Los taxis de Málaga tendrán que aceptar el pago con tarjeta a partir del 1 de julio

Unos 1.100 taxis de la capital disponen de datáfono / Álvaro Cabrera

Una cuarta parte de los 1.432 vehículos de la capital carecen aún de datáfono a dos semanas de que expire la moratoria de dos años concedida por el Ayuntamiento

Francisco Jiménez
FRANCISCO JIMÉNEZMálaga

Los taxistas de Málaga están obligados a llevar datáfono a partir del próximo 1 de julio. Ese día expiran los dos años de margen que el Ayuntamiento concedió al sector para que los 1.432 vehículos que componen la flota en la capital vayan equipados con el terminal de pago con tarjeta de crédito. Pese al tiempo transcurrido, la realidad a día de hoy es que aún quedan unos 350 profesionales que, según los datos facilitados tanto por el Área de Movilidad como por representantes del sector, se muestran reacios a asumir las cuotas de mantenimiento y las comisiones que imponen los bancos. En el Consistorio no tienen prevista la puesta en marcha de una campaña especial de vigilancia por parte de la Policía Local, pero sí que advierten de que los agentes podrán realizar inspecciones puntuales. Además, en la revisión que los vehículos tienen que superar cada año (complementaria a la ITV) también se comprobará si disponen de lector de tarjeta. En caso de incumplimiento, la sanción oscila entre los 270 y los 1.380 euros.

La obligatoriedad de disponer de datáfono se incluyó en el último momento en la nueva ordenanza que regula el servicio en la capital para dar respuesta a las alegaciones presentadas tanto por la dirección del Aeropuerto de Málaga como por la Asociación de Empresarios Hoteleros de la Costa del Sol (Aehcos) en las que advertían del impacto negativo que la imposibilidad de pagar la carrera con medios electrónicos supone para un destino turístico como la Costa del Sol. Salvo en Marbella y Fuengirola, donde es obligatorio desde hace años, en el resto de la provincia no siempre está garantizado poder pagar la carrera con tarjeta.

La normativa en la capital entró en vigor en junio de 2015, aunque la aplicación de esta exigencia se pospuso al 1 de enero de 2016. En vista del nuevo marco legal, la implantación de estos dispositivos aumentó, aunque no tardó en estancarse una vez que, ante la dificultades de cumplir los plazos puesto que aún faltaba casi la mitad, el Ayuntamiento aceptó la petición de las asociaciones del taxi de ampliar esa moratoria hasta el próximo 30 de junio. Año y medio que también se hizo extensiva la exigencia de ir provistos de una impresora expendedora de recibos, un aparato que, en cualquier caso, sí que está más asentado en el parque móvil de la capital puesto que lo tienen la mayoría de coches.

El tiempo se echa encima

En vista de que el tiempo se les echa encima, en las últimas semanas se ha vuelto a reactivar la instalación de datáfonos. «El compañero sabe que el plazo termina el 30 de junio. Sabemos que el pago con tarjeta es más cómodo para el cliente y también para nosotros, pero nos hubiese gustado que cuando redactó la ordenanza el Ayuntamiento también hubiera suscrito algún convenio con las entidades financieras para obtener unas condiciones más favorables», afirma el presidente de la Asociación Unificada Malagueña de Autónomos del Taxi (Aumat), José Royón, quien precisa que los bancos suelen fijar una cuota mensual que ronda los 10 euros si no se llega a un mínimo de cobros, además de una comisión por cada carrera que oscila entre el 0,35 y el 0,80% en función de la tarifa que cada taxista haya podido negociar.

En la misma línea se pronuncia Manuel Termiño, un taxista que durante los nueve años que lleva al volante siempre ha recelado del pago con tarjeta. Reconoce que es una facilidad más que se ofrece a cliente y que también es más seguro para el profesional al no llevar tanto dinero encima, pero las comisiones bancarias le frenaban. Ahora, a este taxista malagueño no le ha quedado otra que instalar un terminal de pago electrónico y, por lo que cuenta, no le va mal. «Llevo menos de un mes y la verdad es que lo he utilizado en bastantes servicios, sobre todo trabajadores con tarjeta de empresa. Es bueno para nosotros para modernizarnos en los tiempos que corren, pero el problema está en los bancos y también en que, si el Ayuntamiento decide que sea obligatorio, también debería haber mediado para obtener unas mejores condiciones», comenta.

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