Sardinas y boquerones triplican su precio ante el aumento de la demanda por la llegada de turistas

Gran parte del pescado que se vende no es de Málaga. :: a. p./
Gran parte del pescado que se vende no es de Málaga. :: a. p.

Mayoristas tienen que recurrir a las capturas de puertos de otras provincias para atender los pedidos de la costa y el interior

A. PELÁEZ MÁLAGA

No se trata de un fenómeno exclusivo de este año. De hecho, es algo normal. Los precios de las principales especies que se capturan en el litoral malagueño se tripliquen durante los meses de verano. La razón no es tanto que haya menos capturas, aunque hay quienes aseguran que están siendo algo más bajas, sino de que la demanda se dispara en la temporada estival como consecuencia de la masiva de llegada de turistas. Al menos, así lo aseguran las principales empresas mayoristas especializadas en la comercialización de pescados y mariscos frescos como Fresyco o Hiberniamar, implantadas en Mercamálaga.

A mayor demanda, más precio. Esta regla de la economía de mercado es lo que ha motivado que el kilo del boquerón y de la sardina se hayan incrementado hasta un 200 por cien respecto al mes de junio.

Según Iván Baena, de Hiberniamar, el kilo de estas dos especies tan demandadas en la Costa, ha pasado que de unos tres euros en junio a unos ocho precio mayorista, lo que significa que el de venta al publico es mayor. Estas cotizaciones se incrementan los jueves y viernes de cara a atender la demanda del fin de semana, y los lunes. Baena aclara que la mayor demanda se concentra en boquerón, sardina, jurel, bacaladilla, para la típica fritura y los espetos, y gamba blanca. «El turista extranjero por su parte demanda más marisco: gambas, cigalas, langosta y bogavante», afirma.

Para Antonio Gómez, de Fresyco, los precios en lonja también se incrementan notablemente, hasta el punto de que un corcho -unos siete kilos- de boquerón puede alcanzar hasta los 70 euros en el caso del boquerón y más de 50 si es de sardinas.

El aumento de la demanda, que ya no es exclusivo del sector hostelero del litoral sino también de los pueblos del interior, obliga a los mayoristas a tener que traer capturas de otros puertos del Atlántico andaluz (Cádiz y Huelva) como del levante español (Castellón, Valencia o Alicante) e incluso Cataluña.

Empresas mayoristas como Hiberniamar aseguran que venden más pescado fresco de puertos de fuera de la provincia que de Málaga. «En nuestro caso en verano, época en la que la demanda se incrementa un 50%, vendemos un 70 por ciento de pescados de otros puertos, y un 30% de la provincia», declara Baena.

Según Gómez, aunque la demanda se dispara en estos meses de temporada alta, la realidad es que «no falta pescado», gracias al aumento de la comercialización de capturas de otros caladeros españoles, aunque en momentos puntuales puede haber falta de alguna especie concreto. No obstante, tanto Baena como Gómez coinciden en señalar que el pescado de Málaga suele tener una mayor cotización.

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