«Me doy por satisfecha si con nuestro trabajo hemos salvado alguna vida»

Inmaculada Espinosa Pérez./SUR
Inmaculada Espinosa Pérez. / SUR

La policía local Inmaculada Espinosa recibe un premio a nivel nacional por la labor del Subgrupo de Educación Vial

Alvaro Frías
ALVARO FRÍAS

En los últimos 20 años, más de 220.000 niños han pasado por sus manos. Son los agentes que conforman el Subgrupo de Educación Vial de la Policía Local de Málaga, que ha sido distinguido a nivel nacional por la labor que realiza. Se trata de los premios que entrega entre las diversas policías locales del país la Fundación Española para la Seguridad Vial, FESVIAL, que cuenta con un patronato compuesto por administraciones públicas, empresas privadas, sindicatos y patronales; todos unidos para prevenir los accidentes de tráfico. La responsable del subgrupo, Inmaculada Espinosa, explica su trabajo.

Enhorabuena por el galardón. Se reconoce así la trayectoria del subgrupo...

–Es un orgullo haberlo recibido. Llevamos trabajando desde el año 1994 para inculcar a los estudiantes de los colegios e institutos malagueños la importancia de la seguridad vial. La idea es evitar en lo más que se pueda que se produzcan accidentes y, si hay alguno, que las consecuencias sean las menos graves.

–¿Es difícil trabajar con los niños?

–Cuanto más pequeños son mejor interiorizan las cosas. Trabajamos con algunos que tienen cinco años y ellos son los primeros que, después de las charlas, les dicen a sus padres que deben ponerse el cinturón de seguridad o que no pueden hablar por el móvil al volante. Con los adolescentes es más difícil que hagan lo que tu les dices, porque están en la edad de la rebeldía, pero también es cierto que hoy en día es raro encontrarse a alguno de ellos sin casco en la motocicleta. Les mostramos imágenes muy duras, sin víctimas, de las consecuencias de los siniestros y eso les llega.

–¿Dónde reside el éxito de vuestro trabajo?

–Opino que trabajamos muy bien en equipo. Entre Charo, Lidia, Noemí, Juan, Yolanda, Toñi y yo nos repartimos el trabajo y nos dividimos las charlas que damos en la jefatura y las prácticas en la pista que hay en Puerto de la Torre. También, si nos lo solicitan, acudimos a los centros.

–¿Qué se hace en la pista?

–Se inauguró en 2006 y ahí prestamos bicicletas a los niños que circulan por unas calles que hay, con unas señales que deben respetar. Si no lo hacen, nosotras o los alumnos que no sepan montar en bici y que ejercen de policías, les sancionamos y les enseñamos el indicativo que no han respetado. Es una muy buena forma de ver e interiorizar lo que han escuchado en la charla un rato antes.

–¿Se notan los resultados?

–Este es un trabajo a largo plazo. Pero creo que se ha avanzado mucho en la concienciación y que ahora son menos los accidentes que se producen. Todo ello, gracias a las campañas que se hacen, a las denuncias y también por el granito de arena que nosotros hemos aportado. Es un trabajo en el que hay que agradecer el apoyo que recibimos constantemente de la jefatura.

–¿Queda trabajo por hacer?

–Efectivamente, siempre queda mucho por hacer. Me gustaría que en los accidentes, que son inevitables, se consiguiera que los daños fueran los mínimos y que no se cobrasen ninguna vida. Creo que todo este trabajo que hemos hecho desde el año 1994 ha valido la pena, simplemente, si se ha conseguido gracias a ello salvar alguna vida.

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