De la Torre: «La paralización de las obras del metro en la avenida Andalucía es un atentado a la ciudad»

Francisco de la Torre, alcalde de Málaga, en una imagen reciente./SUR
Francisco de la Torre, alcalde de Málaga, en una imagen reciente. / SUR

«La Junta tiene que centrar su tiempo y su energía en resolver la terminación de este tramo, y estudiar alternativas al Civil», afirma el alcalde de Málaga

Ignacio Lillo
IGNACIO LILLOMálaga

El alcalde ha estallado. Después de casi ocho años con la avenida de Andalucía levantada, con las obras paradas y la zona abandonada, Francisco de la Torre exige a la Junta más celeridad para volver a contratar los trabajos; así como la mejora de la limpieza y el asfaltado mientras se prolongue su ejecución.

–¿Cómo afecta a la ciudad la paralización de las obras del metro en la avenida de Andalucía?

–Es muy grave, un problema esencial. Ya son ocho años desde el comienzo de las obras, con tres años absolutamente paradas, en una zona estratégica y crucial, en el corazón. Lo veo como un auténtico atentado a la ciudad. La Junta debe ser muy proactiva en buscar soluciones, y se la ve muy lenta. Ha sido lenta en la negociación con el contratista, para buscar soluciones a las interrupciones de las obras. Y ello, a pesar de lo que le cuesta a la ciudad y a la Junta todos esos retrasos, porque tiene un convenio con la concesionaria para compensarla económicamente. Veo falta de sensibilidad y de interés para adjudicar con velocidad y terminar ya ese tramo, que es esencial. Resulta contradictorio que se esté haciendo el último, y este, que es el penúltimo, no. Hay falta de sensibilidad en cuanto a que, mientras esa obra se termina, la situación en superficie sea la mejor posible. No hay ningún cuidado, la limpieza está fatal. Tenemos escritos de organizadores de congresos mostrando su preocupación porque la gente que se aloja en los hoteles se extraña, y eso crea problemas. Sobre todo, me parece esencial el cuidado, la limpieza, la ordenación de los letreros y el asfalto, que está absolutamente mal. Es el corazón de una ciudad que le da mucho a Andalucía, a los presupuestos autonómicos y a su imagen. Cuidar a Málaga es cuidar a Andalucía.

–¿Cree que se podía haber reabierto el tráfico durante los parones?

–Cabría haber planteado otras soluciones de tráfico. También hemos pedido estudios de los itinerarios, para que sean lo más fluidos posible, y tampoco se ha querido entrar en ello. Hay que mejorar los itinerarios para evitar accidentes. El levantamiento de las medianas y los jardines fue antes incluso de que la obra empezara. Hay mucha prisa en ponerlo mal, y ninguna en ponerlo medio bien, ahora, ni en terminar la obra. Ese es el resumen de la conducta de la Junta.

Esta obra es fruto de la decisión de rescatar varios tramos a la concesionaria, ¿cree que fue acertada?

–Tengo mis dudas. Nosotros hemos estado al margen de las decisiones. No se hacían las comisiones de seguimiento y de participación, hemos sido espectadores. Se puede plantear incluso si fue acertado que la Junta hiciera una concesión privada en Málaga y Sevilla, con muchos problemas en ambas, en vez de hacer la obra directamente con fondos europeos, como en Madrid y Cataluña, y donde sus gobernantes regionales sí supieron mover los hilos. Es chocante la falta de ideas en materia de infraestructuras. La decisión del rescate fue tomada sin definir bien los intereses públicos, no sólo por lo que está costando, sino porque garantizaba un beneficio que pasó del 7 al 10%. Las decisiones no han sido acertadas.

«No debe insistir en ese camino, vale la pena reflexionar y buscar fórmulas de colaboración» tramo al civil

«Una administración a la que no le importa tener parada tres años una obra, ¿qué autoridad moral tiene?» consecuencias económicas

«A veces, da la impresión de que la Junta dice que no porque lo ha planteado el Ayuntamiento» relación institucional

Cambio de tramo. ¿Va a permitir la llegada al Hospital Civil?

