Rodríguez, la nueva edil socialista en el Ayuntamiento de Málaga que hace uso de un feminismo inclusivo

Rosa del Mar Rodríguez, en el grupo socialista./Pilar R. Quirós
Rosa del Mar Rodríguez, en el grupo socialista. / Pilar R. Quirós
La casona del parque

Usa la red social Facebook para mandar mensajes a las mujeres y las anima a superarse, e incluso pide un curso rápido sobre igualdad para Amenábar

Pilar R. Quirós
PILAR R. QUIRÓSMálaga

Cuando alguien llega a un colectivo llamado Corporación del Ayuntamiento de Málaga, con 31 concejales, todos ávidos de salir en la foto y cinco portavoces con el objetivo de darse a conocer cara a futuros resultados electorales –tanto sales, tanto vales– hacerse un hueco para que se vea su trabajo es una tarea harto complicada.

En los pasillos, amable y dignamente vuelan las ‘dagas florentinas’ mientras algunos de diferentes partidos, todos revueltos, toman café en comandita -la esencia de la democracia- y apuran el chistoso despelleje sobre los citados protagonistas y adyacentes. Es la política, señores; la única forma de sobrevivir es gastando un ingente sentido del humor y relativizándolo todo. Hasta las más furibundas críticas.

Así que, sin comerlo ni beberlo, como suelen pasar estas cosas en las que el interesado es casi el último que se entera, llegó la que era coordinadora del Instituto Andaluz de la Mujer (IAM) en Málaga, Rosa del Mar Rodríguez, a sumarse al grupo socialista, desde donde la que había sido portavoz interina hasta la fecha, Mari Carmen Moreno, fue a su vez a ocupar su puesto el pasado mes de agosto. Es cuando menos curioso que todas las crisis socialistas en el Ayuntamiento se ejecuten después de la feria. Rodríguez, discreta y responsable, seguro que no dijo ni ha dicho nada, pero a buen entendedor, pocas palabras bastan. Otra máxima de los partidos:estás a su servicio y te colocan aquí o allá donde estiman oportuno. La lista corre, apareció en ella en su día en la campaña electoral, un compromiso por tanto, y en verano le tocaba ser edil. Sin más.

Así que todos pensábamos que llegaría Rodríguez enarbolando la bandera del feminismo y dejando casi a todas sentadas a su alrededor. Suele pasar que cuando alguien se enfrasca en una batalla, y la del feminismo es larga y dificultosa, acaba llevándola a todos los ámbitos de su vida, y a veces quizás con cierta vehemencia. Pero tengamos cuidado que hablar de feminismo, con tantas mujeres muertas por violencia de género -la triste jornada de conmemoración fue el pasado sábado- es hoy día una asignatura que aún no hemos superado.

Rodríguez, metida de lleno en la dinámica municipal, mantiene un interesante feminismo inclusivo en las redes sociales. Que no se malinterprete. Con las dosis de inteligencia que imprime a sus textos, sin hacer sangre, provoca que tanto féminas como hombres ganados para la causa y otros que no lo son tanto asientan con su capacidad para expresar sus ansias de igualdad. Divertidos y comentados son sus posts de mujeres vestidas de época, años 20, 30, 50, en los que anima a crecer a las de su género con frases del tipo ‘Señoras, sigan subiendo. Nadie dijo que fuera fácil...’, ilustrada con una fémina al final de una larga escalera;o señoras, aunque se sientan pequeñas no olviden que el tamaño es siempre relativo y que en esa relatividad son ustedes las que deben poner la medida, con una imagen de una mujer ante una pared interminable. Y todas, dice, van dirigidas a alguien o a algún acto que ha vivido personalmente.

De las mejores, su particular crítica al anuncio del sorteo de la Navidad, en cuyo post cuenta que «tiene tela que venga una extraterrestre a la Tierra, siga siendo joven, blanca, rubia, alta y delgada, que no conozca de nada al guapete de turno (ni siquiera lo entiende)pero se va a su casa a vivir, y en cuanto no está con él se pierde... Sinceramente espero que si hay vida más allá de la Tierra sea un poquito diferente... Marchando un curso básico de igualdad para Amenábar». Con estos textos consigue adhesiones de mujeres y hombres, que le ríen la ocurrencia, y que se suman a su ingenioso parecer. Oaquella dedicada al ultraderechista eurodiputado polaco, al que le critica su ‘speech’ en el que decía que la despoblación del mundo rural era por culpa de las mujeres que trabajan. A él, a Janusz Korwin-Mikke, le da una solución:«Clónese. Bueno, pensándolo mejor, ¡extíngase!». Un bocatto di cardinale feminista. Así son las aportaciones de Rodríguez:irónicas pero contundentes.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos