Los taxistas aprenden a bajar la bandera en inglés

El curso se ha organizado en cinco turnos./Álvaro Cabrera
El curso se ha organizado en cinco turnos. / Álvaro Cabrera

Conductores de Málaga reciben clases de idiomas para mejorar el servicio que ofrecen a los turistas extranjeros

FRANCISCO JIMÉNEZMálaga

¿Cuál es el mejor restaurante para comer ‘pescaíto’ en el Centro? ¿Cómo se llega al Museo Picasso? ¿Dónde están las tiendas más exclusivas de la provincia? ¿Cuánto cuesta ir hasta Nerja? Cualquier taxista malagueño que se precie sabe contestar a estas cuestiones. Pero el escenario cambia cuando el que lanza las preguntas es alguno de los millones de turistas extranjeros que cada año visitan la Costa del Sol y no tiene ni idea de castellano. «Hay ocasiones en los que te quedas a dos velas», reconoce Antonio España, cuyas nociones de inglés se limitan a las que le ha dado la experiencia al volante trasladando a viajeros de distintas nacionalidades. «Cuando yo estudiaba se daba francés y, además tampoco era muy buen estudiante», añade. «Si dominara cinco idiomas seguramente no estaría en el taxi», le contesta Francisco Esteban, a quien el inglés sí le pilló como asignatura en su etapa escolar aunque su nivel no ha pasado «del básico del colegio».

Con estos mimbres, ambos taxistas llevan dos meses dejando su vehículo estacionado unas horas para recibir clases de inglés a través de los cursos gratuitos que ofrece el Ayuntamiento a este colectivo. «Lo fundamental es que al menos sepamos defendernos, porque somos el primer contacto de los turistas y también a quienes van a preguntar a las paradas cuando no encuentran algo o tienen alguna duda», comenta Alicia Cárdenas, que es una de las alumnas más resueltas a la hora de expresarse en la lengua de Shakespeare.

«El problema es que por muy universal que sea el inglés, la pronunciación puede cambiar muchísimo de unos a otros», apunta Francisco. El curso, impartido por profesores del centro de estudios Network Formación y al que se han inscrito 60 conductores en cinco turnos, tiene su parte teórica en la que se han refrescado la gramática básica y, sobre todo, mucho vocabulario ligado al turismo para luego potenciar la conversación. «Tratamos de reproducir situaciones cotidianas para ellos y plantear las conversaciones que pueden tener con los turistas, desde la gastronomía local al tiempo, pasando por direcciones, el tráfico o los lugares más típicos de la ciudad», explica la profesora Milagros Valero, quien hace hincapié en el carácter práctico de las clases y también en la necesidad de perderle el miedo a expresarse en inglés. «Es normal que uno pueda equivocarse, pero lo importante es intentarlo y que haya comunicación», remarca.

Las clases terminan esta semana y los asistentes esperan poder retomarlas para seguir aprendiendo. «Debería tener continuidad y, si es posible, también podría abrirse a otros idiomas como el alemán o el francés», comenta Alicia. En la misma línea se pronuncia José Royón, y lo hace tanto en calidad de alumno como, sobre todo, en la de presidente de la Asociación Unificada Malagueña de Autónomos del Taxi (Aumat). «Intentaremos que el Ayuntamiento mantenga este plan de formación porque está siendo muy interesante tanto para los que ya hablaban algo como para los que empezaban de cero”, afirma Royón, quien destaca la necesidad de que «el taxista tenga al menos un pequeño conocimiento del inglés porque en una provincia eminentemente turística como Málaga es una segunda lengua».

Este plan de formación impulsado por el Ayuntamiento arrancó como un proyecto piloto en 2015, cuando fueron los operarios de Limasa quienes recibieron clases en idiomas al ser uno de los colectivos más consultados por los turistas, buscando con estos cursos que los trabajadores de la empresa de limpieza pudieran ejercer como guías turísticos al ser preguntados por los visitantes de la ciudad.

Fotos

Vídeos