«No estáis solos»

La celebración de la Virgen del Pilar contó con el tradicional acto en homenaje a los caídos en acto de servicio. :: álvaro cabrera

La crisis secesionista catalana marca el acto de la patrona de la Guardia Civil en Málaga

A. J. LÓPEZ MÁLAGA.

Toñi Sánchez apoya el peso de su cuerpo fino como un junco en una muleta vendada con esparadrapo para evitar las rozaduras en su brazo derecho. Cruza despacio y decidida el patio interior de la Comandancia de la Guardia Civil en Málaga y pregunta con exquisita urbanidad: «Disculpe, ¿podría hacerme una fotografía? Que salga la bandera, por favor». Toñi lleva 47 años viviendo en Málaga, pero su acento denota una crianza en otros lares. «Mi familia es de Granada, pero a mi padre lo destinaron a Aragón, al País Vasco y a Cataluña. Y ahora están allí las cosas de una manera que... Por eso he venido, para decirles a los guardias civiles destinados en Cataluña que no están solos», ofrece Toñi, de 67 años, «hija del Cuerpo»; es decir, del guardia civil Pedro 'El Andaluz' y Catalina.

Traje de chaqueta 'beige', collar de perlas, discretos pendientes morados y una bandera de España bien planchada a modo de fular. Y Toñi, que sólo quiere fotos para su propio recuerdo, prosigue su relato: «Soy de izquierdas, pero también patriota. Una de las cosas que nos han quitado es el orgullo de ser español y eso no puede ser». Va desgranando anécdotas de la vida familiar en los distintos destinos de su padre, mira las fotos en las pantalla de su teléfono móvil y aprueba el resultado antes de dirigirse a una de las sillas verde oliva que ocupan el interior de la Comandancia para la celebración de la Virgen del Pilar, patrona de la Guardia Civil.

La crisis secesionista en Cataluña marca todo el acto, desde los discursos institucionales hasta la suspensión del frugal aperitivo posterior, en solidaridad con los compañeros destinados allí. Políticos, empresarios, miembros del cuerpo consular, así como representantes de diversos sectores sociales participan en una cita abierta con rigurosa puntualidad y en la que la Guardia Civil concede sus distinciones, tanto a miembros destacados del cuerpo, como a representantes de la sociedad civil por su colaboración con la institución.

Y como telón de fondo recurrente, Cataluña. «No estáis solos», reitera el coronel jefe de la Comandancia de la Guardia Civil en Málaga, Jesús Esteban, en alusión a los agentes trasladados allí estos días, a los que también dedica sus palabras finales: «Quiero pedir desde aquí a la Virgen del Pilar por nuestros compañeros en Cataluña, para que regresen pronto a casa una vez que todos los responsables de desastre y ofensa a la pacífica convivencia que todos nosotros nos habíamos ganado con grandes sacrificios, vuelvan de una vez a la senda constitucional de la que nunca debieron salirse».

También para los agentes del Instituto Armado desplazados en Cataluña son las primeras palabras del Subdelegado del Gobierno en Málaga, Miguel Briones. «No hay derechos ni libertad ni democracia sin orden constitucional y garantías de seguridad», sostiene Briones sobre la situación política catalana antes de añadir: «Vuestros valores y compromiso se contagian y nos impregnan de responsabilidad y de sosiego. La misma responsabilidad y el mismo sosiego que han sido también necesarios para hacer frente a esta inédita e inaudita situación que está viviendo nuestro país a causa de la miopía intelectual y el escaso respeto hacia la norma constitucional que están demostrando quienes presumen de demócratas, cuando sólo saben levantar muros».

La veteranía, un grado

Briones critica asimismo el «despreciable trato que algunos» han dispensado a los guardias civiles en Cataluña y reivindica la labor de estos agentes tanto en la crisis catalana como en el entorno cercano, enumerando algunas de sus operaciones más destacadas en el último año.

Y de lo institucional a lo particular. Uno de los momentos más emotivos llega con el reconocimiento a Francisco Ramos García como el guardia civil más veterano en la provincia malagueña. A sus 91 años, escucha la ovación del auditorio en pie antes del homenaje a los caídos en acto de servicio.

Justo una hora después del comienzo del acto llega el momento de los saludos, de los besos y abrazos con amigos y familiares mientras, desde las últimas sillas, Toñi Sánchez se levanta aferrada a su muleta y sale discreta de la Comandancia de la Guardia Civil de Málaga.

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