Los silos de graneles vuelven a los muelles del Puerto de Málaga una década después

Nave en construcción para almacenar graneles agroalimentarios en el muelle de San Andrés del Puerto de Málaga./Salvador Salas
Nave en construcción para almacenar graneles agroalimentarios en el muelle de San Andrés del Puerto de Málaga. / Salvador Salas

La demanda de piensos para la alimentación animal, la situación de sequía y las exportaciones de cemento llevan a los operadores a construir doce nuevos almacenes

Ignacio Lillo
IGNACIO LILLOMálaga

Hace algo más de una década, en 2006, la desaparición del silo histórico marcó el inicio de una época de transformación del Puerto. No sólo en lo que se refiere a la integración urbana de este espacio, con la posterior apertura de los renovados muelles uno y dos. También en el aspecto logístico, aquella época supuso la irrupción del tráfico de contenedores, que acaparó prácticamente toda la actividad industrial, e hizo que los graneles casi desaparecieran de la vida portuaria.

Hasta ahora. La drástica caída de aquella actividad logística obligó hace cinco años a buscar alternativas. Ahora, las necesidades crecientes de la industria agroalimentaria del ‘Hinterland’ (zona de influencia terrestre) han hecho emerger de nuevo los silos, que dibujan una nueva panorámica de la ciudad, especialmente en el muelle de SanAndrés, así como en el número 9 (de mercancías) y alcanza ya a parte del 8. La demanda de piensos para alimentación animal, unida a la situación de sequía y al buen ritmo de las exportaciones de cemento han llevado a los principales operadores a levantar hasta doce almacenes, de lo que la mayoría ya están operativos y el resto lo harán en próximas fechas.

El año pasado fue récord en el movimiento de graneles sólidos, con crecimientos de hasta el 140% en el apartado de cereales. Este año, de momento, no se llega a esos niveles, de hecho, hasta octubre, se ha producido un descenso del tráfico, según las estadísticas de la Autoridad Portuaria. Pero se mantiene en unos niveles considerados «óptimos» por los operadores, lo que les está llevando a invertir en la construcción de naves de almacenamiento.

Evolución de graneles

Tráfico acumulado hasta el mes de octubre de 2016 y 2017.
Cemento y clinker
2016: 653.419 y 2017: 571.490
Cereales y harina
2016: 419.778 y 2017: 405.591
Pienso y forrajes
2016: 181.113 y 2017: 144.754
Otros minerales
2016: 137.377 y 2017: 144.541
Resto
2016: 38.676 y 2017: 34.621
Total (hasta octubre)
2016: 1.430.363 y 2017: 1.300.996

Joaquín Pérez-Muñoz, director gerente de Servimad, una de las principales empresas consignatarias y estibadoras del Puerto, pone de relieve que la vuelta de los graneles a Málaga es una realidad. A pesar de un primer semestre complicado (por la compra de su cliente principal por parte de la multinacional china Cofco y el consiguiente reajuste) el segundo semestre ha vuelto a los números del año anterior. De manera que esperan cerrar el ejercicio en línea con el 2016, esto es, con unas 350.000 toneladas de graneles agroalimentarios gestionados. Esta cifra supone prácticamente la mitad de todo el producto para alimentación que se mueve en los muelles, y que acabará el año sobre unas 700.000 toneladas. Se importan sobre todo cereales, tales como maíz, trigo, cebada y harina de soja (todos ellos para la ganadería), así como semilla de girasol para fabricar aceite.

Más importación por la sequía

Entre las razones que justifican este auge tiene un peso específico la situación de sequía, que hace que el campo andaluz permanezca improductivo, por lo que se ha generado una punta de demanda de productos del exterior. «El campo está parado por la falta de lluvias, y el año que viene puede ser peor. Hay que cubrir las necesidades de los ganaderos ahora, aunque a largo plazo esta situación no es sostenible para ellos. Lo ideal sería tener una producción local, combinada con una parte de importación, pero ahora mismo el panorama es muy complicado».

Almacenamiento en el Puerto.
Almacenamiento en el Puerto. / SUR

Pérez Muñoz es tajante: «Estamos invirtiendo porque hay futuro, el consumo en nuestro ‘Hinterland’ está creciendo», y se refiere expresamente a la agroindustria de Campillos, así como a grandes compañías del sector como Famadesa, Dcoop y Covap. «Tiene todos el sentido que, para llegar por ejemplo a Pozoblanco, las mercancías entren por Málaga y no como antes, desde Huelva o Portugal». Según el consignatario, para ello es clave tener una buena capacidad de descarga, almacenamiento y logística; y eso es precisamente lo que se pretende con la construcción de los nuevos almacenes. Actualmente, Servimad gestiona un silo que ya está en carga, de 6.000 metros cuadrados, y tiene adjudicada otra concesión que empezará a levantarse en diciembre (una nave de 6.300 metros cuadrados). A ello, se unen dos instalaciones en San Andrés (una operativa y la otra que lo hará en breve), de 3.600 cada una.

En realidad, se está recuperando una posición de mercado que se había perdido. «Hace años, Málaga era un puerto importador. Luego pasamos por un bache importante, en el que no éramos competitivos, porque estábamos centrados en los contenedores; sin una zona logística y con unos costes operativos muy elevados. Los tráficos se fueron abandonado, en favor de Huelva y Cádiz, que se hicieron con ellos». A lo que añade: «Ha costado mucho recuperarlo pero hemos vuelto, y nuestra zona de consumo tiene ahora mucho más volumen que años atrás, cuando Campillos todavía era incipiente. Está totalmente justificado que estemos en este mercado». Según este experto, entre 600.000 y 700.000 toneladas anuales es el volumen medio de graneles agroalimentarios que se pueden mantener a largo plazo.

Por su parte, fuentes de Noatum, sociedad concesionaria del muelle de mercancías (9), afirman que este año será récord en exportación de clínker, con más de 500.000 toneladas, procedentes de la fábrica de La Araña. Además, anuncian que el próximo 30 de noviembre se producirá la puesta en marcha de cuatro nuevos almacenes, con 6.000 metros cuadrados en total, para graneles agroalimentarios. Actualmente, la compañía opera en este segmento con varias carpas provisionales, que se irán sustituyendo por almacenes fijos en los próximos meses.

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