El robo que La Madre de los Beatles convirtió en una idea solidaria

El robo que La Madre de los Beatles convirtió en una idea solidaria

El estudio creativo lanza la edición limitada #MadrequéCoraje, inspirada en el día en el que un ladrón se llevó todo su material informático, y cuyos beneficios se destinarán a la ONG Fantasía Lagunillas

AMANDA SALAZARMálaga

El equipo del estudio creativo malagueño La Madre de los Beatles está más que acostumbrado a inventar nuevas ideas. Desde hace diez años, sus componentes no han parado de dar forma y color a campañas publicitarias e imágenes de marca. Pero ni por un segundo imaginaron lo que se les venía encima cuando una noche, un jueves del pasado mes de enero, la policía les llamó de madrugada preguntándoles si tenían una oficina en la céntrica calle Carretería. Un vecino había llamado alertando de actividades sospechosas en el edificio. Cuando llegaron al local, se echaron las manos a la cabeza. Se habían llevado absolutamente todo. Pero, lejos de venirse abajo, el suceso y, sobre todo, los mensajes de apoyo de amigos, clientes y hasta de otros estudios de la competencia, les han inspirado para sacar el lado positivo.

La agencia de diseño acaba de lanzar la edición limitada #MadrequéCoraje, una colección con pegatinas, ilustraciones, colgantes, gafas... «La idea es reírnos de lo que nos ha pasado y de paso donar lo recaudado a la labor que están haciendo con los niños de la zona en la ONG Fantasía Lagunillas», explica Cristina Rosón, una de las socias y fundadora de La Madre de los Beatles. Para ello, han recibido el apoyo de muchos colaboradores que han querido participar en la iniciativa, dejándoles los artículos a precio de coste o con donaciones. Gafas Laveta o dibujos originales de Javier Calleja y Emmanuel Lafont para la ocasión son algunos de los artículos de esta iniciativa.

Y eso que remontar de aquel robo no fue fácil. «En el estudio tenemos una gran mesa de cuatro metros en la que trabajamos todos juntos, y esa noche cuando llegamos nos la encontramos totalmente vacía; se habían llevado ordenadores, servidores, discos duros, la cafetera y hasta una guitarra eléctrica que fue el último regalo que uno de nuestros compañeros recibió de su madre antes de que ella falleciera», detalla Cristina. «Pocos días después, mi socio Antonio Rayego y yo nos encontrábamos llorando en el Rastro, adonde habíamos acudido sin éxito a ver si localizábamos nuestros equipos», señala.

Un desfalco de unos 20.000 euros en equipos. Y lo peor es que no sabían si podrían recuperar gran parte del trabajo realizado durante todos estos años. «Cuando te pasa algo así es cuando te das cuenta de que no has hecho las cosas del todo bien; teníamos información subida a la nube, pero no todo. Ahora sí estamos dando más importancia al tema de seguridad, tanto de nuestro trabajo como de la oficina y me consta que muchos compañeros del sector le han visto las orejas al lobo y se están poniendo las pilas a raíz de lo que nos ha pasado porque se vieron muy identificados», lamenta. Por suerte, pudieron recuperar gran parte del material, cuyo rastro aún estaba en los correos electrónicos o por copias de los propios clientes.

Pero lo mejor, señala Cristina Rosón, fue sentir el cariño de la gente al contar la historia en las redes sociales. «Teníamos que explicarlo, porque eso iba a suponer retrasar algunas entregas; en el tiempo que hemos tardado en recuperarnos no hemos podido presentarnos a varios concursos, a pesar de que no hemos parado de trabajar, aunque haya sido con portátiles personales», afirma Cristina. Enseguida les llegaron mensajes de apoyo e incluso llamadas de personas que les ofrecían ordenadores que no estaban usando en ese momento. «Era un apoyo real, a pesar de todo fue super bonito», indica. «La gente que nos robó sin saberlo nos han dado una buena idea para celebrar de la mejor forma nuestro décimo aniversario y esta idea de #MadrequéCoraje se ha convertido en algo muy terapéutico; la idea es seguir con esta línea solidaria en el futuro», añade.

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