«Sólo quiero que se aclare esta equivocación y que me dejen viva»

Juana Escudero, en el cementerio de Málaga. / Efe

Juana Escudero recurre a los tribunales para demostrar que no ha muerto

SUSANA ZAMORA y JUAN CANOMálaga

Acudió al médico con unos dolores de muerte, aunque en la consulta descubrió que ya estaba muerta. Las molestias que le estaba causando el cólico nefrítico que sufría eran insoportables. Estaba clínicamente viva, pero su historial de la Seguridad Social no decía eso. La doctora que la atendió tuvo que girar el ordenador para que Juana Escudero Lezcano pudiera comprobar con sus propios ojos lo que allí constaba. En efecto, aparecía oficialmente como ‘fallecida’. No daba crédito por más que lo leía, pero pensó que se trataría de un error subsanable. «Entonces, no estaba para nada; sólo quería curarme y no le di más importancia», recuerda Juana. Tras superar su enfermedad, acudió a la Seguridad Social con objeto de aclarar el entuerto y poder continuar con su vida.

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Allí confirmó que todo se debía a un fallo informático y le aseguraron que todo quedaría arreglado. No fue así. Siete años después, el calvario de esta vecina de Alcalá de Guadaíra (Sevilla) continúa, porque cada vez que acude a realizar algún papeleo se topa con su defunción. Le ocurrió en 2012 cuando intentó renovar el carné de conducir y tuvo que hacer mil gestiones en la Jefatura Provincial de Tráfico hasta acreditar con una fe de vida que era ella; o cuando trató de sacarse un nuevo DNI tras haberlo extraviado. En la comisaría de Sevilla Este, adonde acudió para este trámite, le confirmaron que fue dada por muerta en Málaga. Nueva sorpresa y más desconcierto para esta mujer de 54 años, que nació el 11 de septiembre de 1963 en Torreblanca (un barrio del extrarradio de Sevilla), es viuda y tiene dos hijos.

Enterrada en Parcemasa

Oficialmente, pasó a mejor vida el 13 de mayo de 2010. Así consta en el registro del Ayuntamiento de Málaga con el número de expediente 01.01.107.44.004938.0101. En el parque cementerio de esa ciudad (Parcemasa), yacen los restos de una mujer con sus mismos datos personales (nombre, apellidos y fecha de nacimiento). Hace unos meses, permanecía en el nicho número 4.938. Sin lápida, sin flores, sin ni siquiera un breve epitafio; sólo un pequeño papel pegado en el frío cemento recordaba que allí descansaba Juana Escudero Lezcano.

Ahora, los restos permanecen en un osario después de que el 7 de abril de 2016 el BOE publicase una relación de fallecidos (entre los que figuraba el nombre de Juana) y comunicase a sus familiares que la concesión temporal del nicho había vencido y que se procedería a la exhumación de los restos y su depósito en un osario por impago.

«Queremos saber si alguien ha usado el nombre de Juana con una finalidad ilícita» fernando osuna, abogado

«El error me está causando muchos trastornos y me obliga a dar explicaciones continuamente» juana escudero, afectada

Tras años de despropósitos y harta de que la den por muerta, Juana se ha visto obligada a recurrir a los tribunales. «Todo esto ha sido una equivocación; sólo quiero que se aclare el error y que me dejen viva de una vez», afirma con hastío.

Por eso, ha contratado los servicios de un bufete de abogados sevillano y ha presentado una petición ante el juzgado para reclamar toda la información que haya sobre la mujer con sus mismos datos. Juana no quiere especular, pero nombra a una hermana con la que no tiene contacto y con la que podrían haber confundido.

«El objetivo ahora es comprobar si hay alguien mal intencionado que con alguna finalidad delictiva, ilícita o ilegal ha usado el nombre de mi clienta para sacar algún beneficio. Queremos averiguar si ha podido haber una suplantación de la identidad para cometer algún tipo de estafa», explica Fernando Osuna, letrado del bufete Osuna Abogados. Este reconocido especialista en casos de paternidad no descarta solicitar pruebas de ADN que despejen las dudas sobre la identidad de la fallecida y su posible vínculo con Juana Escudero, así como que se pueda derivar alguna responsabilidad civil por el daño moral y por las molestias que está sufriendo su clienta. Juana lamenta «el enorme transtorno que esto está suponiendo en mi vida, dando siempre explicaciones, sin poder pedir un préstamo ni hacer ningún trámite legal».

Un juzgado de Málaga investiga el caso de esta mujer sevillana, que sufre un calvario desde hace siete años en que la administración la dio por ‘fallecida’

De momento, la titular del Juzgado de Instrucción número 2 de Málaga ya ha ordenado a la Policía que localice al hombre que identificó a la fallecida en el momento de su defunción. La investigación apunta a que podría ser una hermana de Juana.

Sin documentación

La mujer murió en una vivienda en Málaga y la persona que estaba con ella, al parecer su compañero sentimental en aquel momento, dio a la Policía el nombre de Juana Escudero Lezcano. Según las fuentes consultadas, no había documentación que acreditara su verdadera identidad y los agentes allí personados dieron por buena la palabra del acompañante. La incógnita que está ahora por resolver es si dio el nombre falso a sabiendas de que lo era o si de verdad la conocía por esa identidad.

Una vez que el juzgado recibió las diligencias policiales, emitió el certificado de defunción y de ahí todos los malentendidos posteriores. Ahora, tras conocerse que Juana Escudero Lezcano no está muerta y que ha iniciado los trámites para resolver el entuerto, este juzgado ha pedido a Parcemasa la localización de los restos de la fallecida. Una vez encontrados, se le extraerá una muestra de ADN y se cotejará con el de su hijo (supuesto sobrino de Juana).

A partir de ese momento, muchas de las incógnitas que hoy se barajan habrán sido resueltas. Pero, al margen de todas las gestiones, lo más importante es que el juzgado ordenará anular el acta de defunción de Juana Escudero Lezcano al haber quedado acreditado que está viva, aunque peleando para demostrarlo.

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