Los terrenos de Repsol en Málaga deberán ser descontaminados antes de darle uso

Sondeos realizados el pasado enero para tomar las muestras del subsuelo. /
Sondeos realizados el pasado enero para tomar las muestras del subsuelo.

El estudio realizado por la Sareb confirma «alta» presencia de restos de hidrocarburos donde estuvieron los depósitos, aunque no hay riesgo para la salud al estar bajo tierra

Francisco Jiménez
FRANCISCO JIMÉNEZMálaga

Al estar bajo tierra no existe riesgo para la salud, pero la presencia de restos de hidrocarburos en los terrenos de los antiguos depósitos de Repsol es «alta» y obliga a realizar una nueva depuración del subsuelo antes de darle cualquier tipo de uso. Especialmente en el caso de que se acaben levantando las torres proyectadas dado que habría que excavar a una mayor profundidad, pero también si saliera adelante la pretensión de los partidos de izquierdas y de la treintena de colectivos de la ciudad que defienden que toda la finca se convierta en un gran bosque urbano. A falta de que se despeje de una vez el bloqueo institucional en torno al futuro de esta parcela de 177.548 metros cuadrados ubicada entre las avenidas de Europa y Juan XXIII, ésa es la conclusión del estudio que el pasado enero encargó la Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria (Sareb), conocida como el ‘banco malo’, y que como propietaria de un tercio de los derechos de edificabilidad de la finca (el resto pertenece al Ayuntamiento) asumió la elaboración de este análisis sobre el nivel de contaminación de los suelos que ocuparon durante 35 años los tanques de petróleo.

Aunque los terrenos ya fueron limpiados de restos o residuos derivados de la actividad anterior en 2002 tras unos trabajos que fueron verificados por la Consejería de Medio Ambiente, la normativa actual es más exigente, de ahí que la Dirección General de Prevención y Calidad Ambiental de la Junta de Andalucía requiriera al Consistorio la presentación de un informe histórico para analizar la posible existencia de riesgos inadmisibles para la salud humana o los ecosistemas en función de los usos previstos, que según el planeamiento vigente contemplan la construcción de cuatro rascacielos para viviendas y oficinas, otros cuatro edificios de VPO, un hotel, áreas comerciales y un parque de 70.000 metros cuadrados.

La contaminación del suelo alarga la incertidumbre y los plazos sobre el futuro destino de la parcela

Los resultados del informe, que se han demorado más de lo previsto puesto que se esperaban para primavera y no han sido remitidos al Consistorio hasta el pasado martes, evidencian una «alta contaminación» en las muestras tomadas a una profundidad de hasta cinco metros, según confirman fuentes de la Sareb. Unas conclusiones que vienen a corroborar los análisis que de forma independiente encargó el grupo municipal Málaga Ahora en distintos puntos de la finca. Estos sondeos se hicieron apenas a 50 centímetros de profundidad y en ocho de los trece se superaron los 50 miligramos de hidrocarburos por kilo de tierra fijados como máximo por la normativa estatal y autonómica.

A partir de ahora, el Consistorio está obligado a iniciar un proceso de declaración del suelo como contaminado y elaborar un plan de limpieza del subsuelo y su recuperación ambiental. Una situación que alarga la incertidumbre que pesa sobre la parcela, además de conllevar un sobrecoste, puesto que estos trabajos podrían necesitar hasta dos millones de euros, en función del método que se elija. Este periódico intentó ayer recabar una valoración del equipo de gobierno municipal, aunque eludieron pronunciarse hasta que el documento sea revisado por las áreas implicadas (Urbanismo y Sostenibilidad Medioambiental).

¿Cómo se haría esa descontaminación? La técnica más natural, pero también la más lenta, sería la fitorremediación, que consiste en el empleo de plantas capaces de degradar los hidrocarburos e ir eliminándolos por absorción. Frente a esta opción, la otra posibilidad es la retirada de la tierra contaminada. La decisión dependerá en buena medida del futuro uso que se le dé a esta parcela. A partir de ahí, la siguiente cuestión por resolver sería quién correría con los gastos. Desde la Sareb ya han advertido de que una cosa es financiar los sondeos (unos cien mil euros) y otra bien distinta la descontaminación del suelo. Desde el Consistorio, en cambio, prefieren aparcar el debate.

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