Rosa Conde, la voz durante cinco años del Gobierno de Felipe González

MALAGUEÑOS EN EL CONSEJO DE MINISTROS (XVIII)

La política y socióloga nacida en Ronda fue portavoz entre 1988 y 1993 y, junto a Matilde Fernández, fueron las primeras mujeres en tener una cartera en los gabinetes del PSOE

Conde en una imagen reciente. /Sur
Conde en una imagen reciente. / Sur
Antonio M. Romero
ANTONIO M. ROMERO

El análisis de los ministros malagueños a lo largo de la historia analiza hoy la figura de la primera mujer de la provincia en ostentar una cartera y una de las primeras en democracia que llegó a tan altas responsabilidades. Se trata de Rosa Conde Gutiérrrez del Álamo, quien durante cinco años fue la portavoz del Ejecutivo de Felipe González y durante tres ocupó la secretaría general de la Presidencia del Gobierno durante los últimos años del presidente socialista en La Moncloa.

Conde nació en Ronda el 7 de septiembre de 1947 en el seno de una familia acomodada, donde su padre era un destacado dirigente de la Organización Sindical. Su niñez y adolescencia están vinculadas a la Ciudad del Tajo y a Linares (Jaén). Estudió Ciencias Políticas y Económicas en la Universidad de Madrid, a la que se incorporó como docente en 1971. En esas fechas ingresó en la Administración del Estado “trabajando desde 1978 en el Gabinete de Estudios Sociológicos de la Secretaría General Técnica del Ministerio de Trabajo. En 1984 abandonó la universidad para centrarse en su trabajo como socióloga y, en 1987, tras haber ejercido como subdirectora del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), fue nombrada directora de este influyente organismo”, según recoge el investigador Julio Pérez Serrano en el Diccionario Biográfico Español, editado por la Real Academia de la Historia en 2010.

Apenas estuvo un año al frente del CIS porque en 1988 fue nombrada por Felipe González ministra portavoz del Gobierno -sustituyendo a Javier Solana- en una remodelación del Ejecutivo a la que también se incorporó Matilde Fernández (al frente de la cartera de Asuntos Sociales) convirtiéndose en las dos primeras mujeres socialistas en llegar a un ministerio, ya que desde 1982, cuando el PSOE ganó por primera vez las elecciones generales, sólo habían ocupado los ministerios hombres. Se da la circunstancia de que ambas fueron promovidas a dichos cargos por el entonces todopoderoso vicepresidente, Alfonso Guerra, del que luego Conde se distanciaría políticamente.

Fue ministra portavoz sin tener el carnet del PSOE. “No fui militante del Partido Socialista hasta 1990, aunque durante toda mi vida estudiantil y profesional he estado ligada a la izquierda. Mi marido, Álvaro, con el que me casé muy joven, se dedicaba a la política activa en el PSOE y yo decidí centrarme más en mi carrera profesional. Entré en contacto con el círculo del poder cuando comencé a trabajar en el CIS”, recuerda Rosa Conde en el libro 'Yo fui ministra', escrito por Cristina Larraondo.

Cuando en dicha obra se le pregunta que debido a su cargo tenía un poder formidable, Conde responde: “Pienso que, sobre todo, tenía capacidad de influir porque recibía mucha información; mantenía una estrecha relación con el presidente, el vicepresidente y los ministros, y porque estaba en el núcleo del proceso de toma de decisiones. Nunca me creí una persona muy poderosa sino con una gran responsabilidad”.

En esos cinco años como portavoz se convirtió en la imagen del Gobierno cada viernes con sus comparecencias tras el consejo de ministros. En julio de 1993, tras las elecciones generales, desaparece el Ministerio del Portavoz en el nuevo Ejecutivo de Felipe González, por lo que Rosa Conde pasó a ocupar al secretaría general de la Presidencia del Gobierno. “Desde este puesto prosiguió su estrecha colaboración con Felipe González, al que apoyó sin reservas, convirtiéndose 'de facto' en jefa de gabinete, en el difícil periodo que terminó con la derrota electoral (del PSOE) de 1996”, subraya Julio Pérez Serrano en el Diccionario Biográfico Español, editado por la Real Academia de la Historia en 2010.

Como ministra portavoz y, después, secretaria general de la Presidencia del Gobierno, vivió en primera persona y en el puesto de mando de Moncloa episodios de alta política y casos de corrupción: entre los primeros, las conversaciones de Argel con ETA o la participación de España en la Guerra del Golfo, y entre los segundos, asuntos como el caso Juan Guerra, Filesa o las revelaciones periodísticas y judiciales sobre la guerra sucia, a través del GAL, contra la banda terrorista; a lo que se sumó una recesión económica tras los fastos del año 1992.

Tras la victoria del PP en las elecciones generales de 1996, Rosa Conde abandonó La Moncloa pero no la política, ya que desde 1989, cuando fue en las listas del PSOE como independiente, era diputada, primero por Jaén y luego por Madrid. Mantuvo su escaño en el Congreso hasta 2004. Ese año fue nombrada directora de la Fundación Carolina, una organización financiada con dinero público y entidades privadas dedicada a la promoción de las relaciones culturales y la cooperación en materia educativa y científica entre España e Iberoamérica, así como con otros países con especiales vínculos históricos, culturales o geográficos. Allí se mantuvo hasta 2012. En la actualidad es vocal asesora del Centro de Estudios Políticos y Constitucionales del Ministerio de la Presidencia.

Casada con Álvaro Espina, Rosa Conde tiene dos hijos: Ernesto Vladimiro -llamado así en honor al Che Guevara- y Jacobo -en honor a Jean Jacques Rousseau-. Hoy pertenece a ese grupo que se denomina 'la vieja guardia' socialista.

Otros malagueños en el Consejo de Ministros:

Girón de Velasco, el ministro que instauró las pagas extraordinarias

Cánovas del Castillo, el estadista artífice de la Restauración

Romero Robledo, un influyente político de la segunda mitad del siglo XIX

Ríos Rosas, un brillante orador parlamentario que fue dos veces ministro

Cea Bermúdez, el malagueño que fue dos veces ministro de Exteriores

El malagueño que dio nombre al exclusivo barrio de Salamanca de Madrid

Francisco Bergamín, un conservador al frente de cuatro carteras

Agustín Luque y Coca, el ministro malagueño que aprobó la ley de la mili obligatoria

Federico Vahey y Alba, un fugaz y recto ministro de Gracia y Justicia

José de Gálvez, de Macharaviaya a Ultramar

Augusto Miranda, el impulsor del Arma Submarina Española

Andrés Mellado y Fernández, un periodista al frente de Instrucción Pública

Tomás Rodríguez y Díaz Rubí, un dramaturgo malagueño en el Ministerio de Ultramar

José Carvajal y Hué, ministro malagueño durante la Primera República

Bernabé Dávila, un breve ministro malagueño de Gobernación

José López Domínguez, el militar que ayudó a configurar la izquierda española

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