–Hemos animado a la Junta a centrarse en esto que acabamos de hablar: dedique su tiempo y su energía a resolver la terminación del tramo, que es vital para hacer uso del que va a la Alameda, y el posible, si se hiciera, del Civil. Ahí está el protocolo del año 2013 y las declaraciones de la presidenta (Susana Díaz) en este Ayuntamiento el mismo año, de hacerlo de acuerdo con los vecinos. Es una obra que crea problemas a los vecinos y a la EMT, cuando lo lógico es ir buscando puntos de colaboración y de coordinación metro-EMT, como decía el convenio de 2003, en el sentido de buscar una sinergia y una mejora del transporte público. Hay que tener en cuenta el tiempo transcurrido y la experiencia en Sevilla y Barcelona, donde había proyectos de tranvía y se habla ahora de colaboración con el autobús ecológico, que la Junta está acordando con municipios como Dos Hermanas. No se por qué no se vuelve a plantear esta cuestión, olvidando quién la puso sobre la mesa. A veces, da la impresión de que la Junta dice que no porque lo ha planteado el Ayuntamiento, cuando, en otros casos, fórmulas parecidas a esta podrían funcionar, con menos conflicto. Los 40 millones de euros que se ahorran ahí, cabe elegir entre actuar hacia el PTA y Campanillas, o hacia el Centro. También propongo estudiarlo conjuntamente con la operación Guadalmedina, que va avanzando y que permitiría un mecanismo de metro, para dar respuesta tanto a la margen derecha del río como a la izquierda. Mi reflexión es dejarlo quieto, buscar alternativas combinadas con el autobús y estudiar en ese marco un escenario que permita una mejor solución que la de 2013.

La intención de la Junta es licitar las obras al Civil como estaban previstas. En ese punto, ¿qué dirá?

–Lo que acabo de decir, desde el mejor espíritu de colaboración. Hemos pedido una auditoría porque la Junta debe hacer una reflexión sobre todo lo que se ha hecho y lo que se puede hacer, y hay que mirarlo en ese contexto general, del deseo de acertar. No debe insistir en ese camino, el espíritu del convenio de 2003 es el que tiene que brillar, con fórmulas que se apoyen en este y en casos como el de Sevilla. Además, el protocolo estaba condicionado a la adenda, que era clave y en la que no entraron a contestar si quiera. Vale la pena reflexionar sobre el nuevo escenario del transporte público en otros sitios y buscar formulas de colaboración, pero nunca contra los vecinos, ni contra las palabras de la presidenta.

–¿Teme consecuencias económicas para el Ayuntamiento en el caso de que no se haga? Habría que pagar compensaciones a la concesionaria.

–No veo el argumento. Una administración a la que no le importa tener tres años parada la obra de Vialia a Guadalmedina, y sabe que cada año le cuesta la friolera de 70 millones, ¿qué autoridad moral tiene? Habría que ver donde esta esa pérdida de viajeros, cuando ahora se pierden por no hacer la obra que tendrían que hacer ellos, porque rescataron ese tramo. Y cuando nosotros hemos ofrecido formulas alternativas que habrían permitido tener los viajeros que teóricamente se querían captar, de una forma más barata y con mejores resultados, llegando más lejos. En cualquier debate judicial, la buena fe nuestra, ese espíritu de colaboración que hemos ofrecido, tiene que pesar.

–¿Teme que la Junta pueda empezar a pedirle al Ayuntamiento su parte en los costes de explotación?

–Ahí tendríamos que ver como está funcionando este tema en Sevilla, donde no tengo noticias de que se estén pasando costes de explotación a su Ayuntamiento ni a los del entorno. Por tanto, nos acogeremos a los principios de nuestra Constitución, de igualdad de todos los españoles, sean de Sevilla o de Málaga. Principio que no está de más recordar.

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