Tabarnia llega a El Palo

Jordi Grau en la terraza de su piso en El Palo. /Juan Soto
Jordi Grau en la terraza de su piso en El Palo. / Juan Soto

Un catalán afincado en la capital cuelga una bandera de la plataforma antiseparatista

Juan Soto
JUAN SOTOMálaga

Los ecos de Tabarnia, la plataforma quiere convertir a Tarragona y a Barcelona en una autonomía propia dentro de España en el caso de que Cataluña se convierta en un Estado independiente, se deja ver en Málaga. Y lo hace de la mano de Jordi Grau, un “catalán español, que para el caso es lo mismo”, que vive Málaga desde hace siete años. Cansado de escuchar “mentiras” por la televisión y de que unos pocos políticos catalanes traten de imponer su criterio al resto de la sociedad, ha decidido pasar a la acción y ha colocado en su balcón dos grandes banderas de España y de Tabaria. “Sobre todo para tocarles las narices a los independentistas que viven y vienen de vacaciones a Málaga”, apunta.

Este catalán nacido en Valls (Tarragona) asegura que sigue con cierta preocupación todo lo que sucede en su tierra y piensa que los ciudadanos no se deben quedar callados. “Esto de Tabarnia no va a llegar a ningún lado, pero por lo menos les damos en las narices con su misma moneda”. Explica que la bandera la colocó hace menos de dos semanas tras encargarla en la web de resistenciacatalana.es porque la vio y le hizo gracia. “Ya tenía la camiseta y pensé que era un buen momento de hacer algo más”. De momento nadie le ha dicho nada sobre su instalación, aunque si lo hacen se defenderá con argumentos.

La insignia que ha colocado en la terraza de su vivienda -en la misma calle principal del distrito- le costó 20 euros y está formada por la unión de las banderas de Tarragona y Barcelona con un escudo en el centro que incluye un Sant Jordi apaciguando el dragón del independentismo. Asegura que sólo la quitará “cuando la queme el sol y ponga una nueva” porque teme que la situación no va a mejorar a corto plazo.

Jordi Grau en la terraza de su piso en El Palo.
Jordi Grau en la terraza de su piso en El Palo. / Juan Soto

Profesional del transporte y militar de vocación -ahora trabaja en un aparcamiento municipal-, Jordi (“si alguien me llama Jorge me ofendo”) emigró a tierras andaluzas por amor y no sabe si algún día regresará a su tierra. “Si no lo hago es porque estoy muy bien aquí, no por los cantos independentistas”, sostiene. Sobre su pasado en Cataluña, donde asegura que llegó a ir en las listas del PP de su pueblo, recuerda que no todo el mundo acepta la crítica. “Esto ha sido una bomba que ha estado silenciada durante muchos años y que explotó cuando sucedió todo el tema de Artur Más”. Ahora espera que pronto todo vuelva a su cauce o, sino, él seguirá defendiendo Tabarnia… aunque sea desde el mismo corazón de El Palo.

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