Teatinos: No son contenedores

Estructuras de hormigón colocadas para evitar el paso. A la derecha, interior de una de las estructuras en las que arrojan basura. /
Estructuras de hormigón colocadas para evitar el paso. A la derecha, interior de una de las estructuras en las que arrojan basura.
COSAS DE LA CIUDAD

José Manuel Alday
JOSÉ MANUEL ALDAY

Las estructuras de hormigón que hay en el inicio del tramo de la carretera que va hacia la ampliación de la Universidad, en Teatinos, están siendo utilizadas por algunos como contenedores improvisados, según denuncia un vecino de la zona que se dirige al periódico. En las fotografías que nos remite este ciudadano se puede observar que dentro de esas estructuras aparecen bolsas de basuras y otros desechos. Una actitud incívica que puede dar lugar a la aparición de ratas, con lo que ello supone, además de malos olores, porque con toda probabilidad esas bolsas de basuras contengan restos orgánicos.

Cuesta trabajo pensar que haya gente tan poco responsable que no se moleste en depositar la basura en el lugar adecuado, que no es otro que en los contenedores, que seguramente estarán ubicados cerca de esas viviendas.

Al hilo de esta queja hay que recordar que esas piezas de hormigón cortan el paso al vial que conduce a la ampliación de la Universidad, una carretera que discurre paralela al metro y que, como ya se ha publicado en este periódico, lleva tres años construido pero que no se ha abierto aún debido a la falta de regulación semafórica. Y el semáforo en cuestión cuesta a la Universidad nada menos que 235.000 euros (se trata de un semáforo ‘inteligente’, con conexión al centro de control), un precio que la institución considera muy elevado.

Mientras se resuelve esta situación, cerca de diez mil personas, entre estudiantes, profesores y personal, se ven obligados a utilizar diariamente vías alternativas por el Clínico y El Cónsul para llegar a sus destinos, con tráfico colapsado y varias rotondas. Y aunque está sin utilizar, el nuevo acceso, de apenas un kilómetro, ya presenta signos evidentes de deterioro, con parte del firme y de las aceras hundidas en varios de sus tramos, así como el carril bici. Solo algunos deportistas, personas que pasean con los perros o estudiantes que deciden hacer el trayecto hasta la ampliación caminando utilizan esa carretera de conexión que forma parte del futuro gran bulevar de la Universidad.

Transporte público: carterista a bordo

Quien piense que es cosa de otros tiempos está equivocado, porque la profesión sigue vigente y puede que sea el único oficio que no solo no ofrece cifras de paro, si no que en los últimos años incluso es una actividad que ha ido aumentado con la incorporación de nueva mano de obra. Nos referimos a los carteristas, esas personas que aprovechan las aglomeraciones o cualquier descuido para robar carteras. El lunes le ocurrió a una malagueña que sobre las 13.30 horas viajaba en la Línea 11, la de El Palo. Cuando se bajó en la parada próxima al Parque San Antonio, donde iba a visitar a un familiar ingresado, descubrió que la cremallera de su bolso estaba abierta y que le habían robado la cartera. «El dinero es lo de menos, lo malo es la pérdida del carné, de la tarjeta sanitaria, las tarjetas bancarias y todo el tiempo y el papeleo que se necesita para renovarlo». Ya saben, no se descuiden, que siempre hay alguien dispuesto a aligerarle el peso y a amargarle el día.

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