El sector de la caza se reivindica y pide respeto

Un momento, ayer, de la concentración. :: francis silva /
Un momento, ayer, de la concentración. :: francis silva

Centenares de personas participan en la capital en una concentración para exigir el cese «de los insultos y el acoso» de los animalistas

A. M. ROMERO MÁLAGA.

Por un día, los cazadores malagueños dejaron las tareas diarias vinculadas a su afición para venir a la capital a reivindicarse y pedir respeto ante los ataques que, según denuncian, vienen recibiendo por parte de colectivos animalistas y de algunos sectores ecologistas. Unas 2.500 personas según la organización (Subdelegación del Gobierno rebajó la cifra a 300 asistentes) entre jóvenes, mayores, mujeres y niños, algunos de ellos acompañados por sus fieles compañeros, los perros, y en un ambiente festivo, se concentraron ayer en la plaza de la Marina para poner en valor una actividad recreativa que forma parte de la idiosincracia de las zonas rurales de la provincia y que supone un destacado motor económico para numerosos municipios.

«Mi abuelo fue cazador, mi padre también y yo le estoy inculcando a mi hijo los valores de la caza. La caza no puede desaparecer porque si hay alguien que respeta a los animales y el medio ambiente son los cazadores», relata Manuel Perujo, llegado, junto a un grupo de cazadores, desde la Serranía de Ronda. Al igual que de otras comarcas, muchos de ellos con su indumentaria de caza o con chalecos alusivos a peñas podenqueras o de zorzaleros, los asistentes exigieron que «nos consideren unos delincuentes».

José María Mancheño, presidente de la Federación Andaluza de Caza, mostró su satisfacción por la amplia respuesta de los cazadores a la convocatoria en Málaga así como en otras 44 ciudades españolas y respaldada por organizaciones agrarias como Asaja o partidos políticos como Vox . «Fundamentalmente pedimos respeto, que cese la campaña de insultos, acoso y criminalización a la que nos somete el sector animalista y parte del sector ecologista, y nos reivindicamos como parte de la sociedad civil», destacó.

Mancheño remarcó que la caza no ha sido un sector tradicionalmente dado a la reivindicación pero que ahora se ven obligados a echarse a la calle porque «al igual que sucede con los toros, los colectivos animalistas nos han situado en el punto de mira». «Lo único que pedimos es que nos dejen en paz y en libertad para ejercer esta afición», añadió.

Según los datos que aportó, en Andalucía el colectivo de la caza aglutina a unas 300.000 personas y en Málaga, unas 80.000 personas de manera directa o indirecta están vinculadas a este sector entre quienes cuentan con licencias (en la provincia hay unas 20.000) y la industria auxiliar ligada al mundo de la caza -hostelería, veterinarios, alimentación o indumentaria-.

«La caza aporta vida y riqueza a la economía de muchos pueblos de Málaga, donde es una seña de identidad, y además contribuye a fijar la población al territorio. Es un modo de vida a preservar y que, paralelamente, ayuda a mantener el medio ambiente y el equilibrio en la naturaleza», dijo.

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