madrid acaba de llegar a la estación y los agentes vigilan por si detectan alguna actitud sospechosa. En la zona se encuentran sus compañeros de la Unidad de Prevención y Reacción (UPR), que les prestan apoyo.

En esta ocasión, los policías nacionales se quedan en Málaga, pero también les toca viajar en el tren, así como en los otros medios de transporte en los que supervisan la seguridad. «En el interior de los trenes no suelen producirse hechos delictivos, además de que, con el mero hecho de ir ahí, se disuade mucho de cometerlos», asevera Soraya.

Dispositivo especial para Semana Santa 

Durante esta Semana Santa serán miles los malagueños y viajeros que acudan a las estaciones de la provincia. La Brigada Móvil del Cuerpo Nacional de Policía (CNP) las está vigilando y, de hecho, ha establecido un dispositivo especial para estas fechas, según asevera el inspector Antonio Arcos, responsable de esta unidad. Al respecto, explica que se han doblado los turnos y que los agentes de la Brigada Móvil patrullan junto a compañeros de la Unidad de Prevención y Reacción (UPR). También participan los policías nacionales de guías caninos en las intervenciones en las estaciones malagueñas. Por su parte, la Guardia Civil estará presente en diversas escoltas de procesiones, además de velar por la seguridad en las carreteras de acceso a Málaga con un total de 150 agentes pertenecientes al subsector de Tráfico.

Precisamente, esa mañana otros dos agentes se encuentran moviéndose por la red de cercanías de Málaga. Lo hacen vestidos de paisano, ya que los funcionarios de la Brigada Móvil, que fue creada en el año 2003 en Málaga, también actúan sin llevar el uniforme. Como unos viajeros más, vigilan que nada se salga de lo normal.

Actúan cuando algo les llama la atención. Aunque, otras muchas veces, también se quedan con la información de lo ocurrido y se la transmiten a compañeros de otras unidades por si son unos hechos que dan lugar a una investigación posterior, relacionada con, por ejemplo, asuntos de tráfico de drogas.

Arcos recuerda un caso que tuvo lugar recientemente. Los policías nacionales encontraron en la estación de tren a una niña de 12 años que no dejaba de llorar. Explica que, gracias a una de las compañeras de la brigada, que estuvo cerca de tres horas empatizando y hablando con la pequeña, se logró saber que detrás había un posible caso de corrupción de menores, del que se dio parte a los investigadores del CNP.

Otro de los medios por el que los agentes se mueven es el metro de la capital. La unidad patrulla a lo largo de esta infraestructura subterránea, aunque el inspector Antonio Arcos reconoce que «es muy tranquila» y que, en ella, no suelen producirse muchos hechos delictivos.  

Por el contrario, el barco que hace el trayecto entre Málaga y Melilla, en el que los agentes se pueden llegar a pasar viajando una semana, sí da algún que otro problema a los policías nacionales que actúan en el mismo. Además de los hurtos, Arcos señala que suelen darse muchos problemas derivados del consumo de bebidas alcohólicas, lo que ha llevado a realizar hasta actuaciones por malos tratos.

Los agentes están especializados para actuar ante este tipo de actuaciones. También contra supuestos terroristas, para lo que Arcos expone que los policías nacionales que forman parte de la Brigada Móvil han recibido formación especifica. 

Para la lucha de estos policías juega un especial papel su olfato policial. Ese para el que, más que la nariz, hace falta saber interpretar las miradas que se dan en una estación.

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