Tejidos Marfil cierra tras cincuenta años en el Centro de Málaga

Alejandro Marfíl, delante de un escaparate dedicado a la unidad nacional/Fernando González
Alejandro Marfíl, delante de un escaparate dedicado a la unidad nacional / Fernando González

El negocio, ubicado en la calle Convalecientes, ha comenzado la liquidación y cerrará sus puertas antes de que acabe el año

JUAN SOTOMálaga

Sus competidores no le daban ni tres meses de vida. ¿Una tienda de telas en la calle Juan de Padilla, una vía oscura y uno de los principales focos de prostitución en la ciudad? Corría el 2 de mayo de 1967 y Manuel Marfil, que se había cansado de trabajar para los demás, abrió Tejidos Marfíl contra viento y marea. Y no le fue tan mal. Medio siglo después, aún hoy con la persiana levantada, el hijo del fundador, Alejandro Marfil, se ha visto obligado a dar el paso más triste de su vida: cerrar el negocio en el que toda su familia se ha dejado media vida. «Era mi vida o mi negocio, y he tenido que elegir», lamenta.

Ubicado desde el año 2005 en la calle Convalecientes, el propietario del negocio ha comenzado a liquidar la mercancía con la intención de cerrar el negocio antes de que acabe el año. «Ha sido la decisión más dura de mi vida, lo que me ha tenido muchas noches sin dormir». Explica que para decidir el cierre se han unido dos elementos muy importantes: la bajada de ventas a consecuencia de la crisis y el cambio de chip en la clientela, que ahora valora el precio por encima de la calidad. A pesar de todo, Alejandro asegura que se marchará tranquilo, ya que se trata de una decisión consensuada con toda la familia, y no cierra la puerta a emprender otros negocios en el futuro. Ni siquiera a volver a abrir de nuevo Tejidos Marfil. «Todo ha cambiado mucho: antes las clientas se hacían trajes para salir de diario; ahora prácticamente el 80 por ciento de las ventas son para eventos», apunta.

Primera tienda.
Primera tienda. / F. G.

Alejandro Marfil explica que la historia de Tejidos Marfil se ha labrado a base de esfuerzo y trabajo. Según le contaba su padre, los inicios fueron muy duros, aunque poco a poco fue haciéndose una clientela fija que le buscaba por la calidad de las telas. «Mi madre, que también estaba en la tienda, era modista y también ayudaba en la venta», recuerda. Inicialmente su padre se alió con un socio capitalista, ya que no tenía dinero para montar el negocio, pero a los tres años logró independizarse. Aunque él también ayudaba a su padre desde pequeño, el relevo formal se produjo en el año 2005, cuando también estrenaron local en la calle Convalecientes, a apenas 15 metros del negocio original. El cambio, motivado por el fin de los contratos de renta antigua, también le animó a ampliar los productos que ofrecían e incluso el área de influencia. Entonces también comenzó a decorar escaparates para tratar de llamar la atención de más compradores.

Desde todo el país

Sobre la historia que dejará atrás, sólo se queda con los buenos momentos y las muchas amistades. «Muchos se han entristecido, pero yo les he dicho que si me quieren, que se alegren», sostiene. Agradece que sus clientes siempre les han reconocido por ofrecer tejidos de primera calidad, y que para ello ha visitado algunas ferias más importantes de Italia o París. Gracias a ello también cuenta con muchos clientes de puntos dispares de toda la geografía nacional como Granada, Bilbao, Santander o Madrid, e incluso del extranjero como Marruecos, Casablanca o Gibraltar.

De este último lugar guarda con gran recuerdo las numerosas clientas que acudían a buscar telas para sus trajes e incluso modelos para participar en los certámenes de belleza. Alejandro presume de haber vestido a Kaiane Aldorino el mismo día que se proclamó Miss Mundo en el año 2009, o a la malagueña Elisabeth Reyes para una campaña de autobuses. Asegura que por su negocio también han pasado personajes conocidos como la modelo Remedios Cervantes, el actor José Luis López Vázquez o Chiquito de la Calzada.

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