De la Torre se enroca en su estrategia sobre su candidatura: ni sí ni no

De la Torre, ayer. /Álvaro Cabrera
De la Torre, ayer. / Álvaro Cabrera
Crónica Política

A pesar de que el PP le ha dado vía libre para decidir, el alcalde de Málaga se resiste a despejar la incógnita sobre si volverá a presentarse en las elecciones municipales de 2019

Antonio M. Romero
ANTONIO M. ROMERO

Como en aquella película protagonizada por Paco Martínez Soria y dirigida por José Luis Sáenz de Heredia, ‘Don erre que erre’, Francisco de la Torre sigue en sus trece y sin despejar la incógnita sobre si quiere volver a ser candidato en las elecciones municipales de 2019. A pesar de que los líderes provincial y regional del PP, Elías Bendodo y Juanma Moreno, respectivamente, le han dado vía libre para que se pronuncie, el alcalde de Málaga sigue enrocado en su estrategia política y dialéctica de los últimos días: no dice ni sí ni no e insiste en devolver la jugada y poner la pelota de la decisión en el tejado de la cúpula de los populares. Un partido que espera a que el regidor termine de deshojar la margarita para poder planificar la estrategia para intentar, en los próximos comicios locales, mantener el gobierno del principal ayuntamiento de España, a día de hoy, en manos de la formación presidida por Mariano Rajoy.

La semana pasada, en sus declaraciones públicas, tanto Moreno como Bendodo dejaron claro que la continuidad o no de De la Torre –con 75 años recién cumplidos y en la Alcaldía desde 2000– es una decisión personal del regidor. De forma oficiosa llegan indicios de que la voluntad del aparato del partido es acometer una renovación en el cabeza de cartel –Elías Bendodo tiene todas las papeletas para asumir esa responsabilidad si el alcalde dice no–, pero, paralelamente, en esta decisión aparece el gesto del Partido Popular con uno de sus referentes políticos para que pueda decidir su futuro.

Para cambiar su opinión de no presentarse pide ahora al PP que le convenza con encuestas

Algo para lo que parece que Francisco de la Torre no tiene prisa. Si hace unos días Juanma Moreno estableció el calendario de que la decisión debe estar tomada antes de abril, el alcalde sostuvo ayer que la resolución se puede tomar «antes o después» de ese mes y que él ahora mismo está centrado en el día a día de la gestión municipal para cumplir sus compromisos, resolver los temas de la ciudad y que Málaga siga avanzando.

Este domingo, en el antiguo cementerio de San Rafael tras un homenaje a los fusilados y represaliados malagueños por el franquismo, De la Torre, a pesar de la persistente lluvia, no se mojó y no se movió ni un ápice del que viene siendo su discurso cuando la prensa le cuestiona sobre su futuro político. Así, el alcalde sostuvo que lo normal es no volver a presentarse a las elecciones municipales, que su intención es agotar el mandato municipal «salvo causa de fuerza mayor», y que si el partido considera que debe cambiar ese planteamiento debe «convencerme con datos, con información, que sólo las encuestas la dan».

«Mi postura es que no debo ir a las próximas elecciones y el cambio de cualquier posición debe estar basado en algo que demuestre que es necesario. Corresponde al partido demostrar que es necesario cambiar esa posición en base a datos», afirmó el regidor hasta en tres ocasiones a preguntas de la prensa, añadiendo que desconoce si el partido tiene encuestas. Unos sondeos a los que, a tenor de sus declaraciones, De la Torre fía ahora la decisión sobre su futuro.

Hace unos días Juanma Moreno dijo en Rincón de la Victoria que en próximas fechas habrá una reunión a tres bandas entre él mismo como representante de la dirección regional, Elías Bendodo en su calidad de presidente del partido en la provincia y el propio Francisco de la Torre para tomar una decisión. En ese encuentro, y como dice la lógica, se le cuestionará al regidor sobre sus intenciones y deberá dar, definitivamente, un sí o un no. En este punto, además de las cuestiones políticas pesarán las personales ya que no se debe olvidar que el deseo de su familia, verbalizado por su esposa, Rosa Francia, es de que no siga en la primera línea política. Mientras se despeja la incógnita, a este culebrón aún le quedan algunos capítulos por escribir.

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